RUTA 27 · MEDIUM
Morena cierra registro de 300 distritos: la antesala de 2027
La dirigencia de Ariadna Montiel avanza en la designación de responsables en todo el mapa de diputaciones federales mientras sigue abierta la negociación con el PT y el PVEM. El cargo no es una candidatura, pero define quién queda en posición de disputarla.

Morena cerró el registro de aspirantes a responsables de las 300 demarcaciones distritales federales —el mapa completo de la Cámara de Diputados— y avanza en su selección mediante encuestas que regula el Comité Ejecutivo Nacional. Su dirigente, Ariadna Montiel, sostiene que la coalición con el PT y el PVEM sigue vigente. El puesto no es una candidatura, pero coloca a quien lo obtiene en posición d
Morena cerró el registro de aspirantes a responsables de las 300 demarcaciones distritales federales y avanza en su selección bajo el mecanismo de encuestas. El anuncio lo hizo la dirigente nacional del partido, Ariadna Montiel Reyes, el mismo día en que aseguró que la coalición con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) sigue vigente, pese a las diferencias que dejó la definición de las coordinaciones estatales.
El dato central es el número. 300 es el total de distritos uninominales federales: el mapa completo de la Cámara de Diputados. Ninguna estructura partidista necesita nombrar un responsable por cada uno de esos territorios si su objetivo fuera solo organizativo. La capa que ahora se define es la más fina de la cadena —sección, municipio, distrito— y es la que sostiene la movilización en una elección federal.
300 distritos y una encuesta
"Responsable de demarcación distrital" no es una figura de la legislación electoral: no implica candidatura, precandidatura registrada ni cargo público. En la práctica funciona como el primer escalón de una ruta que en ciclos anteriores desembocó en postulaciones a diputaciones federales, y el partido la tramita dentro de sus "procesos internos". La distinción importa: lo que hoy se reparte no es la candidatura, pero coloca a quien lo obtiene en posición de disputarla.
Montiel describió el procedimiento: el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) emite las convocatorias y regula los pasos, y "será el pueblo quien decida quién va a ser el responsable de cada coordinación". Traducido a la mecánica del partido, la encuesta no sustituye la decisión de la dirigencia: la legitima. El CEN conserva el instrumento —la convocatoria, las preguntas, la metodología— y traslada el costo político del resultado a un ejercicio de opinión. Es la fórmula con la que Morena ha intentado procesar sus relevos sin fracturas abiertas, como lo expresó la propia dirigencia al aclarar que los coordinadores de circunscripción no tendrán facultad de definir candidaturas por sí mismos.
A esa selección se suma otro filtro anunciado por la dirigencia: una lista de personas que no militan en Morena pero ocupan cargos obtenidos bajo sus siglas y que, por su comportamiento, podrían quedar impedidas de volver a ser postuladas. Montiel acotó que no se trata solo de casos con investigaciones de la Fiscalía, sino también de quienes "vulneran los principios de nuestro movimiento". El criterio, deliberadamente amplio, opera como instrumento de disciplina interna y como advertencia a quienes gobiernan con las siglas sin pertenecer formalmente al partido.
La lectura política
El calendario es el mensaje. Morena avanza en su estructura distrital mientras la negociación con el PT y el PVEM sigue abierta y las tensiones por las coordinaciones estatales no se han cerrado. Elegir responsables en los 300 distritos antes de definir cuántos espacios se cederán a los aliados deja al partido con la estructura ya construida y, con ella, en la posición más cómoda del reparto: quien tiene el territorio puede ofrecer, retener o intercambiar. No hay evidencia de que la coalición vaya a romperse —Montiel lo niega expresamente—, pero el orden de los movimientos sí revela qué prioriza cada parte y qué margen conserva la dirigencia frente a sus aliados.
Hacia dentro, el proceso también mide lealtades. Cerrar el registro acota la competencia y ordena el universo de aspirantes; la encuesta distribuye posiciones sin que la dirigencia tenga que firmar cada exclusión; y la lista de cuadros bajo revisión establece que la postulación no es un derecho adquirido, sino una decisión condicionada al comportamiento. En un partido que gobierna la mayoría de los estados y que en 2027 enfrentará su primer ciclo completo como fuerza en el poder, el incentivo es evitar que la disputa territorial derive en ruptura.
Lo que aún no ocurre: ninguna de estas designaciones equivale a una candidatura registrada, y los plazos formales del proceso electoral federal los fija la autoridad electoral, no el partido. Lo que corre hoy es una etapa de posicionamiento y precandidatura de facto; la ruta legal todavía no empieza, y tampoco se ha resuelto el reparto con los partidos aliados.
Qué sigue
- La conclusión de las encuestas y la designación de los responsables de distrito, conforme al procedimiento que regula el CEN. - La revisión de las disposiciones constitucionales y legales aplicables al caso de la coordinadora estatal en Nayarit, cuyo perfil quedó bajo escrutinio por su lugar de nacimiento. - El cumplimiento de cursos y talleres de formación política por parte de los aspirantes que busquen pasar a etapas posteriores. - La definición del reparto de espacios con el PT y el PVEM, aún sin fecha pública. - La publicación del calendario y las convocatorias de la autoridad electoral, que marcarán cuándo termina la etapa interna y comienza la formal.