RUTA 27 · MEDIUM
Morena en SLP busca alianza con el PT mientras ordena su 2027
La dirigencia estatal confirmó acercamientos con el Partido del Trabajo y Nueva Alianza sin acuerdo cerrado, el mismo día en que arrancó la repartición de coordinaciones distritales y municipales.

Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, presidenta de Morena en San Luis Potosí, dijo que el partido busca coalición o gran alianza con el PT y confirmó pláticas con Nueva Alianza, sin acuerdo concreto. El anuncio llega mientras el PT potosino pierde a Gerardo Sánchez Zumaya y el partido prepara coordinaciones distritales y municipales rumbo a 2027.
Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, presidenta del comité estatal de Morena en San Luis Potosí, afirmó el 24 de septiembre que el partido "está haciendo el intento real, fidedigno de ir en coalición o en una gran alianza con el Partido del Trabajo". Confirmó además acercamientos con Nueva Alianza, con una precisión que acota el alcance del anuncio: no existe acuerdo concreto.
El dato importa por el momento en que aparece. En el plano nacional, Morena y el PT están trenzados en una disputa por el método de definición de las coordinaciones estatales; en el potosino, el PT se quedaría sin su perfil más visible. Gerardo Sánchez Zumaya salió de la contienda por la coordinación y de la ruta hacia la gubernatura desde ese partido, decisión tomada pero todavía no formalizada públicamente por el empresario. La dirigente dijo desconocerla: "Sí lo medio leí, pero la verdad es que no tengo nada firme, no he platicado con Gerardo. No, no, no estoy enterada".
Ese mismo 24 de septiembre, a mediodía, Morena reunió en privado a perfiles de distintos municipios, antes de emitir las convocatorias para las coordinaciones distritales y municipales. Rodríguez Velázquez describió el orden: primero los distritos federales, después los locales y los municipios. En la reunión estuvieron Iván Estrada, exalcalde de Matehuala; el diputado local Carlos Arreola; y el secretario general del partido, José Grimaldo. La dirigente marcó el límite de lo que hoy puede decirse de todos ellos: "Son coordinadores aún, no son candidatos".
El episodio más áspero ocurrió en redes. Rodríguez Velázquez publicó un mensaje sobre "acompañar a la gente, escucharla y trabajar día a día" y sobre que el poder solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás. Horas después, Gabino Morales Mendoza publicó un posicionamiento que, sin mencionarla por su nombre, retomó esas expresiones para acusar que basta "la primera oportunidad para encaramarse en las sillas, acaparar las posiciones y repartir los cargos entre sus amigos, compadres y familiares", y cerró: "Es hora de exigir congruencia: ¡basta de nepotismo y basta de simulación!". Morales sostuvo que su postura "no es personal". Cuestionada al respecto, Rodríguez Velázquez calificó las expresiones de "opiniones muy personales" y dijo respetarlas.
La lectura política
La búsqueda de coalición opera en dos niveles. Hacia afuera amplía el bloque y evita el desgaste de competir fragmentado; hacia adentro, un convenio con el PT y Nueva Alianza cambia la mesa donde se reparten posiciones, porque incorpora a socios en decisiones que hoy se toman solo en casa. En la práctica, anunciar una alianza es también anticipar una negociación sobre candidaturas. Sin convenio firmado, cada partido conserva su propia lista, y la dirigencia estatal mantiene margen para decidir el formato.
La palabra "coordinación" es la clave del momento. En el lenguaje del partido designa una responsabilidad organizativa; en la práctica funciona como medición de lealtades y como posición de salida hacia 2027. El propio límite lo puso la dirigente: no hay candidatura registrada, no hay precandidatura formal y el proceso electoral aún no arranca en su etapa de convocatorias. Lo que sí existe es una lista de perfiles en la antesala de la contienda.
El encontronazo con Morales no es un debate programático: es una disputa por el control del reparto. Quien define las coordinaciones distritales y municipales define el piso desde el que cada aspirante competirá después. Por eso la respuesta de Rodríguez Velázquez fue de contención y no de ruptura, y por eso Morales insistió en que el conflicto no lo convierte en adversario: ninguno de los dos puede pagar el costo de una fractura abierta.
La señal hacia aliados es que hay espacio; hacia el PT, que la relación se negocia también en lo local aunque en lo nacional esté tensa. Hacia los adversarios, que la disputa por 2027 ya comenzó dentro del partido en el gobierno. Falta un elemento para sostener lecturas más fuertes: los términos del acercamiento con Nueva Alianza, si la salida de Zumaya fue negociada, y si el conflicto interno derivará en un acuerdo de reparto o en una competencia abierta.
Qué sigue
- Emisión de las convocatorias para las coordinaciones distritales federales y, después, de las locales y municipales. - Formalización o desmentido público de la salida de Gerardo Sánchez Zumaya de la contienda por la coordinación y de la ruta hacia la gubernatura por el PT. - Definición de un acuerdo concreto con el PT y con Nueva Alianza, antes de que el proceso electoral de 2027 avance en su etapa de definición de candidaturas. - Respuesta del comité estatal al cuestionamiento de Gabino Morales Mendoza y, en su caso, escalamiento del diferendo interno.