RUTA 27 · MEDIUM
Monreal exige a Bugarín renunciar a ciudadanía de EU rumbo a 2027
El coordinador de los diputados de Morena admite que la reforma de nacionalidad única no rige en 2027, pero convierte la congruencia en criterio político para la sucesión nayarita.

Ricardo Monreal pidió que Jasmín Bugarín renuncie a su ciudadanía estadounidense ante el Departamento de Estado si busca competir por la gubernatura de Nayarit en 2027. Reconoció que la ley no la obliga: la reforma de nacionalidad única aplica hasta 2028. La petición opera como filtro político interno antes de que Morena defina candidaturas.
Ricardo Monreal, coordinador de los diputados federales de Morena, pidió que Jasmín Bugarín renuncie a su ciudadanía estadounidense ante el Departamento de Estado de Estados Unidos si busca competir por la gubernatura de Nayarit en 2027. La petición llegó con una admisión que la vuelve más política que jurídica: el propio Monreal reconoció que la reforma de nacionalidad única no impide que Bugarín se registre como candidata ni participe en el proceso del próximo año. La ley no la obliga; Monreal quiere que lo haga de todos modos.
El argumento es de congruencia. “Políticamente es muy cuesta arriba justificar una reforma que estamos haciendo que, aunque se aplique hasta el 2028, y no aplicarla en el 2027. Para mí ella debe de renunciar ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos, ante el Gobierno; no basta con que lo haga en la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana”, declaró.
Monreal también cuestionó el trámite que, según ha señalado la propia Bugarín, realizó hace años ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). “No es renuncia. Ella tiene que hacer un acto jurídico ante el Gobierno de Estados Unidos, ante el Departamento de Estado, por escrito, y decir: renuncio a la nacionalidad norteamericana”, sostuvo. Ese acto abre, añadió, un proceso administrativo que “todavía falta por cumplimentarse”.
El calendario que desordena el argumento
La reforma constitucional en discusión busca exigir nacionalidad única a quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Su aplicación está prevista para 2028, un año después de la elección que interesa a Bugarín. Ese desfase es justamente lo que Monreal admite como problema: el partido empuja un requisito que no alcanza a sus propios aspirantes en el primer proceso donde podría esgrimirse como bandera.
El episodio no es abstracto en Nayarit. Bugarín coordina a Morena en la entidad y tiene perfil de cuadro federal: fue senadora con licencia. Su eventual candidatura depende menos de un requisito legal que de la decisión interna del partido.
La lectura política
Monreal no fijó una regla: fijó un estándar. Un coordinador parlamentario no tiene facultad para exigir un trámite de nacionalidad, y él mismo lo admitió: Bugarín puede registrarse. Pero al declararlo públicamente convierte la congruencia en criterio de elegibilidad política, disponible para que el partido lo use al definir candidaturas. La renuncia deja de ser requisito legal y se vuelve peaje de viabilidad.
El mensaje tiene dos destinatarios. Hacia dentro, anticipa el costo de postular en 2027 a alguien que encarna el supuesto que la reforma de 2028 pretende prohibir: si Bugarín no hace el trámite, sus competidores internos y la oposición tendrán un argumento de incongruencia servido. Hacia fuera, blinda la reforma de la acusación de letra muerta en su primer año de prueba política.
Para Bugarín el cálculo es binario y sin salida cómoda. Renunciar implica un trámite ante un gobierno extranjero, con tiempos que no controla. No hacerlo la deja expuesta a que su propia coalición le cobre en el proceso interno lo que la ley no le exige. No hay evidencia pública de que haya resuelto ninguno de los dos caminos ni de que Morena haya adoptado el criterio como filtro.
Un precedente ayuda a leer el episodio: en Morena la definición de candidaturas se ha resuelto con mecanismos internos y encuestas, no con requisitos legales. Si el estándar de nacionalidad única empieza a operar por vía política antes de 2028, se convierte en requisito de facto, sin reglas escritas sobre a quién se aplica. El riesgo es la selectividad.
Conviene marcar el límite. Bugarín no es candidata: no hay registro, precampaña formal ni resolución de autoridad electoral sobre su caso. Existe una aspiración conocida, una petición pública de un coordinador de bancada y una reforma que aún no rige. Cualquier lectura de precandidatura de facto se sostiene en el terreno político, no en el jurídico.
Qué sigue
El primer dato verificable será la respuesta de Bugarín: si mantiene su aspiración y si anuncia el trámite ante el Departamento de Estado, que depende de la aceptación de una autoridad extranjera.
En paralelo corre el calendario interno de Morena rumbo a 2027. El partido abrió del 1 al 4 de octubre el registro para coordinaciones distritales, y Monreal ha estimado que entre 130 y 150 diputados federales buscarán reelegirse, sujetos a encuestas en sus distritos. Falta saber si el partido escribe un criterio de nacionalidad única para sus aspirantes a cargos ejecutivos en 2027 o si deja que el tema se resuelva caso por caso, empezando por Nayarit.