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Morena aprueba alianza con PT y Verde y cierra filas antes de 2027

El Consejo Ejecutivo Nacional respaldó por unanimidad la política de coaliciones y dio por concluidas las 17 coordinaciones estatales, el mecanismo con el que ordena su mapa de gubernaturas.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El Consejo Ejecutivo Nacional de Morena aprobó por unanimidad su política de alianzas rumbo a 2027 con el PT y el PVEM, y dio por concluidas las 17 coordinaciones estatales que funcionan como estructura previa a las candidaturas en los estados con elección de gobernador. La unanimidad busca cerrar la disputa interna antes de que arranque el reparto territorial.

La dirigencia nacional de Morena aprobó por unanimidad su política de alianzas rumbo a 2027 con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), en la VII Sesión Ordinaria de su Consejo Ejecutivo Nacional (CEN), cuyos acuerdos se divulgaron el 11 de octubre de 2026. El mismo espacio dio por concluida la definición de las 17 Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional: el mapa de quién encabeza la estructura del partido en cada uno de los estados que elegirán gobernador el año siguiente.

El acuerdo no se limita a repetir una coalición vigente. Establece las bases para construir coaliciones, candidaturas comunes y otras formas de participación conjunta con partidos nacionales y locales afines al proyecto de la Cuarta Transformación. En la misma sesión se aprobó un Plan de Acción para "seguir en territorio, en contacto con el pueblo" de aquí al cierre de 2026, de acuerdo con la información difundida tras el encuentro.

Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas, presentó los avances de ese proceso: 277 personas aspiraron a las coordinaciones y 10 de ellas, el 58%, quedaron encabezadas por mujeres. Imelda Castro, senadora con licencia, rindió protesta como coordinadora en Sinaloa y describió su encargo como una tarea de "unidad, organización y cercanía" con la militancia.

Un nombre con función práctica

"Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional" no es una candidatura. Es una etiqueta partidista que Morena ya usó en 2023 para designar a su coordinadora nacional de los Comités de Defensa de la Transformación, antes de que existiera una candidatura formal. En la práctica funciona como estructura territorial adelantada: coloca a una persona al frente de la organización, la visibiliza y le da capacidad de movilización, sin registrarla ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni ante los organismos públicos locales. El límite es preciso: no hay precandidaturas registradas, los plazos de precampaña y campaña no han corrido y no existen convenios de coalición firmados.

La lectura política

Que la política de alianzas se aprobara por unanimidad es, en sí, la señal más relevante. El reparto de espacios con los aliados suele ser el punto donde afloran las diferencias internas; cerrarlo sin voto particular ni disidencia registrada sugiere que la dirigencia prefirió blindar el acuerdo antes de que la discusión migrara a los territorios, donde 277 aspirantes compiten por 17 posiciones. También reduce el margen de los aliados para negociar plaza por plaza: la coalición se trata como paquete.

Para el PT y el PVEM el acuerdo es certeza. Quedan dentro y pueden usar esa pertenencia para negociar candidaturas, diputaciones y espacios locales. Para Morena, el cálculo es estructura y votos que esos partidos movilizan donde su presencia territorial es más débil. El costo aparece del otro lado: la alianza diluye la oferta partidista y reduce el número de plazas disponibles para la militancia propia, sobre todo si el acuerdo se extiende a "partidos locales afines", como contempla el texto aprobado.

El caso de Imelda Castro muestra cómo operan estas figuras. Pedir licencia en el Senado es una señal de dedicación exclusiva al territorio y la coloca en posición de disputar la candidatura en Sinaloa. Es un posicionamiento previo, no una candidatura formal, y la evidencia disponible no permite afirmar que exista una designación ya decidida.

Falta el dato que permitiría medir la simetría del acuerdo: el documento aprobado no fue difundido en la evidencia disponible y no se conocen los términos de reparto por estado, ni si el PT y el PVEM aceptaron no postular candidatos propios donde tienen más fuerza. Sin eso, la magnitud real de la alianza sigue siendo una incógnita.

Qué sigue

El horizonte inmediato es el cierre de 2026. El Plan de Acción territorial aprobado en la misma sesión fija ese plazo y será el punto donde se verifique si las coordinaciones construyen estructura real o quedan como nombramientos.

En 2027, cuando arranquen los procesos electorales locales, los partidos deberán registrar sus convenios de coalición ante el INE y los organismos públicos locales; ahí se sabrá si la política aprobada se traduce en coaliciones parciales, candidaturas comunes o frentes más amplios. Antes de eso, Morena tiene pendientes la convocatoria y el método de selección de candidaturas en los 17 estados. La próxima sesión del CEN no tiene fecha pública en la información disponible.