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RUTA 27 · MEDIUM

Morena desplaza a Quiroga en BCS y entrega la coordinación a Manuel Cota

La alcaldesa con licencia de La Paz era la favorita local y no se quedó al anuncio. El elegido es exmilitante del Partido Verde e hijo del exgobernador Leonel Cota.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Morena designó a Manuel Cota Cárdenas, exmilitante del Partido Verde e hijo del exgobernador Leonel Cota, como coordinador en Baja California Sur, dejando fuera a Milena Quiroga, alcaldesa con licencia de La Paz y favorita local. El anuncio, hecho en el World Trade Center, se dio con seguidores de Quiroga saliendo del recinto. La coordinación es la antesala de la candidatura rumbo a 2027.

Morena dejó fuera de la ruta hacia la gubernatura de Baja California Sur a su cuadro con mayor presencia en el estado y entregó la coordinación estatal a un perfil que hasta hace poco militaba en otro partido. Milena Quiroga, alcaldesa con licencia de La Paz, era la favorita local; el designado fue Manuel Cota Cárdenas, exmilitante del Partido Verde e hijo del exgobernador Leonel Cota. El anuncio se hizo el lunes 28 de septiembre en el World Trade Center de la Ciudad de México, en el acto donde la dirigencia presentó a los coordinadores de las últimas siete entidades y cerró así sus nombramientos en las 17 que renovarán gubernatura en 2027.

La escena pesa tanto como el nombre. La gente de Quiroga comenzó a abandonar el recinto antes de que se diera a conocer la designación; la alcaldesa con licencia llegó acompañada por un contingente amplio de la CROC y decidió no acompañar el nombramiento público de su rival. No hubo ruptura declarada, pero tampoco respaldo.

La decisión también dejó fuera a Christian Agúndez, aspirante del Partido del Trabajo, lo que abre una posibilidad que nadie ha confirmado: que el PT compita por separado en la entidad si decide no sumarse al eventual candidato de Morena.

Hay un dato que conviene separar del resto. Ya como coordinador, Cota acusó públicamente a Quiroga de recibir respaldo del gobernador Víctor Castro. Es una declaración, no una resolución: en la información disponible no hay evidencia presentada que acredite el señalamiento. Políticamente, sin embargo, coloca el conflicto donde realmente está: no entre Morena y la oposición, sino dentro de la coalición que gobierna el estado.

La coordinación es antesala, no candidatura

Formalmente, Cota es coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional: un cargo partidista, sin registro ante autoridad electoral y sin efecto alguno sobre la boleta. En la práctica funciona como precandidatura de facto. Quien ocupa esa coordinación encabeza la organización territorial, administra la operación política del partido en el estado y queda colocado en posición de salida para la candidatura de 2027. La distancia entre una cosa y otra es corta, pero el límite es real: no hay candidatura registrada, no hay convenio de coalición firmado y no hay constancia de que Quiroga o Agúndez hayan sido formalmente descartados por un mecanismo resolutivo.

El contraste con otras entidades ayuda a medir el costo. En Sonora, la designación de la coordinadora se presentó atada a encuestas internas. En el caso de Baja California Sur, la evidencia disponible no menciona encuesta ni método de selección alguno. Si Morena no documenta el procedimiento, el designado cargará con una pregunta incómoda: con qué criterio se impuso un nombre externo al partido sobre la aspirante mejor posicionada en el territorio.

La lectura política

El movimiento resuelve un problema de mando antes que uno de competitividad. Cota aporta apellido, red familiar y un puente hacia el electorado y los cuadros del Partido Verde, una pieza que Morena ha venido incorporando en varios estados. La dirigencia nacional también manda una señal de disciplina: puede imponer un nombre por encima de la preferencia local cuando considera que el control del aparato vale más que la popularidad de la aspirante.

El costo se mide en activos concretos. Quiroga no es una figura menor: gobernó La Paz hasta pedir licencia y se movilizó con estructura de la CROC, un sindicato con peso territorial. Un bloque así, dejado fuera y sin gesto público de incorporación, puede restar operación en la capital del estado más que en cualquier otro municipio. Nadie ha renunciado a Morena, pero la desmovilización silenciosa es un riesgo electoral verificable.

La acusación de Cota contra Quiroga por el respaldo del gobernador funciona como marcador de bandos. Al señalar a la aspirante derrotada como cercana a Castro, el coordinador se coloca como el hombre de la dirigencia nacional en la entidad y traslada la disputa al terreno de las lealtades internas. Ese tipo de señalamiento suele preceder una negociación: si Quiroga se suma, el conflicto se administra; si se mantiene a distancia, el morenismo llega dividido a la sucesión.

El tercer frente es la coalición. Dejar fuera al aspirante del PT entrega a ese partido un argumento para competir por separado, algo que ya ha ocurrido en otros procesos y que fragmenta el voto oficialista en una entidad pequeña, donde los márgenes se definen por miles de sufragios. La coordinación, en suma, ordena la sucesión interna, pero abre dos flancos: el sindical-electoral en La Paz y el aliado en la boleta.

Falta un elemento para sostener una lectura más dura: no se conoce el mecanismo formal de selección, no hay ruptura pública y no hay confirmación de que el PT vaya solo. Sin esos datos, lo verificable es una designación consumada, un bloque local agraviado y una coalición que aún no se rompe.

Qué sigue

Lo inmediato es la postura del Partido del Trabajo: definir si se suma al eventual candidato de Morena o si registra abanderado propio. En paralelo, Quiroga tendrá que resolver su posición: si regresa al gobierno municipal de La Paz, si se incorpora a los trabajos de la coordinación o si mantiene distancia, decisión que definirá cuánta estructura aporta o resta.

El siguiente punto de verificación es el método. Si Morena publica encuesta, comisión de elecciones o algún procedimiento que explique el criterio de la designación, el designado gana legitimidad interna; si no lo hace, la coordinación quedará sostenida sólo por la decisión de la dirigencia.

Más adelante, la ruta institucional: la coordinación deberá convertirse en candidatura registrada ante la autoridad electoral local y la coalición, en convenio formal. Ahí se sabrá si el movimiento del 28 de septiembre fue ordenamiento de la sucesión o el inicio de una fractura que Morena tendrá que contener en la boleta.