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RUTA 27 · MEDIUM

Morena en Morelos se desmarca del PT: la alianza 2027, en tensión

El comité estatal anunció que, bajo las condiciones actuales, no competirá en alianza con el PT, mientras las dirigencias nacionales instalan su mesa técnica de encuestas y proclaman unidad.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Morena y el PT instalaron una mesa técnica nacional para ordenar el proceso de encuestas rumbo a 2027, con Ariadna Montiel y Alberto Anaya. En contraste, el comité estatal de Morena en Morelos, conducido por Martha Patricia García Garnica en funciones de presidencia, anunció que no competirá en alianza con el PT, tras bloqueos en Cuernavaca. El contraste anticipa el pulso entre unidad nacional y c

El Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Morelos anunció que, "bajo las condiciones actuales", no pretende competir en alianza con el Partido del Trabajo (PT) en las elecciones de 2027. La postura la expresó Martha Patricia García Garnica, secretaria general del partido en funciones de presidenta estatal, y se conoció junto con la instalación —el jueves previo— de la mesa técnica con la que las dirigencias nacionales de Morena y el PT buscan ordenar el proceso de encuestas rumbo a esos comicios. El contraste es el dato político: la unidad que se proclama en la cúpula convive con un cálculo de costo territorial en Morelos.

Una mesa nacional con ruido en Cuernavaca

La mesa técnica fue instalada con la participación de la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, y el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, además de Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, y de los petistas Geovanna Bañuelos, senadora, y Benjamín Robles, quien confirmó que el PT concluyó la pausa que había planteado semanas atrás en la mesa de la coalición. Montiel afirmó en redes sociales que "la unidad ha sido y seguirá siendo nuestra fuerza"; Hernández sostuvo que el debate interno no implica ruptura.

En Morelos la ruta fue distinta. La dirigencia estatal de Morena fijó su posición después de movilizaciones en Cuernavaca en las que militantes y simpatizantes del PT participaron en bloqueos de vialidades y en el cierre de accesos al Palacio de Gobierno, con cadenas y candados. La fórmula "bajo las condiciones actuales" es todo menos definitiva: instala una condición y, con ella, un precio. La evidencia disponible no precisa qué condiciones concretas exige el comité estatal para revisar su postura, si existe una fecha de revaloración ni si la posición fue consultada con la dirigencia nacional.

Dos precisiones de forma, porque importan. Primera: un comité estatal no puede, por sí mismo, deshacer una coalición. Las alianzas se formalizan mediante convenios ante la autoridad electoral —el Instituto Nacional Electoral (INE) en lo federal y el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) en lo local—, y la definición de candidaturas y coaliciones corresponde a las instancias nacionales. Segunda: la postura la firma una conducción estatal encabezada por una secretaria general en funciones de presidencia, lo que apunta a un liderazgo en transición; el reporte no aclara si la presidencia está vacante, en licencia o pendiente de relevo.

La lectura política

El anuncio funciona en la práctica como ficha de negociación, no como ruptura. "Bajo las condiciones actuales" es un condicional, y en la política mexicana los condicionales suelen ser tabuladores: quien lo enuncia reserva su lealtad a cambio de algo verificable —candidaturas, posición en la boleta, recursos, o simplemente no cargar con el costo de una protesta ajena en su territorio.

Hay un incentivo claro detrás. Los bloqueos en Cuernavaca convierten a la alianza, vista desde Morelos, en un pasivo: respaldar electoralmente a quien cierra calles y accesos al Palacio de Gobierno tiene un costo de imagen para el partido que gobierna el estado. Para la dirigencia estatal, el desmarque permite tomar distancia de la protesta sin romper con la cúpula. Para Montiel y Anaya, la mesa de encuestas es el instrumento que procesa la diferencia como procedimiento técnico y no como conflicto político: quien define metodología, universo y pregunta ordena buena parte del resultado.

El PT queda en una posición ambivalente. En lo nacional recuperó la mesa al levantar su pausa; en Morelos aparece como el socio cuya movilización detonó el desmarque. Es la asimetría clásica de las coaliciones: la unidad se negocia en lo federal, pero se paga territorio por territorio. En ese intercambio, el comité estatal gana visibilidad y un precio que cobrar; la cúpula gana tiempo, aunque deja a la vista que su disciplina territorial no es automática rumbo a 2027.

Lo que no ha ocurrido, y conviene decirlo: no hay convenio modificado, no hay resolución de la Comisión Nacional de Elecciones, no hay candidatura registrada ni precandidatura. Tampoco una ruptura. El desmarque es un posicionamiento con fecha abierta, y su valor depende de si la mesa nacional acepta pagar el precio o deja que Morelos compita por fuera.

Qué sigue

Los siguientes pasos son observables: si la mesa técnica de encuestas define metodología y calendario; si la posición de Morelos sube a la Comisión Nacional de Elecciones, que tiene la atribución de resolver candidaturas y coaliciones; si los bloqueos en Cuernavaca escalan o se abren mesas de negociación estatal; y, sobre todo, si Morelos firma o no el convenio de coalición cuando el calendario electoral lo exija. Ese documento, y no el anuncio, dirá si el desmarque era táctica o ruptura.