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Morena convierte las derrotas internas en candidaturas municipales rumbo a 2027
La dirigencia ofrece coordinaciones municipales y diputaciones federales a quienes no obtuvieron una coordinación estatal en los 17 estados con elecciones. El filtro sigue siendo la encuesta y la Comisión Nacional de Elecciones.

Morena repartirá coordinaciones municipales y candidaturas a diputaciones federales entre los cuadros que perdieron las coordinaciones estatales en 17 entidades. Ariadna Montiel subordina el acomodo a las encuestas y a la Comisión Nacional de Elecciones, con el objetivo declarado de mantener la unidad y la alianza con el Verde rumbo a 2027.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, confirmó que el partido mantiene una “operación cicatriz” para que los cuadros que no obtuvieron la coordinación estatal en los 17 estados con elecciones puedan ser coordinadores municipales o candidatos a diputaciones federales. El anuncio no es un gesto simbólico: convierte los cargos en juego de 2027 en la moneda con la que la dirigencia busca contener rupturas internas.
Montiel situó la decisión en la Comisión Nacional de Elecciones (CNE) y en las encuestas. “El estatuto permite que la Comisión Nacional de Elecciones tome decisiones en medida de tener los elementos. ¿Cuáles son los elementos? La propia encuesta, no es una decisión, si no la encuesta”, dijo. Añadió que quien busque una reelección deberá inscribirse en los procesos de selección, someterse a las encuestas y acatar los resultados.
La dirigencia ha atendido casos concretos. El de Andrea Chávez, designada al frente de Morena en Ciudad Juárez, es el más visible: Montiel justificó esa designación con el argumento de que la convocatoria y los estatutos facultan a la CNE a resolver con base en la encuesta. En Quintana Roo dijo mantener comunicación con el exaspirante Rafael Marín y con la senadora Anahí González; en Campeche reconoció haber hablado con Carlos Ucán.
La operación también funciona como filtro. Sobre aspirantes señalados por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, Montiel respondió que esos señalamientos no definen los procesos del partido y que no se encubrirá a nadie, pero subrayó que investigar corresponde a las autoridades mexicanas y al Poder Judicial.
En materia de alianzas, la dirigencia reiteró que busca mantener el acuerdo con el Partido Verde y que no descarta sumar al Partido del Trabajo rumbo a 2027. Ese punto importa porque cada espacio reservado a un socio de coalición es un espacio que no recibe un cuadro derrotado.
La lectura política
En la práctica, la “operación cicatriz” funciona como aduana de salida. Un aspirante derrotado tiene tres caminos: quedarse y competir por un cargo menor, romper con el partido o esperar. La dirigencia le ofrece el primero y con ello reduce el costo de una disidencia que en 17 entidades podría traducirse en votos perdidos, campañas bloqueadas o fugas hacia otras fuerzas. El incentivo es simétrico: aceptar una diputación federal o una coordinación municipal es sobrevivir políticamente con la expectativa de volver a competir.
Conviene distinguir figuras. La “coordinación de la defensa de la transformación” es el nombre formal que en la práctica opera como precandidatura a una gubernatura. Una coordinación municipal o una candidatura a diputación federal son posiciones de elección popular en disputa, no cargos internos. Hasta ahora no hay candidaturas registradas ante el INE ni un listado público de recolocados: existe una declaración de método, no un acuerdo verificable caso por caso.
El riesgo es doble. Hacia dentro, multiplicar candidaturas de consolación puede diluir el perfil de la oferta y trasladar la disputa interna al territorio. Hacia fuera, abre la pregunta de si el partido antepone la contención de su conflicto a la revisión de sus aspirantes; Montiel responde trasladando esa responsabilidad a las autoridades mexicanas, sin fijar un criterio propio de exclusión.
El precedente inmediato es la propia designación de Chávez: el argumento de la encuesta convive con decisiones directas de la CNE. Eso deja a la dirigencia margen para negociar caso por caso y a los derrotados un incentivo claro a permanecer dentro mientras se define el acomodo.
Qué sigue
Morena celebra su 15 aniversario con una asamblea en el Auditorio Nacional y el sábado sesionará su Consejo Nacional en la Ciudad de México, escenarios donde pueden darse señales sobre el alcance del acomodo. El paso verificable es que la CNE resuelva coordinaciones municipales y candidaturas a diputaciones federales con criterios publicados y nombres concretos; también está por verse si las conversaciones con los derrotados estatales se traducen en renuncias a competir por fuera y si una eventual suma del Partido del Trabajo reduce los espacios disponibles.