RUTA 27 · LOW
Montiel reafirma alianza con el PT mientras la disputa por candidaturas sigue abierta
El PT no acompañó algunos de los anuncios de coordinaciones estatales definidos por Morena y ha reclamado mayor intervención en la selección de perfiles. La dirigente morenista insiste en el diálogo y en que la ruta conjunta continúa.

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, reafirmó la alianza con el PT rumbo a 2027 pese al malestar petista por el reparto de candidaturas. El PT no acompañó algunos anuncios de coordinaciones estatales y reclama más participación. La disputa importa porque de ese reparto dependen las 17 gubernaturas en juego y la continuidad misma de la coalición oficialista.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, reafirmó el 22 de septiembre de 2026 la alianza con el Partido del Trabajo (PT) y sostuvo que existirá siempre la convicción de seguir caminando juntos rumbo a 2027. El mensaje no llega en un momento neutro: el PT, dirigido por Alberto Anaya, ha expresado inconformidad con la forma en que Morena definió varias de las coordinaciones estatales de la Defensa de la Transformación y decidió no acompañar algunos de esos anuncios. La declaración funciona menos como confirmación de una coalición cerrada y más como señal de que la negociación sigue abierta.
Un mecanismo que ordena y también excluye
Las coordinaciones estatales operan, en la práctica, como precandidaturas: nombran al perfil que competirá por las 17 gubernaturas en juego en 2027, aunque en términos legales no constituyan todavía una candidatura registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Morena ya definió diez de esas posiciones y anunció que publicará las encuestas que las sustentan, con las agencias encuestadoras presentes para transparentar la mecánica, según expuso su propia dirigencia nacional esa misma jornada. No hay fecha, en cambio, para revelar los resultados en los siete estados restantes.
El PT ha reclamado mayor participación en la selección de perfiles y ha cuestionado algunos resultados de las encuestas utilizadas. Dirigentes petistas han planteado incluso competir con perfiles propios o respaldar a quienes no resulten favorecidos en el proceso de Morena. La versión morenista es que los mecanismos acordados sí contemplaron a los aspirantes del partido aliado.
La lectura política
Conviene separar tres capas. Primera: la alianza electoral como acuerdo formal, que aún no se firma ni se registra para 2027. Segunda: la alianza como operación cotidiana, que es donde el desacuerdo se vuelve verificable —la ausencia del PT en anuncios conjuntos es un dato, no una interpretación. Tercera: el reparto de posiciones, que es el objeto real de la disputa.
Montiel tiene un incentivo claro para sostener el discurso de unidad. Lo que Morena necesita en 2027 no es solo la estructura territorial del PT, sino evitar que el aliado se convierta en competidor donde el voto oficialista se fragmentaría. El PT, en cambio, gana margen de negociación mientras mantiene abierta la amenaza —creíble o no— de ir por su cuenta. El Partido Verde, tercera pieza del bloque, observa el pleito sabiendo que el criterio de reparto que se aplique con el PT será el que eventualmente se le aplique a él.
El costo real del desacuerdo se mide en tiempo. Publicar encuestas y abrir mesas de diálogo responde a una demanda de transparencia, pero también a la necesidad de contener una ruptura antes de que la coalición deba formalizarse. Una alianza que se reafirma en conferencia pero se ausenta de los actos conjuntos envía una señal ambivalente: al electorado, continuidad; a los aspirantes, que el conflicto interno no está resuelto.
El límite de esta lectura es claro: no hay evidencia pública de una ruptura formal ni de que el PT haya decidido salir del bloque. Tampoco existe, hasta ahora, un documento que fije los términos del reparto. Sin ese documento, lo que se observa es una negociación en curso con exhibición pública de desacuerdos.
Qué sigue
Morena ha dicho que esperará a concluir el proceso en las 17 entidades para difundir las encuestas de manera detallada, una por una; las siete pendientes siguen sin fecha. En paralelo corre el calendario electoral 2026-2027, con sus propios plazos para el registro de coaliciones, que marcarán el momento en que la alianza deba dejar de ser declaración y volverse convenio.
Lo verificable en el corto plazo es concreto: si el PT acompaña o vuelve a ausentarse en los siguientes anuncios de coordinaciones, y si la mesa de negociación incorpora un criterio de reparto explícito para los perfiles petistas. Si ninguna de las dos cosas ocurre, la convicción de caminar juntos quedará como enunciado sin respaldo operativo.
Actualización
Ariadna Montiel reafirma la intención de mantener la alianza con el PT y el PVEM, especificando que el obstáculo actual es el reparto de candidaturas, lo que actualiza la información de la historia anterior sobre la disputa por las posiciones. Leer el nuevo desarrollo.