RUTA 27 · MEDIUM
Melgar pide al PVEM revisar la alianza con Morena; Michoacán marca el límite
El senador del Verde sostuvo que en algunos estados "difícilmente" habrá candidaturas sin infiltración del crimen organizado. En la misma entrevista calificó de "inevitable" el quiebre de Morena y criticó el arbitraje del INE.

El senador del PVEM Luis Armando Melgar Bravo pidió a su partido valorar "con mucho cuidado" la coalición con Morena rumbo a 2027, porque en estados como Michoacán "difícilmente" habrá candidaturas sin infiltración del crimen organizado. No anunció ruptura: presiona desde dentro de la alianza, se posiciona y cuestiona al INE.
El senador del PVEM Luis Armando Melgar Bravo pidió a su partido valorar "con mucho cuidado" la coalición con Morena de cara a 2027 y colocó el debate donde la alianza deja de ser un reparto de cuotas y se vuelve un asunto de seguridad: "hay estados como Michoacán en donde difícilmente puedan haber candidaturas que no estén infiltradas por el crimen organizado". La frase, dicha en entrevista con Fernando del Collado publicada el 19 de octubre, no anuncia una ruptura, pero sí introduce un cuestionamiento poco frecuente: un legislador en funciones del partido aliado admite en público que la coalición podría estar postulando candidatos ya capturados por el crimen.
Melgar, senador chiapaneco, no ofreció en esa conversación casos, municipios ni cifras que respalden su diagnóstico sobre Michoacán. Tampoco formuló una propuesta concreta de filtro o verificación de aspirantes. Su afirmación queda, por ahora, como advertencia política de un legislador en activo, no como hallazgo documentado.
El resto de la entrevista refuerza el tono. Sostuvo que el "quiebre" de Morena es "inevitable", que el partido oficialista "no sabe tener aliados" y que el PT "ya se les está yendo por la libre". Advirtió que "en 2027 no va a ser una campaña sencilla" y que el impulso popular de 2024 ya no lo percibe. También pidió investigar al "Grupo Tabasco" y los señalamientos sobre "huachicol" y el sector salud, afirmó que "la mentira, corrupción y la ineptitud no deben ir en un gobierno que sea honesto" y lamentó la desaparición de pesos y contrapesos en el Judicial, los órganos autónomos y las Cámaras.
Sobre el árbitro electoral fue igual de directo: "ya no tenemos un árbitro electoral como el que teníamos" y el INE "tiene que demostrar que son imparciales". Y se pronunció por Ricardo Salinas Pliego como presidente en 2030, con el argumento de que el país requiere "visión empresarial".
Un aliado que habla con distancia
El PVEM ha marchado en coalición con Morena en las últimas elecciones federales. Esa posición le ha dado presencia legislativa y acceso a estructuras territoriales que, por sí solo, difícilmente alcanzaría. De ahí que la advertencia de Melgar valga más como moneda de cambio en la negociación que como amenaza de salida: un partido pequeño que abandona la coalición gobernante arriesga su principal vehículo electoral.
El costo político de decirlo también cuenta. La infiltración del crimen en candidaturas es un tema que la oposición ha usado contra el gobierno federal; escucharlo de un aliado cambia el lugar de enunciación. Melgar no acusa al gobierno de complicidad: dice que la realidad de algunas entidades hace casi imposible garantizar candidaturas limpias. Es una crítica de capacidad, no de intención, y eso la vuelve más difícil de descalificar.
La lectura política
El movimiento cumple tres funciones. Primero, eleva el precio de la subordinación: si el Verde va a competir bajo la marca de la coalición, quiere margen para elegir candidaturas y no solo cuotas. Segundo, construye perfil propio en un partido que suele operar como satélite, con un discurso que combina seguridad, anticorrupción y crítica institucional. Tercero, manda una señal a los adversarios internos de Morena: hay aliados que ya hablan del "quiebre" y de la elección de 2027 como un ajuste de contrapesos.
Conviene precisar qué no ha ocurrido. No hay anuncio de ruptura, ni decisión de dirigencia, ni convenio de coalición registrado en sentido alguno, ni precandidatura. Lo de Melgar es posicionamiento político y presión negociadora desde dentro. El límite de la lectura es claro: no se sabe si expresa una posición personal, una corriente del PVEM o un tanteo tolerado por su dirigencia. Tampoco hay evidencia de que Morena haya respondido.
El respaldo a Salinas Pliego, expresado a título personal, sugiere además que el senador busca acomodo fuera de la ortodoxia de la coalición. Ese tipo de gesto no define una candidatura, pero sí envía señales a grupos empresariales y a un electorado que castiga la inseguridad.
Qué sigue
Lo verificable en los próximos días es si la dirigencia nacional del PVEM respalda, matiza o desautoriza las palabras de su senador, y si otros legisladores del partido las repiten. También importa si Morena responde públicamente o resuelve la tensión en la mesa de negociación, sin micrófonos. En el plano formal, cualquier coalición deberá plasmarse en un convenio ante el Instituto Nacional Electoral (INE); hasta entonces, lo dicho por Melgar es política en curso, no derecho adquirido.