RUTA 27 · MEDIUM
Morena cierra la puerta a sondeos con PT y PVEM rumbo a 2027
La dirigencia de Montiel define que la encuesta de Morena —no una de coalición— arbitrará las candidaturas de 2027, y pospone la publicación de los cuestionarios hasta que todos los coordinadores estatales estén presentados.

Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, descartó nuevos sondeos para medir aspirantes del PT y el PVEM y dijo que las encuestas se publicarán cuando estén presentados todos los coordinadores estatales. La decisión deja el reparto de 2027 en manos de la encuesta morenista, no de una de coalición, mientras aliados e inconformes internos —como el PT y la alcaldesa de Acapulco— reclaman opacida
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, descartó realizar nuevos sondeos para medir a aspirantes del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y fijó el orden de la transparencia: las encuestas con las que se definieron los coordinadores estatales se darán a conocer solo después de que se presenten todos los designados. La decisión resuelve, por ahora, quién arbitra el reparto de 2027 —la encuesta de Morena, no una encuesta de coalición— y traslada el costo de la inconformidad a los aliados y a los perdedores internos.
El anuncio llegó en la conferencia semanal de la dirigencia, en medio de reclamos de los partidos aliados por la presunta opacidad de los sondeos y por resultados que ya provocaron salidas ruidosas. Montiel sostuvo que no hay razón para repetir el ejercicio: "El estatuto siempre marca que si hubiera alguna diferencia, que no la hay, hasta ahora, la encuesta que rige el resultado es la encuesta de Morena". Es decir, el instrumento que define a los coordinadores estatales no se comparte como método con el PT ni con el PVEM; se comparte, en todo caso, el resultado ya procesado.
Hasta ahora se han presentado diez coordinadoras y coordinadores en igual número de entidades. En Guerrero, el anuncio de Beatriz Mojica derivó en gritos de fraude y en la salida molesta de la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López. En Quintana Roo, el resultado que favoreció al senador con licencia Eugenio "Gino" Segura detonó el malestar de Rafael Marín Mollinedo. Montiel dijo haber hablado con López el día 16 y anticipó una conversación con Marín Mollinedo. También informó de una mesa técnica para atender dudas y aclaraciones, y resumió su operación cicatriz con una frase: "La unidad no es en torno a una persona, la unidad es en torno a un proyecto".
Del otro lado de la mesa, el coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, acusó que la dirigente morenista no se ha reunido con ese partido, que ha amenazado con postular a quienes perdieron la encuesta de Morena. Montiel respondió que la intención es seguir caminando con el PT, pero sin abrir un nuevo ejercicio de medición.
La lectura política
El nombre formal de los designados —"coordinadores en defensa de la transformación"— no corresponde a una candidatura registrada: no hay acto ante el Instituto Nacional Electoral (INE), no corren precampañas y el calendario del Proceso Electoral 2026-2027 aún no obliga a nadie. En la práctica, sin embargo, cada coordinación estatal funciona como precandidatura de facto a las gubernaturas que se renovarán el año siguiente: coloca a una persona en el punto de partida de la sucesión, con estructura, territorio y presencia pública, antes de que exista obligación legal de competir.
Ahí está el incentivo central. Aceptar una encuesta conjunta con el PT y el PVEM habría convertido a los aliados en árbitros parciales del reparto y habría abierto la puerta a que cada inconformidad se resolviera midiendo otra vez. Al cerrar esa puerta, Morena conserva el control del método, del calendario y de la narrativa: quien gana, gana con el instrumento del partido. El orden de publicación refuerza esa lógica. Primero se presentan los designados —el hecho político ya consumado— y después se difunden los cuestionarios. La divulgación no desaparece, pero llega cuando la disputa por el cargo ya se dirimió y el costo de impugnar es más alto.
El riesgo es simétrico. Una encuesta interna solo ordena si el perdedor acepta el resultado; cuando no lo acepta, el ganador hereda un territorio dividido. La operación cicatriz, la mesa técnica y las llamadas de Montiel son el reconocimiento implícito de que el problema no es el documento, sino la lealtad de quienes quedaron fuera.
Para el PT, la negativa a nuevos sondeos significa perder capacidad de veto sobre las candidaturas de la coalición. Su amenaza de postular a los inconformes es real en tanto puede restar votos, pero limitada donde no tiene estructura ni registro competitivo propio. Es una carta de negociación más que una ruta electoral completa: sirve para arrancar concesiones —posiciones, distritos, espacios— sin romper un bloque que ambos partidos necesitan.
Falta un dato para medir la magnitud del conflicto: cuántos estados quedan pendientes de definir y cuántas gubernaturas están realmente en disputa. Sin ese número, es imposible saber si las inconformidades son episodios aislados de una decena de entidades o el inicio de un problema de coalición de alcance nacional.
Qué sigue
Queda por concluir la presentación de coordinadores en los estados restantes, que es la condición que Montiel puso para publicar las encuestas. En paralelo, la dirigencia tiene agendada la conversación con Marín Mollinedo y mantiene abierta la mesa técnica de aclaraciones. El punto a vigilar es doble: si el PT sostiene su amenaza de postular a los perdedores y si la divulgación de los cuestionarios llega antes de que arranquen formalmente las precampañas del Proceso Electoral 2026-2027.