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Montoya encabeza escenarios de Morena en Naucalpan, plaza a defender en 2027
El municipio que negó la reelección a sus dos últimas alcaldesas en funciones será una de las plazas más disputadas del año. La oposición tiene nombres; aún no una candidatura única.

Un análisis publicado el 3 de octubre de 2026 coloca a Isaac Montoya a la cabeza de los escenarios internos de Morena para Naucalpan, municipio que su partido deberá defender en 2027. Naucalpan aporta 9.9% del valor agregado censal estatal y tiene casi 690 mil electores. El antecedente incómodo: las dos últimas alcaldesas que buscaron reelegirse perdieron.
Isaac Montoya encabeza los escenarios internos de Morena para la elección municipal de Naucalpan en 2027, según el análisis periodístico publicado el 3 de octubre de 2026. La mención no constituye candidatura ni precandidatura formal: no existe convocatoria, método ni registro. Lo que sí ordena es el punto de partida de una disputa incómoda para el partido en el gobierno. Morena no llega a 2027 a recuperar una plaza, sino a defender una que ganó apenas en 2024, sin la boleta presidencial que entonces arrastró votación y con un antecedente duro: las dos últimas alcaldesas en funciones que buscaron reelegirse en Naucalpan perdieron.
Una ciudad que produce y exige
El análisis dimensiona lo que está en juego. En 2020 el municipio tenía 834,434 habitantes. Los Censos Económicos de 2023 registraron 33,102 establecimientos y 201,058 personas ocupadas, y un valor agregado censal bruto cercano a 115 mil millones de pesos: 9.9% del total estatal y tercer lugar mexiquense después de Toluca y Cuautitlán Izcalli. La precisión importa: ese indicador mide el valor creado por las actividades captadas en el censo económico y no equivale al producto interno bruto municipal.
La riqueza convive con carencias. En 2020, 37.7% de los habitantes vivía en pobreza moderada y 4.86% en pobreza extrema, cifras anteriores al gobierno actual. Entre 2018 y 2023 crecieron los establecimientos, de 30,062 a 33,102, mientras el personal ocupado registrado en la comparación censal disminuyó: más negocios no aseguran, por sí solos, más oportunidades para quienes viven aquí. Esa tensión alimenta la demanda política concreta: agua, seguridad, tiempos de traslado, servicios cerca de casa y patrimonio construido durante años.
El historial electoral no es menos elocuente. Naucalpan fue territorio priista, abrió un ciclo panista en 1996 con José Luis Durán Reveles y formó parte del llamado corredor azul; el PRI volvió en 2009 y el PAN recuperó el gobierno en 2015 con Edgar Olvera. Patricia Durán ganó para Morena en 2018 con 174,551 votos frente a 156,722 de Alfredo Oropeza. En 2021 perdió la reelección ante Angélica Moya y en 2024 Moya corrió la misma suerte frente a Montoya, cuya coalición recibió 234,400 votos en el cómputo inicial contra 179,628; el tribunal anuló después algunas casillas y recompuso las cifras sin cambiar al ganador. Movimiento Ciudadano, con Esther Tapia, sumó 29,900 sufragios. Tres elecciones, tres cambios de partido.
A enero de 2026 la lista nominal registraba 690,037 electores, 359,716 de ellos mujeres; cerca de 102 mil tenían entre 18 y 24 años y casi 99 mil, 65 o más. No existe un votante naucalpense único, y la historia local impide repartir de antemano esos votos por clase social.
La lectura política
«Encabezar los escenarios internos» no es una figura jurídica: es posicionamiento. En la práctica, coloca a Montoya como el nombre alrededor del cual Morena ordenaría la defensa de la plaza, siempre que el partido resuelva dos cosas que aún no resuelve: el método interno y la coalición. Si el escenario se confirma, el incentivo del partido es la no fragmentación; el del alcalde, no cargar solo con el desgaste de un municipio desigual. Si no se confirma, Morena tendrá que abrir una sucesión sin perder estructura ni tiempo, en el mismo año en que se renueva la Cámara de Diputados federal.
Para la oposición la lógica es inversa y más difícil. El PAN dispone de figuras conocidas, ex priistas buscan acomodo en su órbita y Movimiento Ciudadano conserva votos que en una elección cerrada pesan. La aritmética lo sugiere: una oposición dividida podría permitir a Morena ganar con menos votos que en 2024; dos bloques concentrados y participación alta podrían exigirle más. El antecedente de las dos reelecciones rechazadas es un dato del electorado, no una regla, y sólo aplica si Montoya decide competir otra vez.
También hay un límite que conviene decir sin adorno: hasta ahora no hay declaración de Montoya, ni convocatoria, ni encuesta que cierre la elección. El análisis que lo coloca al frente es un escenario, no una definición partidista.
Qué sigue
Morena debe definir método y alianzas antes de que el calendario electoral local imponga plazos. El Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) fijará las fechas de precampañas, registros y campañas de 2027, y ninguna de esas etapas ha comenzado. Los elementos verificables que faltan son tres: la convocatoria interna, la definición de la coalición y la decisión del propio Montoya. Hasta entonces, la señal que envían aliados y adversarios es una sola: Naucalpan se juega con nombres, pero se gana o se pierde con la capacidad de reunirlos.