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RUTA 27 · LOW

Morena CDMX quita pase automático a alcaldes y abre encuesta interna

Los alcaldes en funciones deberán medirse con otros aspirantes; la Comisión Nacional de Elecciones se reserva resolver coordinaciones por consenso político. El registro cierra el 18 de octubre.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La dirigencia de Morena en la Ciudad de México eliminó el pase automático de los alcaldes en funciones, que ahora deberán someterse a encuesta junto con otros posibles contendientes, entre ellos perfiles de peso como Alejandra Frausto en Xochimilco. La Comisión Nacional de Elecciones retiene la facultad de resolver coordinaciones por consenso. El registro de aspirantes cierra el 18 de octubre y la

La dirigencia de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la Ciudad de México definió las reglas de su competencia interna y con ello terminó el pase automático de los alcaldes en funciones, que ahora deberán someterse a una encuesta para medir su posicionamiento ante los electores y competir con otros posibles contendientes. El cambio no es menor en la capital: convierte la continuidad de un bloque de gobiernos locales en algo que se debe acreditar y deja en la dirigencia el instrumento para ordenar la sucesión, medir lealtades y contener rupturas antes de 2027.

Los alcaldes que pierden el atajo

La lista de quienes ya no tienen asegurada la candidatura incluye a Gabriela Osorio, en Tlalpan; Javier López Casarín, en Álvaro Obregón; Nancy Núñez, en Azcapotzalco; Aleida Alavez, en Iztapalapa; Circe Camacho, en Xochimilco; Janecarlo Lozano, en Gustavo A. Madero; Lourdes Paz, en Iztacalco; Fernando Mercado, en Magdalena Contreras; Octavio Rivero, en Milpa Alta; Berenice Hernández, en Tláhuac, y Evelyn Parra, en Venustiano Carranza.

La competencia no se limita a ellos. En Tlalpan aparecen Pedro Haces y Xóchitl Bravo; en Álvaro Obregón, Valentina Batres y Rosario Morales; en Azcapotzalco, la diputada federal Gabriela Jiménez; en Iztapalapa, Martha Ávila y Gabriel García; en Xochimilco, Erika Rosales y Alejandra Frausto, y en Magdalena Contreras, Patricia Ortiz. En Cuajimalpa el punto determinante es si Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) acuerdan una alianza, y aunque no gobiernan Miguel Hidalgo, ahí figuran Víctor Hugo y Miguel Torruco.

Las reglas prevén una primera encuesta de reconocimiento si hay más de seis aspirantes y después una definitiva. Quienes ocupan alcaldías, diputaciones o concejalías no tendrán que pedir licencia. Están prohibidos el uso de recursos públicos, programas sociales, espectaculares y las campañas de calumnia; el incumplimiento puede provocar la cancelación del registro, que permanece abierto hasta el 18 de octubre. La Comisión Nacional de Elecciones queda facultada para resolver el nombramiento de su coordinación en las alcaldías por consenso político. El mismo proceso aplica a quienes aspiran a diputaciones federales y locales, que por última vez podrán ser reelectos: la prohibición entra en vigor en 2030.

La lectura política

El mecanismo cumple una función más amplia que medir popularidad: sustituye la inercia de la reelección por un filtro administrado por la dirigencia. Los alcaldes conservan la ventaja de la estructura y del territorio, pero pierden el argumento de que su continuidad es un hecho consumado y quedan, en la práctica, como aspirantes obligados a demostrar competitividad. Eso es lo que en la vida interna de un partido funciona como precandidatura de facto: no hay candidatura registrada —el registro apenas abre—, pero sí perfiles posicionándose públicamente y midiéndose entre sí.

Quien gana margen es la dirigencia encabezada por Paulo García, que se reserva dos palancas: el diseño de la encuesta y la facultad de la Comisión Nacional de Elecciones para resolver coordinaciones por consenso político, una fórmula que en la práctica puede operar como designación negociada cuando el resultado no acomoda o cuando hay que repartir posiciones con aliados. Quien pierde certeza son los alcaldes que asumían la continuidad y las corrientes que ya empezaban a ordenarse detrás de ellos.

La señal hacia afuera también cuenta. Con la coalición con el Partido del Trabajo (PT) y el PVEM prácticamente dada por hecha y el reparto de alcaldías aún pendiente, Morena se presenta como un partido que abre competencia en su territorio más simbólico en lugar de reciclar cuadros por default. El costo es la división que toda encuesta deja: quien pierde la medición no necesariamente acepta el resultado, y ahí las reglas y su aplicación se vuelven el conflicto real.

Para sostener una lectura más fuerte falta el contenido completo de la convocatoria, el método o la empresa que aplicará la encuesta y el reparto final de demarcaciones entre Morena, PT y PVEM. Sin esos elementos no puede afirmarse que el resultado sea vinculante ni que se respetará sin negociación.

Qué sigue

- El registro de aspirantes cierra el 18 de octubre; entonces se sabrá qué demarcaciones superan los seis contendientes y requieren encuesta de reconocimiento. - Vienen la encuesta definitiva y, en paralelo, la negociación del reparto de alcaldías con PT y PVEM; Cuajimalpa y Miguel Hidalgo son los casos donde la alianza reordena el cuadro. - La Comisión Nacional de Elecciones resolverá por consenso político las coordinaciones donde no haya resultado claro o donde la negociación pese más que la medición. - Después, la formalización de candidaturas ante la autoridad electoral local y el arranque del ciclo 2027, con la última reelección de diputaciones en el horizonte.