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RUTA 27 · MEDIUM

Mendoza deja el PVEM en Colima y propone frente PRI-PAN-MC contra Morena

El senador renunció a la dirigencia estatal del Verde tras la designación de Rosi Bayardo como coordinadora de la 4T. Unos 40 líderes locales lo acompañaron en la salida, según su propio pronunciamiento.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre justicia y controversias electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El senador Virgilio Mendoza Amezcua renunció a la dirigencia estatal del PVEM en Colima por desacuerdo con la alianza con Morena y la designación de Rosi Bayardo como coordinadora de la 4T. Junto con unos 40 líderes locales propuso un frente PRI-PAN-MC para disputar la gubernatura en 2027, que él aspira a encabezar. En términos legales, aún no hay candidatura ni coalición registrada.

El senador Virgilio Mendoza Amezcua renunció a la dirigencia estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Colima y propuso construir un frente con el PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano para disputarle a Morena la gubernatura en 2027. La decisión llega después de que la dirigencia nacional del Verde resolviera ir en coalición con Morena en el estado y de que Morena designara a Rosi Bayardo como coordinadora de la defensa de la 4T, posición que en la práctica —sin candidatura registrada todavía— coloca a Bayardo como la aspirante mejor posicionada del oficialismo local.

Mendoza no ocultó el motivo. Dijo que como dirigente estatal estaba obligado a acatar la decisión del órgano facultado, que el coordinador electoral del Verde, Arturo Escobar, le notificó la alianza, pero que como colimense su decisión era dejar el cargo. Cuestionó el perfil designado: sostuvo que Bayardo “no logró las expectativas” que se tenían. Su renuncia, aseguró, no fue individual: alrededor de 40 líderes locales del PVEM dejaron sus cargos para sumarse a su movimiento; esa cifra proviene de su propio pronunciamiento y no tiene verificación independiente en la evidencia disponible.

La apuesta que sigue es más ambiciosa que una salida partidista. Mendoza planteó reunir a los partidos opositores y a sectores ciudadanos en una candidatura común que, dijo, él quiere encabezar, aunque aceptaría respaldar a otro perfil si los acuerdos y los criterios de selección así lo determinan. También marcó una frontera: “El tema de Colima es de nosotros, no de una agenda nacional”.

Una salida con dos destinatarios

El movimiento tiene un destinatario interno y otro externo. Hacia dentro del Verde, Mendoza convierte su inconformidad con la alianza en una salida con capital organizativo: si los dirigentes locales lo siguen, deja de ser un senador molesto para convertirse en el eje de una estructura territorial disponible. Hacia fuera, se presenta como articulador de un frente que hoy no existe y cuya única razón de ser es que Colima es uno de los estados donde la oposición necesita voto unificado para competir.

Conviene precisar el límite legal. Mendoza renunció a un cargo partidista, no a su militancia ni a su escaño: la evidencia sólo acredita la salida de la dirigencia estatal. Tampoco existe candidatura ni convenio de coalición registrado; eso exige acuerdos entre dirigencias y su formalización ante la autoridad electoral local dentro de los plazos del proceso.

La lectura política

En la práctica, el anuncio funciona como una precandidatura de facto: no hay registro ni proceso electoral iniciado, pero hay un actor que se posiciona, fija un tema —Colima no se decide en la Ciudad de México— y se vuelve punto de referencia para cualquier negociación opositora.

Los incentivos están claros. Para Mendoza, la alianza PVEM-Morena le cerraba la ruta interna; fuera de ella puede negociar como pieza propia. Para el PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano, un frente estatal es atractivo porque competir divididos cuesta la gubernatura, e incómodo porque cada partido tiene su calendario y sus dirigencias nacionales suelen pactar coaliciones en bloque: la frase sobre la agenda nacional es una petición de autonomía local frente a esas cúpulas.

Para Morena y el Verde, el mensaje es distinto: la designación de Bayardo buscaba ordenar la sucesión y abrió una fractura visible. El PVEM puede aportar votos al oficialismo y, al mismo tiempo, perder cuadros locales en el camino.

Queda una duda que la evidencia no resuelve: si el descontento que Mendoza invoca es tan amplio como sostiene. Sin verificación de las renuncias ni mediciones sobre su peso electoral, el frente es una apuesta declarada, no un hecho consumado.

Qué sigue

- Verificar cuántas de las 40 renuncias se formalizan ante el propio PVEM y qué lugar conserva Mendoza en la bancada del Senado. - La respuesta del PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano en Colima y de sus dirigencias nacionales sobre la posibilidad de un frente estatal. - Si la oposición avanza, el convenio de coalición tendría que registrarse ante el Instituto Electoral del Estado de Colima (IEEC) dentro del calendario del proceso local. - En el oficialismo, el paso siguiente es si la designación de Rosi Bayardo se sostiene pese al descontento o si se abre a nuevas mediciones internas.