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Morena cierra su registro en Puebla: seis aspirantes y una interna que define 2027
Claudia Rivera entró a última hora y Laura Artemisa decidió no registrarse; Olivia Salomón y Rodrigo Abdala no confirmaron. La lista de inscritos pasa antes por el Gabinete de Seguridad federal y el INE.

El 18 de octubre de 2026 venció el plazo de Morena para inscribirse a las Coordinaciones de Defensa de la Transformación en Puebla capital. Se registraron el alcalde José Chedraui, la exalcaldesa Claudia Rivera, Gabriela “La Bonita” Sánchez, Ana Lluvia García Vilchis y Raymundo Atanacio, entre otros. La coordinación no es candidatura, pero funciona como precandidatura de facto rumbo a 2027.
El 18 de octubre de 2026 venció el plazo que fijó Morena para inscribirse al proceso interno de las Coordinaciones de los Comités de Defensa de la Transformación en Puebla capital. Con ese cierre, la disputa por la presidencia municipal dejó de ser especulación y quedó convertida en una lista de nombres con derechos procesales dentro del partido: el alcalde José Chedraui Budib, la exalcaldesa Claudia Rivera Vivanco, Gabriela “La Bonita” Sánchez, Ana Lluvia García Vilchis y Raymundo Atanacio, entre otros perfiles. Rumbo a 2027, el dato relevante no es quién quiere el cargo, sino quién ya está dentro del mecanismo que Morena usará para decidirlo.
El registro tiene una carga política doble. Por un lado, ordena la sucesión municipal en el partido que gobierna la capital; por otro, expone las grietas de esa estructura. Chedraui busca la reelección en medio de cuestionamientos a su gestión en seguridad y servicios públicos, y con un proyecto de desarrollo urbano en la zona del Paseo de San Francisco —con participación de Carlos Slim— que ha abierto un debate intenso sobre el futuro de la zona. Gobernar y competir al mismo tiempo lo coloca en una posición ventajosa en recursos y visibilidad, pero también lo obliga a que la interna se lea como plebiscito de su administración.
Rivera Vivanco ingresó a última hora. La exalcaldesa de 2018 a 2021 anunció su interés en recuperar el cargo y su regreso llega después de la polémica por su frase “¡Viva el huachicol fiscal!” en la Cámara de Diputados, que generó reacciones encontradas. Un registro de último momento no es un detalle administrativo: obliga a la dirigencia a considerar que el proceso no estaba cerrado y que existe un piso de competencia interna dispuesto a disputar el voto de izquierda que reclama la marca original.
Gabriela “La Bonita” Sánchez, exsecretaria del Deporte, hizo su anuncio en el zócalo de Puebla, lo que le dio visibilidad y también cuestionamientos por promoción anticipada. Ana Lluvia García Vilchis, académica y activista ambiental, apuesta por perfil de conexión social frente a nombres con estructura. Las ausencias también informan: Laura Artemisa decidió no registrarse, mientras Olivia Salomón y Rodrigo Abdala no han confirmado su inscripción. En política interna, no registrarse suele ser una decisión, no un olvido.
La lectura política
La Coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación no es una candidatura. Legalmente no hay postulación, no hay registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y no hay fórmula. En la práctica, funciona como precandidatura de facto: quien se inscribe queda colocado en posición de disputar la candidatura municipal, con derecho a ser medido, encuestado y considerado. La diferencia importa porque el partido conserva el control total del filtro y puede ajustar método, tiempos y criterios sin someterse a los plazos del proceso electoral formal.
El incentivo del partido es concentrar el ordenamiento: una lista amplia le permite medir lealtades, capacidad de movilización y disposición a aceptar el resultado. También le permite negociar. Una interna con seis o más nombres no es necesariamente una interna fracturada; puede ser un mecanismo para que nadie quede fuera y todos queden comprometidos con la decisión final. El costo es la exposición: cada aspirante escenifica fuerza y cualquier desenlace deja ganadores y agraviados con estructura territorial.
Morena anunció además que revisará los perfiles de sus aspirantes para 2027 y compartirá las listas de posibles candidatos con el Gabinete de Seguridad federal y con el INE, con el objetivo declarado de evitar que personas ligadas a la delincuencia organizada o a la corrupción ocupen cargos. Aplicado a Puebla, ese filtro introduce un actor externo en el proceso interno y desplaza el debate: quien aspire no solo compite por respaldo, también debe pasar un tamiz que el partido no controla del todo y que puede usarse para excluir sin necesidad de una encuesta.
La señal hacia 2027 es clara: la disputa municipal no empezará en la boleta, sino en la definición de quién coordina. Quien gane esa coordinación no será candidato, pero quedará en la posición de serlo, y el alcalde en funciones será el primero en ser evaluado con esa vara.
Qué sigue
Tres pasos verificables. Primero, la definición del método de selección —encuesta, acuerdo de dirigencia o combinación— que la evidencia disponible no precisa; sin ese dato no puede sostenerse que la balanza esté inclinada hacia algún aspirante. Segundo, el resultado de la revisión de perfiles ante el Gabinete de Seguridad y el INE, que puede dejar fuera nombres ya inscritos. Tercero, el calendario interno de Puebla: la fecha en que Morena dará a conocer a la persona responsable de la Coordinación Municipal es el punto donde esta lista deja de ser aspiración y se convierte en posición de salida rumbo a 2027.