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Monreal reconoce tensiones con el PT en Michoacán, Guerrero y Zacatecas rumbo a 2027

El líder de la bancada de Morena en San Lázaro admitió el desacuerdo y dijo que faltan siete estados por definir las coordinaciones. El mismo día, Claudia Sheinbaum defendió el método de selección y negó que haya 'dedazo'.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Ricardo Monreal reconoció que la alianza de Morena con el PT y el Verde tiene tensiones por la designación de coordinaciones estatales. Señaló Michoacán, Guerrero y Zacatecas, donde el PT no acompañó los anuncios. Faltan siete estados por definir. El mensaje importa rumbo a 2027: sin aliados, Morena no tiene asegurado el triunfo en esas entidades.

El líder de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, admitió que la alianza con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) atraviesa tensiones por la designación de coordinaciones estatales rumbo a las elecciones de 2027. Lo dijo el 21 de septiembre de 2026, en entrevista con López-Dóriga, y no lo dijo en abstracto: puso nombre a los territorios. Michoacán, Guerrero y Zacatecas, tres entidades que renuevan gubernatura en 2027, son los casos donde representantes del PT no estuvieron presentes en los anuncios de coordinadores.

Que un legislador de ese peso ponga el diferendo en público —y responda afirmativamente cuando se le pregunta si la relación con los aliados resultó afectada— cambia la naturaleza del problema. Un ajuste de gestión interna es una cosa; que la ausencia de un socio se lea como señal de desacuerdo dentro del bloque es otra. Eso es lo que Monreal describió: “la ausencia... representa una señal de desacuerdo”, dijo, y remató con una petición: “En lo personal, me gustaría que continuáramos todos juntos, que actuáramos con mucha tolerancia, pero también inclusión y que conversábamos con esta fundamental fuerza política que es el PT”.

El mismo 21 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió el proceso de selección de coordinaciones y aseguró que no hay “dedazo”, al explicar que el método incluye encuestas de diez preguntas con ponderación por reactivo, aplicadas por encuestadoras profesionales. Dos mensajes el mismo día: uno que subraya el método, otro que subraya la fisura.

El desacuerdo se mide en ausencias

Conviene precisar qué es lo que se está repartiendo. Una coordinación estatal es un cargo partidista de operación territorial, no una candidatura registrada: no equivale por sí misma a una postulación ante autoridad electoral. Pero quien controla la estructura define condiciones del proceso que después sí se formaliza, y ahí radica el valor real del nombramiento.

Monreal no habló de ruptura. Habló de tensión, de tolerancia y de tiempo: quedan siete estados por definir, apuntó, lo que a su juicio deja margen para recomponer el acuerdo. Es una lectura optimista que también funciona como advertencia: el problema existe, es verificable y aún no tiene solución.

La lectura política

El PT no es un socio decorativo y Morena lo sabe. El propio Monreal ha sostenido que, sin el PT y el PVEM, los candidatos de Morena no tienen asegurado el triunfo en 2027, y ha llamado a la dirigencia y a las estructuras partidistas a mantener la unidad y buscar consensos en la designación de las coordinaciones. El incentivo del PT es claro: donde tiene fuerza territorial, cobra. El incentivo de Morena es opuesto: decidir solo es más rápido, pero el costo de atropellar al aliado se paga en la boleta, no en la reunión.

Monreal habla desde la Cámara de Diputados, no desde la dirigencia del partido. Esa ubicación le permite nombrar el conflicto sin administrarlo, y en la práctica lo coloca como termómetro y posible puente entre las partes. Lo que la evidencia disponible no permite afirmar es que busque capitalizar el diferendo para un posicionamiento propio: no hay declaración ni acción suya en ese sentido, y sostener lo contrario sería inferencia sin ancla.

Tampoco hay que confundir planos. El control de una coordinación estatal es posicionamiento organizativo y puede pesar en la selección futura de candidaturas, pero no es una precandidatura ni garantiza que el coordinador termine en la boleta. La candidatura formal exige proceso de selección y, en su caso, registro ante la autoridad electoral local. Ese paso no ha ocurrido en ninguna de las tres entidades.

La señal que envía el episodio es doble. Hacia adentro, marca que la disciplina del bloque no está resuelta y que la definición de estructuras es materia de negociación, no de acatamiento automático. Hacia afuera, entrega al adversario un dato útil: el frente que se presenta como unidad requiere conversación permanente para sostenerla.

Qué sigue

La prueba inmediata es de presencia, no de discurso: si los representantes del PT aparecen o no en los próximos anuncios de coordinaciones, sobre todo en los siete estados pendientes. También importa si el PT formaliza sus exigencias por escrito o mantiene el desacuerdo en el terreno de las ausencias, que es como se ha manifestado hasta ahora en la evidencia disponible. Falta ver si el PVEM se suma al reclamo o se mantiene al margen.

El otro elemento a seguir es la respuesta de la dirigencia nacional a la advertencia de Monreal: si abre mesas de negociación por entidad o mantiene el calendario unilateral. Los plazos formales del proceso electoral de 2027 dependen de los calendarios que aprueben el Instituto Nacional Electoral (INE) y los organismos públicos locales; esta evidencia no precisa fechas.