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RUTA 27 · MEDIUM

Mijes presiona a Murat: Morena en Nuevo León sigue sin candidato

El alcalde con licencia de Escobedo exigió al delegado morenista una fecha para el destape rumbo a 2027; Murat respondió que no la conoce y que la decisión es nacional.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Andrés Mijes, alcalde con licencia de Escobedo y aspirante de Morena a la gubernatura de Nuevo León, pidió al delegado Alejandro Murat dar a conocer ya al coordinador estatal, la figura que en la práctica opera como candidato. Murat respondió que no hay fecha y que la decisión es nacional. El retraso deja a Morena sin abanderado definido rumbo a 2027 y concentra el control en la cúpula.

Andrés Mijes Llovera, alcalde con licencia de Escobedo y aspirante de Morena a la gubernatura de Nuevo León, pidió el 21 de septiembre de 2026 al delegado del partido en el estado, Alejandro Murat Hinojosa, que dé a conocer el nombre de quien encabezará el proyecto rumbo a los comicios de 2027. La petición, hecha frente a medios, funciona menos como ruego que como presión con destinatario claro: si no hay fecha, el responsable visible es el delegado.

Murat no recogió el guante. Dijo que aún no hay fecha para el destape, que "eso lo tendrá que determinar a nivel nacional el partido" y que él desconoce si ya existe una. En una misma escena quedó retratado el reparto real de facultades: un aspirante que ya se desprendió de su cargo para competir y un delegado que, en los hechos, administra la espera que otros decidieron.

La encuesta que ya está y el nombre que no llega

Mijes sostuvo que el ejercicio de auscultación ya concluyó: "Tengo entendido que ya saben. Yo tengo entendido que ya se hizo". Añadió que la encuesta es "parte sustancial", pero que hay otros criterios en juego, y enumeró el filtro que, según él, aplica la dirigencia: evitar un perfil con "temas polémicos" como relaciones con la delincuencia organizada, huachicol o enriquecimiento ilícito.

Ese vocabulario no es casual en la agenda estatal. El mismo día, la cobertura local registraba una denuncia de Morena contra el gobernador Samuel García por enriquecimiento ilícito, acusación que él desestimó públicamente. Mijes no nombró a nadie al hablar de perfiles manchados, y no hay evidencia de que su lista de criterios provenga de una instrucción; lo verificable es que el lenguaje con el que se filtrará al candidato se parece al lenguaje con el que el partido golpea a su adversario más visible.

La lectura política

El cargo que se espera tiene un nombre que evita la palabra candidato: "coordinador estatal de la defensa de la Cuarta Transformación". En el discurso interno es una responsabilidad organizativa; en la práctica funciona como precandidatura de facto y, si no sobrevive competencia real, como designación. El límite legal es claro: no existe todavía candidatura alguna registrada. Ese paso depende del calendario y de los plazos que fije el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Nuevo León (IEEPC NL). Lo que hoy está en disputa no es un registro, es quién aparece primero en la boleta interna de la opinión pública.

Los incentivos explican la impaciencia. Mijes ya tomó licencia como alcalde: pagó un costo y necesita convertirlo en posición. Cada semana sin destape desgasta a quien ya se destapó de hecho y favorece a quien controla el calendario, que en este caso no es Nuevo León sino la dirigencia nacional. Murat, exgobernador de Oaxaca y sin estructura propia en el estado, opera más como correa de transmisión que como árbitro: cuando dice que no conoce la fecha, confirma que la decisión no se toma en Monterrey.

Hay un segundo efecto, menos visible. Una encuesta ya levantada pero no publicada es también un instrumento de disciplina: mantiene a los aspirantes en la fila, sin permitir que ninguno se posicione como ganador ni que los demás empiecen a negociar por fuera. El costo es de tiempo: el abanderado que salga tendrá menos semanas para construir marca propia en el estado más codiciado por la oposición, y un partido que llega dividido a la definición llega también con la coalición interna por reconstruir.

El elemento que falta es el más importante: no hay dato público sobre resultados de la encuesta, sobre quiénes más compiten ni sobre cómo se ponderarán los criterios que Mijes menciona. Sin eso, no puede sostenerse que él vaya adelante ni que vaya detrás; solo puede afirmarse que el proceso interno sigue abierto y que su cierre depende de una decisión ajena al estado.

Qué sigue

La definición está en manos de la dirigencia nacional de Morena, que debe fijar fecha y método. En paralelo, dos indicadores verificables marcarán el tono: si Mijes mantiene su licencia y su ritmo de apariciones, y si otros aspirantes empiezan a presionar en público con el mismo argumento. Después vendrá lo formal: el calendario del IEEPC NL y, en su caso, el registro que convierta el nombre interno en candidatura legal.