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Morena Colima blinda la encuesta única: aliados pierden margen rumbo a 2027
La dirigencia estatal descarta repetir el ejercicio que definió su coordinación para 2027. La decisión cierra la vía que PVEM y PT buscaban para reabrir la negociación en el terreno local.

Mitzuko Márquez, presidenta de Morena en Colima, descartó repetir la encuesta que definió su coordinación estatal rumbo a 2027, cargo que en la práctica perfila la candidatura a la gubernatura. PVEM y PT pedían un segundo ejercicio. Márquez remitió el conflicto a los procesos internos de cada aliado.
La dirigencia estatal de Morena en Colima cerró la puerta a una segunda encuesta para definir su coordinación rumbo a 2027. La presidenta del partido en el estado, Mitzuko Márquez, confirmó que no habrá un nuevo ejercicio, pese a que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) han manifestado interés en repetirlo. La negativa no es un detalle de procedimiento: congela el resultado que llevó a Rosi Bayardo a la coordinación estatal para la Defensa de la Transformación y la Soberanía y retira de la mesa el principal instrumento con el que los aliados podían reabrir la negociación.
Colima renueva la gubernatura en 2027. En el vocabulario de Morena, esa coordinación no equivale todavía a una candidatura: no hay registro, no hay precampaña y el proceso electoral local no ha comenzado. En la práctica funciona como una precandidatura de facto, porque quien la ocupa queda como el nombre más visible de la fuerza gobernante para esa elección. La fórmula tampoco es nueva: en 2023 el partido llamó "coordinadores de los comités de defensa de la Cuarta Transformación" a sus aspirantes presidenciales antes de que existiera precampaña formal. Márquez insistió en que la designación de Bayardo se resolvió a nivel nacional y que en el procedimiento participaron Joel Padilla y Gricelda Valencia como aspirantes, atentos al desarrollo y al resultado.
Una encuesta, dos niveles de decisión
Márquez describió la mecánica: primero se presentaron las personas electas por encuesta en 16 entidades; en los estados restantes seguirá la presentación de las casas encuestadoras, para que expliquen metodología y resultados. Representantes del PVEM y del PT fueron convocados e integrados desde el inicio, recordó. Y agregó el punto que define la disputa: cada instituto mantiene asuntos internos que corresponden a sus propias estructuras y quedan fuera del ámbito de decisión de Morena. Las solicitudes de los aliados, dijo, deben atenderse al interior de cada partido y, particularmente, en el ámbito local.
La lectura política
Una segunda encuesta no habría sido una medición, sino una reapertura. Donde el resultado se impugna, repetir el ejercicio convierte el sondeo en mesa de negociación, y el aliado inconforme puede canjear su queja por posiciones. Al negarla, Morena preserva el resultado emitido y, sobre todo, la regla de que el método lo fija la dirigencia nacional. Cuesta menos cerrar hoy que administrar una disputa de legitimidad con el calendario electoral ya en marcha.
Para el PVEM y el PT el costo de romper es alto: ninguna de las dos fuerzas tiene estructura suficiente para disputar por su cuenta la gubernatura en 2027. Su incentivo previsible es compensar en otro nivel, con candidaturas a diputaciones locales y ayuntamientos, donde la encuesta no decide y la negociación sí. Márquez, además, dejó intacto el compromiso nacional de alianza, lo que reduce el margen de sus socios para escalar el conflicto sin quedar como quienes rompen.
También hay un mensaje hacia dentro de Morena. La designación por encuesta y definida desde el centro deja a los aspirantes locales sin más recurso que la disciplina: el trabajo territorial o la cercanía con un partido aliado no sustituyen el resultado demoscópico. Es la misma lógica aplicada en 16 entidades, donde el sondeo operó como árbitro único.
Falta evidencia para saber si el resultado fue cerrado. La declaración no publica márgenes, muestras ni metodología completa; sin esos datos, ni la dirigencia ni los inconformes pueden zanjar la discusión con números. Esa ausencia también forma parte del arreglo: un método opaco es más difícil de impugnar que uno auditable.
Qué sigue
El siguiente paso ya está anunciado: la presentación de las casas encuestadoras en las entidades que faltan, entre ellas Colima conforme al calendario que describió la dirigente. De ahí se desprenden tres verificaciones: si el PVEM y el PT locales aceptan el resultado o llevan el caso a sus dirigencias nacionales; cómo se reparten las candidaturas a diputaciones locales y ayuntamientos, que se renuevan en la misma jornada de 2027; y cuándo arranca formalmente el proceso electoral local, que marcará los plazos de precampaña y registro. Ninguna de esas fechas aparece en la evidencia disponible.