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RUTA 27 · MEDIUM

Monreal descarta que el PT tumbe 12 gubernaturas y acota su palanca

El coordinador de Morena en San Lázaro niega que su aliado pueda imponer condiciones rumbo a 2027. La disputa de fondo no son los números, sino quién controla el método para elegir candidaturas.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, descartó que el PT tenga fuerza para hacer perder a su partido hasta 12 gubernaturas en 2027, como advirtió el petista Reginaldo Sandoval. El conflicto real es el método de selección: Morena ya nombró 17 coordinadores territoriales con encuestas propias. Monreal busca abaratar el costo de una ruptura sin reconocerle al PT capacidad

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, descartó que el Partido del Trabajo (PT) tenga la fuerza suficiente para provocar la pérdida de hasta 12 gubernaturas en 2027 y sostuvo que la unidad de la coalición gobernante se impondrá en las urnas. La respuesta, dada en un desayuno con medios en San Lázaro, no es un desmentido menor: fija la posición de Morena frente a su aliado en la disputa por el método con el que se repartirán las candidaturas.

El amago venía de Reginaldo Sandoval, diputado federal del PT, quien un día antes advirtió en entrevista colectiva que su partido no tiene tamaño para ganar una gubernatura, «pero sí nos da para hacer perder hasta siete, ocho, hasta 12». Añadió una advertencia con peso legislativo: «Sin el PT no salen las dos terceras partes».

Detrás del intercambio hay un procedimiento en disputa. Después de que Morena dio a conocer a sus 17 coordinadores territoriales para las elecciones de 2027, la Comisión Ejecutiva Nacional del PT acusó a la dirigencia guinda de incumplir los acuerdos de la mesa de coalición y de basar los nombramientos en mediciones unilaterales. La ruta pactada, según el PT, contemplaba un primer filtro de Morena para definir a cuatro aspirantes y luego una segunda encuesta con metodología científica que incluyera perfiles del PT y del PVEM. Esa medición —la «encuesta espejo»— no se ha realizado.

Monreal no descalificó al PT como fuerza electoral; descalificó su capacidad de condicionar el resultado. «No lo minimizo ni lo disminuyo», dijo, y pidió confiar en las mediciones internas. También aclaró que no se forma en la fila de quienes quieren la ruptura. Su apuesta quedó en la frase que ordena el resto: «Creo que la unidad de Morena se va a imponer y nos vamos a alzar con victorias en la gran mayoría de los gobiernos estatales que en juego estén en el 2027».

Coordinación no es candidatura

Los 17 coordinadores territoriales de Morena no son candidatos ni precandidatos en términos legales: no hay registro ante autoridad electoral, no hay precampaña y, al 24 de septiembre de 2026, no existe ruptura formal de la coalición Sigamos Haciendo Historia. En la práctica, esos nombramientos funcionan como el primer filtro de la contienda por las gubernaturas: definen quién queda dentro. Por eso el PT no discute el número de estados en abstracto, sino quién controla la primera medición.

La lectura política

El intercambio no es aritmética electoral, es negociación. El rango de siete a 12 gubernaturas que lanzó Sandoval y el descarte de Monreal son, ambos, apuestas de poder: si la amenaza se cree, el PT cobra caro su firma; si no se cree, Morena nombra con sus propias encuestas y avisa después. Dichas desde la coordinación de la bancada mayor en San Lázaro, las palabras de Monreal hacen tres cosas a la vez: abaratan el costo público de una ruptura, le niegan al PT estatus de jugador con veto y colocan a Monreal como la voz de la unidad. Los destinatarios no son sólo los petistas: el PVEM, tercer socio de la coalición, observa cuánto vale un aliado que no puede tumbar candidaturas.

Hay también un efecto de posición personal: cada intervención de Monreal sobre el reparto de candidaturas lo mantiene en la primera fila de la negociación interna. Eso no equivale a candidatura ni a precandidatura de facto: harían falta un cargo en disputa, una aspiración declarada y, más adelante, un registro. Por ahora hay posicionamiento, no candidatura.

La unidad que invoca es, además, una unidad por definir: no resuelve el método de selección, lo posterga. Y el dato que falta para sostener cualquier pronóstico es justamente el que la mesa pactó y nadie ha publicado: la segunda encuesta. Sin ella, ni el 12 del PT ni el descarte de Morena pasan de ser posiciones.

Qué sigue

No hay fecha pública para la siguiente reunión de la mesa de coalición. Los pasos verificables: si se convoca la segunda encuesta y con qué metodología se incorporan los perfiles del PT y del PVEM; si el PT mantiene el amago, lo baja o lo traslada a las dirigencias estatales; y los calendarios de los organismos electorales locales —con acompañamiento del INE— que fijan plazos para registrar convenios de coalición rumbo a 2027. El primer indicador de si Monreal tenía razón llegará antes que las urnas: quién controla la primera medición.