RUTA 27 · MEDIUM
Morena designa a Pérez Cuéllar en Chihuahua rumbo a su tercera elección
El presidente municipal con licencia de Ciudad Juárez encabeza la estructura estatal del partido de cara a 2027. La historia electoral de Morena en Chihuahua es corta: dos contiendas constitucionales previas y un tercer proceso interno en curso.

Morena definió su coordinación estatal en Chihuahua con Cruz Pérez Cuéllar, quien en 2021 compitió sin éxito por la candidatura. Será la tercera vez que el partido disputa la gubernatura del estado, tras 2016 y 2021, y coloca al juarense en posición de precandidatura de facto rumbo a 2027, sin registro formal ante la autoridad electoral.
Morena cerró la definición de su coordinación estatal en Chihuahua con Cruz Pérez Cuéllar, presidente municipal con licencia de Ciudad Juárez, como la figura que encabeza su proyecto rumbo a las elecciones de 2027. El dato no es un trámite menor: se trata de la tercera vez que el partido disputa la gubernatura del estado —compitió en 2016 y en 2021— y, en la práctica, coloca a Pérez Cuéllar en posición de precandidatura de facto, sin que exista todavía candidatura registrada ante la autoridad electoral local.
El recuento de esa trayectoria, difundido por un radar partidista opositor, deja ver lo corta que es la historia. En 2016, Morena llegó por primera vez a una elección de gobernador en Chihuahua con Francisco Javier Félix Muñoz, oriundo de la capital y pionero del movimiento en la entidad. El resultado: 30 mil 976 votos, alrededor del 2.4% de la votación total emitida y quinto lugar, en una contienda que ganó Javier Corral Jurado, del Partido Acción Nacional (PAN). Para 2021 el partido ya era otro: Juan Carlos Loera de la Rosa ganó la encuesta interna y abanderó la coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-Nueva Alianza), mientras Bertha Alicia Caraveo Camarena competía como precandidata.
Tres procesos y un patrón fronterizo
En las dos contiendas internas más recientes, los nombres juarenses dominaron. Loera, en 2021; Pérez Cuéllar y la senadora con licencia Andrea Chávez Treviño, en el proceso actual. Félix Muñoz, el único abanderado capitalino, quedó como la excepción de 2016. Eso sugiere que la frontera es la principal cantera de cuadros con la que el partido ha construido su presencia estatal, aunque la evidencia disponible no permite medir cuánto de esa fuerza urbana se traduce en votos en el resto del territorio.
La lectura política
El nombre formal —coordinación estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional— describe una tarea organizativa. La función política es otra: ordenar la sucesión interna, administrar lealtades y llegar al registro de 2027 con un solo nombre en Chihuahua. Pérez Cuéllar ya opera como presidente municipal con licencia, condición obligada para quien busca una candidatura y, a la vez, señal pública de disponibilidad.
Los incentivos del partido apuntan en la misma dirección: con 17 gubernaturas en juego en 2027, la dirigencia busca evitar internos que terminen en tribunales o que dejen heridas abiertas de cara a la contienda constitucional. De ahí que la designación, y no una competencia abierta prolongada, haya sido la vía. Quien gana margen es Pérez Cuéllar, que pasó de competir sin éxito en 2021 a quedar al frente de la estructura. Quienes lo pierden, en el corto plazo, son los otros aspirantes que participaron en el proceso, empezando por Chávez Treviño, Caraveo Camarena y Loera, ya abanderado en 2021. Su permanencia en la coalición dependerá de los espacios y las posiciones que reciban.
El movimiento también envía señales hacia afuera. A los aliados —PT y PVEM, socios en 2021—, que la definición está tomada y que la negociación de la coalición llegará después. A los adversarios, que Morena quiere llegar a 2027 con la estructura territorial montada. El límite es preciso: una coordinación no es una candidatura. No hay registro ante el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, la evidencia disponible no precisa método ni fecha de ratificación, y tampoco hay definición de coalición. Sin esos tres elementos, la candidatura sigue siendo una expectativa, no un hecho.
Qué sigue
El siguiente paso verificable es formal: el registro de la candidatura ante la autoridad electoral local, sujeto al calendario que fije el instituto de Chihuahua, que la evidencia consultada no precisa. Antes de eso, el partido deberá cerrar la negociación con sus aliados y acomodar a los cuadros que compitieron en el proceso interno. Vale la pena observar si la definición se ratifica por encuesta o acuerdo de dirigencias, si alguno de los aspirantes levanta la mano en sentido contrario y si se formaliza el relevo en la presidencia municipal de Juárez que la licencia de Pérez Cuéllar implica. Con 17 gubernaturas en juego, Chihuahua es una de las plazas donde el partido medirá si su estructura estatal alcanza para sostener una tercera contienda.