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Morena deja a alcaldes de Puebla buscar 2027 sin dejar el cargo

La convocatoria del partido permite a presidentes municipales, síndicos, regidores y diputados competir por las coordinaciones municipales sin pedir licencia. Quienes vienen de la estructura partidista o de la administración pública sí deben separarse.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Morena abrió el 8 de octubre el registro para las coordinaciones municipales en Puebla, activo hasta el 18. La regla clave: alcaldes, síndicos, regidores y diputados pueden competir sin pedir licencia, mientras los cuadros de estructura partidista y de administración pública sí deben separarse del cargo. La coordinación opera como plataforma rumbo a 2027, cuando Puebla renueva 217 ayuntamientos.

Morena publicó la madrugada del 8 de octubre de 2026 la convocatoria para las Coordinaciones Municipales de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Puebla, con registro abierto hasta el 18 de octubre y una regla que ordena la cancha antes de que empiece la competencia: los presidentes municipales, síndicos, regidores y diputados pueden participar sin solicitar licencia a sus cargos. En la práctica, el partido deja a sus cuadros electos gobernando mientras compiten por el espacio desde el cual se organizará la elección de 2027, cuando en Puebla se renuevan los 217 ayuntamientos y el Congreso del Estado.

El documento fue aprobado por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena en su XIX Sesión Urgente y establece que la Comisión Nacional de Elecciones, que preside Minerva Citlalli Hernández Mora, organizará el proceso y valorará los perfiles participantes. La convocatoria distingue con claridad dos mundos: quien tiene un cargo de elección popular se queda donde está; quien ocupa un puesto en la estructura partidista, en el Poder Judicial o en la administración pública federal, estatal o municipal debe separarse de sus funciones para obtener el registro. La ventana es corta —diez días— y no hay, en la información disponible, fecha anunciada para los resultados en Puebla.

El caso que mejor ilustra la regla es el de José Chedraui Budib, presidente municipal de Puebla capital, quien ya levantó la mano para encabezar la coordinación en el municipio sin dejar la alcaldía. En contraste, Gabriela Sánchez Saavedra sí solicitó licencia para participar. La diferencia no es un detalle administrativo: marca quién conserva presupuesto, personal, agenda pública y estructura territorial durante el proceso interno, y quién entra a la competencia sin esos recursos.

La lectura política

El nombre formal es "coordinación municipal". La función política que cumple es otra: es el mecanismo con el que Morena ordena su sucesión territorial y coloca a sus aspirantes en posición de salida hacia 2027. No es una candidatura registrada —nada en el documento lo dice— y tampoco sustituye los requisitos que la legislación electoral de Puebla impondrá a quienes busquen aparecer en la boleta; el texto regula la vida interna del partido, no el cumplimiento de la ley electoral, un punto que la convocatoria no aborda. Con esa precisión, sostener que la coordinación funciona en la práctica como una precandidatura de facto es una lectura respaldada por el diseño mismo del proceso.

El primer incentivo es evitar vacíos. Si los alcaldes tuvieran que pedir licencia para registrarse, Puebla abriría hasta 217 negociaciones por sustituciones, con el costo político y administrativo que eso implica a dos años de la elección. Al no exigirla, Morena conserva la continuidad de gobierno en los municipios y protege su principal activo de gestión rumbo al 2027.

El segundo incentivo es la selección del perfil. La regla favorece a quien ya ganó una elección y cuenta con base propia —alcaldes, síndicos, regidores, diputados— sobre quien depende de un nombramiento. También desalienta que la estructura partidista se use como plataforma paralela, al obligarla a separarse del cargo.

El tercer incentivo es el orden interno. Concentrar la definición municipal en la Comisión Nacional de Elecciones, con reglas únicas y un registro de diez días, reduce el margen para disputas abiertas entre grupos locales y traslada la negociación al terreno de la evaluación de perfiles. La señal hacia aliados y adversarios es de disciplina: el partido fija el calendario antes de que sus socios de coalición discutan posiciones.

El riesgo está en la concentración. Cuando el mismo actor ocupa la presidencia municipal y la coordinación del partido, el partido pierde margen para corregir sin afectar el gobierno. Y cuando llegue el momento de registrar candidaturas, la pregunta por las licencias volverá, ya con la ley electoral encima.

Qué sigue

El registro cierra el 18 de octubre. Después, la Comisión Nacional de Elecciones valorará los perfiles y definirá a los coordinadores municipales; la convocatoria consultada no precisa fecha para ese anuncio en Puebla. Como referencia de otro proceso, la ruta paralela de coordinaciones distritales federales fijó resultados definitivos a más tardar el 31 de diciembre, pero no hay indicio de que ese plazo aplique al caso poblano. Hacia 2027 queda pendiente la pregunta que la convocatoria no responde: si los coordinadores podrán ser, además, candidatos a las alcaldías que hoy gobiernan algunos de ellos.