RUTA 27 · MEDIUM
Morena amarra mesa nacional para coalición con PT y PVEM rumbo a 2027
Ariadna Montiel confirmó que la negociación de candidaturas y espacios se centralizará en una mesa nacional, no en los estados. La incorporación de una cuadro del PVEM a Morena ocurre en el mismo acto.

Ariadna Montiel confirmó que Morena mantiene el diálogo con el PT y el PVEM para la coalición de 2027 y que todas las candidaturas —gubernaturas, alcaldías, diputaciones— se decidirán en una mesa nacional, no en los estados. La dirigencia busca preservar la alianza mientras absorbe cuadros del PVEM, lo que anticipa tensión por espacios y precios de coalición.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, confirmó que el partido mantiene abierto el diálogo con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para sostener la coalición rumbo al proceso electoral de 2027. La definición no es un detalle administrativo: Montiel anunció que todas las candidaturas —gubernaturas, ayuntamientos, diputaciones locales y federales, sindicaturas y regidurías— se resolverán en una mesa nacional, no en negociaciones por entidad.
La declaración ocurrió en una conferencia de prensa en Tepec, Nayarit, donde la dirigente sostuvo que la intención es "ir juntos" con ambos partidos. Reconoció que el ritmo de las conversaciones varía: "Este diálogo de repente es más rápido, a veces más pausado, pero en todos los casos es bueno". No presentó listas de candidaturas ni distribución de posiciones.
El mecanismo anunciado concentra en la dirigencia nacional la facultad de repartir espacios entre las tres fuerzas. La mesa nacional funciona en la práctica como un embudo: quien controla su agenda controla el precio de la coalición y el orden de las candidaturas. Montiel también reconoció la labor de Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, como responsable de coordinar las negociaciones con el PT y el PVEM.
En el mismo acto, Montiel dio la bienvenida a Jasmine Bugarín, política nayarita que deja el PVEM para afiliarse a Morena. La coincidencia no es menor: la incorporación individual de un cuadro verde ocurre mientras la dirigencia negocia en bloque con ese mismo partido, lo que envía una señal ambigua sobre la frontera entre alianza y absorción.
La lectura política
El movimiento tiene una función clara: preservar la coalición que llevó a Morena al poder en 2018 y 2024, pero hacerlo bajo reglas que reduzcan el costo de los aliados. Centralizar la negociación en una mesa nacional evita que el PT y el PVEM negocien por separado en cada estado, donde su capacidad de presión local suele ser mayor. Para Morena, la mesa nacional es un instrumento de disciplina interna y de contención de los aliados: les ofrece continuidad, pero les quita la posibilidad de subastar su apoyo entidad por entidad.
Para el PT y el PVEM, el incentivo es distinto. Ambos partidos dependen de la coalición para conservar registro y acceso a cargos, pero necesitan espacios visibles para justificar su militancia. La declaración de Montiel no resuelve esa tensión: solo fija el lugar donde se resolverá. La incorporación de Bugarín al proyecto guinda, mientras se negocia con el PVEM, puede leerse como una advertencia de que Morena tiene capacidad de atraer cuadros verdes sin pagar el precio de coalición.
El contexto interno de Morena refuerza la lectura. Días antes, Montiel defendió el patrimonio de 10 coordinadores estatales que se perfilan como candidatos a gubernaturas y afirmó que las 17 coordinaciones estatales "ya están dadas". Es decir, la dirigencia ya ordenó su mapa interno de aspiraciones y ahora busca que los aliados se acomoden a ese orden, no que lo negocien.
En términos formales, no existe aún una coalición registrada ni candidaturas definidas. Lo que hay es un posicionamiento: la dirigencia de Morena fija el marco de la negociación y muestra capacidad de absorción de cuadros aliados. La precandidatura de facto, en su caso, se definirá en la mesa nacional que Montiel anunció, no en las entidades.
Qué sigue
La mesa nacional deberá traducirse en acuerdos concretos antes de que inicie el calendario electoral de 2027. Los puntos verificables son: la instalación formal de esa mesa con representantes del PT y el PVEM; la definición de los criterios de reparto por entidad; y la respuesta del PVEM a la salida de Bugarín, que puede leerse como gesto de buena voluntad o como señal de que la alianza se está diluyendo en la práctica. También queda pendiente si Citlalli Hernández formaliza su papel como coordinadora de la coalición o si su tarea se mantiene como encargo interno sin documento público.