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Monreal anticipa 150 reelecciones en Morena y descarta freno legislativo
El coordinador de la bancada guinda cifra en más de la mitad de su grupo parlamentario el registro al proceso interno que abre el 1 de octubre. Asegura que no habrá licencias en San Lázaro y deja abierta su propia continuidad.

Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, estimó que entre 130 y 150 de los 254 integrantes de su bancada se registrarán al proceso interno del partido para buscar la reelección en 2027. Dijo que no pedirán licencia, por lo que no habrá riesgo de parálisis legislativa, y que él no competirá por una diputación. El registro abre del 1 al 4 de octubre.
Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, estimó este 1 de octubre que entre 130 y 150 de los 254 integrantes de su grupo parlamentario solicitarán su registro al proceso interno del partido para buscar la reelección en las elecciones intermedias de 2027. La cifra equivale a más de la mitad de la fracción y traslada una decisión que suele presentarse como trámite —quién repite y quién no— al terreno donde realmente se juega la elección: la selección interna de candidaturas en los 300 distritos de mayoría relativa.
Monreal aclaró que inscribirse al proceso no obliga a pedir licencia. "Imagínense, con ese número de solicitudes que se retiraran sería más caótico que la sesión de ayer", dijo, en referencia al vacío que dejó en el pleno la comparecencia del secretario de Hacienda, Édgar Amador. El mecanismo, añadió, también permite a los aspirantes registrarse simultáneamente en los procesos para presidencias municipales sin dejar la curul. Es decir: el grupo puede competir por su continuidad sin apagar la operación legislativa.
Una ventana que se cierra
El propio Monreal enmarcó el ejercicio como el último de su tipo: sostuvo que se trata de la última reelección de legisladores y alcaldes, porque a partir de 2030 quedará prohibido repetir en cualquier cargo de elección popular. Ese horizonte ayuda a explicar la magnitud del registro. Para una generación de diputados, 2027 no es una elección más: es la última oportunidad de sostener un cargo que, con la regla siguiente, quedaría cerrado.
Eso no significa que los 130 o 150 sean candidatos. El número es una estimación del coordinador parlamentario, no una lista. El registro abre la aspiración; la candidatura depende de las encuestas distritales con las que el partido definirá las postulaciones, y todavía no existe candidatura registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE). El dato verificable será el número final de solicitudes y, sobre todo, qué distritos quedan abiertos a perfiles ajenos a la bancada actual.
La lectura política
El proceso interno cumple, en la práctica, la función de una elección anticipada. En los distritos donde Morena es competitivo, la encuesta interna decide más que la jornada de 2027: quien gana ahí gana casi todo. De ahí los incentivos de cada actor. El diputado en funciones pelea por continuidad, que no es solo un sueldo: es conservar estructura territorial, recursos y posición para negociar el ciclo siguiente. La dirigencia partidista retiene la llave de las candidaturas y, con la exigencia de encuestas, se reserva la facultad de reciclar o vetar nombres sin romper públicamente con nadie. Y Monreal, al fijar el umbral y explicar las reglas, se coloca como administrador del grupo y como interlocutor obligado de cualquier negociación rumbo a 2027.
Hay un segundo efecto, menos visible: la decisión de no pedir licencias protege la disciplina parlamentaria. Si más de la mitad de la bancada se retirara a campaña, el costo se mediría en votaciones perdidas. El vacío que Monreal citó como ejemplo es el recordatorio de dónde está la vulnerabilidad real del grupo: asistencia, no licencias. Mantener a los diputados en la curul mientras compiten conserva la mayoría operativa en el tramo final de la legislatura.
El límite del movimiento también debe decirse con precisión: son registros, no precandidaturas formales ni candidaturas. Y queda abierto un elemento que la evidencia disponible no permite resolver: cuántos de esos 130 o 150 registros corresponden a intención firme y cuántos a una forma de medir fuerza antes de que el partido aplique sus filtros.
Sobre su propio futuro, Monreal dijo que no se inscribirá como aspirante a diputado y puso su cargo a disposición del partido: "Será el partido el que decida (...) si no, me iré al aula universitaria de manera permanente". No es una candidatura ni un retiro: es una posición abierta, y en la política mexicana ese tipo de posiciones suele funcionar como margen de negociación antes que como salida definitiva.
Qué sigue
El primer corte verificable llegará al cerrar la ventana de registro que el partido abrió del 1 al 4 de octubre para aspirantes a coordinaciones de distrito. Después vienen las reglas finas —criterios de paridad, encuestas y distritos reservados— y los resultados de esas mediciones. De ahí saldrá la lista de candidaturas, la única que convierte una aspiración en postulación. Queda pendiente también la decisión del partido sobre la posición de Monreal, y su propio desenlace: la pregunta que él dejó abierta es si sigue coordinando la bancada, si compite por otro cargo o si se retira a la academia.
Actualización
El hecho nuevo especifica que el registro de coordinaciones distritales de Morena en Hidalgo, anunciado en la historia previa para el 1 al 4 de octubre, se está llevando a cabo efectivamente en esa fecha y en esa entidad. Leer el nuevo desarrollo.