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Morena define alcaldías por encuesta y descarta reparto con PT y PVEM
Las mesas de negociación con PT y PVEM arrancarán en los próximos días y la Coordinación Nacional de Elecciones tiene hasta el 31 de diciembre para definir a los coordinadores de las 16 alcaldías.

Paulo Emilio García, dirigente de Morena en la Ciudad de México, anunció que las 16 alcaldías se definirán por encuestas, sin reparto previo con PT y PVEM, y que los aspirantes a reelegirse pasarán por el mismo filtro. Las mesas de coalición arrancan en días y la Coordinación Nacional de Elecciones tiene hasta el 31 de diciembre para definir coordinadores.
El dirigente de Morena en la Ciudad de México, Paulo Emilio García, anunció que las candidaturas a las 16 alcaldías se definirán mediante encuestas y que no habrá reparto previo de territorios entre los partidos aliados. La declaración llega antes de que arranquen formalmente las mesas de negociación con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y ahí está su peso: Morena fija el método antes de sentarse a la mesa, no después. Quien abre una negociación con el procedimiento ya escrito llega con menos que ofrecer y con más que exigir.
García dijo que las conversaciones comenzarán "en los próximos días" y que el objetivo es procesar los mecanismos de selección y definir "la figura" bajo la cual competirán en 2027, es decir, si van en coalición o en candidatura común. Sostuvo que los aspirantes, incluidos quienes buscan la reelección, se someterán al mismo procedimiento, y describió un proceso de dos etapas: primero una encuesta de reconocimiento para medir conocimiento entre la población y, después, una medición de atributos en la que se valorarán honestidad y cercanía con el movimiento.
También puso fecha al calendario interno: recordó que la convocatoria de Morena establece que la Coordinación Nacional de Elecciones tiene hasta el 31 de diciembre para determinar quiénes serán los coordinadores de las alcaldías. "Las candidaturas no se gestionan en el partido, se gestionan en las calles, con la confianza de la gente", expresó.
La encuesta como método y como moneda de cambio
Ningún dirigente territorial abre una negociación de coalición anunciando lo que ya decidió entregar. Lo que García comunica, en la práctica, es que la discusión con PT y PVEM versará sobre la figura jurídica y sobre otras piezas, no sobre las 16 alcaldías. Para un aliado que aspire a encabezar una demarcación, el resultado es incómodo: tendría que ganarla en un instrumento que no controla, y sin cuota previa que reclamar. La evidencia disponible no precisa qué contraprestación ofrecerá Morena a cambio —diputaciones locales, espacios plurinominales, posiciones de gobierno—, y sin ese dato la negociación queda descrita a medias.
Hacia dentro, el anuncio también ordena. Someter a reelección al mismo filtro retira de facto el pase automático de los alcaldes en funciones y traslada la decisión a una instancia nacional. En términos formales no hay candidatura ni precandidatura: "coordinador de alcaldía" es el nombre que la convocatoria interna da a un encargo partidista, y el periodo de precampaña del calendario electoral todavía no corre. En los hechos, la primera encuesta de reconocimiento opera como una precampaña anticipada: premia a quien ya tiene instalación territorial, conocimiento público y estructura en la calle, y coloca a los mejor medidos en posición de salida antes de cualquier registro.
El mérito político del mecanismo es evidente: permite negar una candidatura sin que nadie cargue con la responsabilidad de negarla. Su costo es igual de claro. Al delegar la selección en una medición, el conflicto no desaparece: se muda a la metodología —casa encuestadora, universo, redacción de reactivos— y de ahí a la impugnación. La evidencia disponible no menciona reglas de auditoría, observadores ni instancias de revisión del instrumento, un hueco que conviene seguir.
La lectura política
Morena llega temprano. Las mesas arrancan ahora y las definiciones de alcaldías están comprometidas para antes del 31 de diciembre, cuando el proceso local de 2027 apenas empieza a tomar forma. Quien fija primero el método y el calendario fija el terreno: reduce el margen de los aliados para exigir territorios, contiene la dispersión de aspiraciones internas al obligar a todas al mismo filtro y conserva la decisión final en el ámbito nacional. La señal a los adversarios es de control; a los aliados, de jerarquía; a los cuadros locales, de que la continuidad se gana midiendo y no gestionando.
Falta un elemento para sostener lecturas más fuertes: no hay evidencia pública de una encuesta ya levantada, de un padrón de aspirantes ni de la postura de PT y PVEM ante la propuesta. Tampoco está definido si el instrumento será vinculante o sólo indicativo, una diferencia que decide si la encuesta sustituye a la negociación o únicamente la informa.
Qué sigue
- La instalación de las mesas formales con PT y PVEM, que el dirigente local situó "en los próximos días". - La definición de la figura de la alianza y, en su caso, el convenio que deberá registrarse ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM). - El plazo del 31 de diciembre para que la Coordinación Nacional de Elecciones determine quiénes serán los coordinadores de las 16 alcaldías. - El calendario y la convocatoria del proceso electoral local de 2027, donde se precisarán fechas de precampaña y registro de candidaturas.