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Monreal minimiza ausencias de Bañuelos y Mejía: niega fractura rumbo a 2027
El gobernador atribuyó los faltantes a la dinámica del proceso interno y recordó que en 2024 la alianza local en Zacatecas no incluyó al PT. Sostuvo que los convenios de coalición solo son válidos cuando se firman ante la autoridad electoral.

El gobernador de Zacatecas, David Monreal, descartó que las ausencias de Geovanna Bañuelos y Ulises Mejía Haro en el nombramiento de Verónica Díaz como coordinadora de la Transformación anticipen una fractura en la coalición oficialista. Atribuyó las ausencias al proceso interno y recordó que los acuerdos de alianza solo valen cuando se firman ante la autoridad electoral. Zacatecas es pieza clave
El gobernador de Zacatecas, David Monreal Ávila, salió a desactivar la interpretación más incómoda del acto en que Verónica Díaz fue nombrada coordinadora de la Transformación: que las ausencias de Geovanna Bañuelos y Ulises Mejía Haro sean la primera señal visible de una fractura en la coalición oficialista. Para el mandatario, se trata de la dinámica natural de un proceso interno, no de un distanciamiento político. Su argumento de fondo es otro: en Zacatecas la alianza nunca ha operado como un bloque homogéneo.
El propio Monreal recurrió al antecedente de 2024. Ese año, la alianza local no incluyó al Partido del Trabajo (PT), a diferencia del pacto federal que sumó a los tres partidos de la coalición para senadurías y diputaciones; en el ámbito local, dijo, solo se sumó el Partido Verde en algunos distritos. Con ese precedente sostuvo que la falta de una alianza formal en este momento no constituye una señal de conflicto, porque esos acuerdos únicamente adquieren validez legal cuando se firman ante la autoridad electoral.
A los ausentes les mandó un mensaje directo: continuar su trabajo político en el estado. Y llamó a los actores involucrados a seguir dialogando, porque —dijo— aún hay margen de tiempo para las definiciones. Del proceso interno de Morena ofreció una defensa cerrada: lo calificó de abierto y democrático y subrayó que cualquier militante pudo inscribirse en la plataforma habilitada para aspirar a la coordinación estatal y, eventualmente, a la candidatura al gobierno de Zacatecas.
Sobre la oposición, que lee el proceso como una simple continuidad del "monrealismo" y da por hecha una victoria fácil de Morena en 2027, el gobernador respondió que está "moralmente derrotada", aunque matizó que el veredicto final corresponde a los electores en las urnas. En el marco del aniversario de la Independencia reivindicó el sistema democrático mexicano y la pluralidad de la boleta —PRI, PAN y Morena— como la vía para que los zacatecanos decidan entre continuidad y cambio.
La lectura política
En el vocabulario de la política mexicana, "coordinar la Transformación" no corresponde a ningún cargo del calendario electoral. Funciona, en la práctica, como una posición de salida: coloca a Verónica Díaz en un punto visible de la ruta hacia la candidatura al gobierno estatal, sin que exista todavía una candidatura registrada ni una precandidatura reconocida formalmente en los términos de los estatutos de Morena. La distinción importa: lo que hay es un posicionamiento anticipado, no un derecho adquirido.
El gobernador actúa aquí como articulador y, a la vez, como parte interesada: es el principal referente político del estado y su palabra pesa en la definición de tiempos. Su respuesta cumple una función de contención. Al atribuir las ausencias al ritmo del proceso interno y recordar que los convenios solo valen cuando se firman ante la autoridad electoral, manda dos señales: a los suyos, que la disputa se resuelve adentro y no en público; a los ausentes, que el reloj legal corre distinto al reloj político y que aún hay espacio para negociar.
Para Bañuelos y Mejía, mantener distancia tiene un incentivo claro: conservar capacidad de negociación antes de que la alianza quede congelada en un convenio firmado. Si la ausencia es presión, malestar o simple agenda, todavía no hay evidencia pública que lo confirme: ninguno ha fijado posición sobre la explicación del gobernador, y la información disponible tampoco precisa la fecha del nombramiento, la filiación partidista de los ausentes ni el calendario del proceso interno. Sin esos elementos, la hipótesis de fractura no puede darse por descartada ni por confirmada.
Qué sigue
El primer punto verificable es la respuesta pública de Bañuelos y Mejía: si respaldan la versión del gobernador o si mantienen distancia con actos propios. El segundo es la ruta formal: la eventual firma del convenio de coalición ante el órgano electoral —el Instituto Nacional Electoral (INE) en el ámbito federal—, momento en que, según el propio gobernador, el acuerdo adquiere validez legal. El tercero es el calendario interno de Morena: el paso de la inscripción en plataforma a las definiciones formales de la coordinación estatal y de la candidatura al gobierno. Ninguno de esos plazos está fijado en la evidencia disponible, y es ahí donde conviene mirar antes de dar por cerrada la disputa.