RUTA 27 · MEDIUM
Morena Morelos rechaza coalición con el PT y presiona a la dirigencia nacional
El comité estatal se pronunció contra competir en alianza con el PT en 2027, pero admitió que la definición formal es de la cúpula morenista, que mantiene abierta la mesa con su socio.

El Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Morelos fijó postura contra competir en alianza con el PT en 2027, aunque reconoció que la definición formal corresponde a la dirigencia nacional. No es ruptura ni decisión: es un posicionamiento que llega a la mesa donde se negocian las coaliciones, justo cuando la dirigencia nacional sostiene la unidad con el PT.
El Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Morelos fijó su postura en contra de competir en alianza con el Partido del Trabajo (PT) en los procesos electorales de 2027. El pronunciamiento, acompañado por consejeras y consejeros estatales, incluye una concesión que acota su alcance: la definición formal de las coaliciones corresponde a la dirigencia nacional, y la estructura estatal acatará lo que esta determine. No hay ruptura consumada ni decisión cerrada. Hay una posición hecha pública antes de que la dirigencia resuelva.
El argumento del comité es que cualquier alianza electoral debe sustentarse en la lealtad al proyecto político, el respeto a las instituciones y el compromiso con la voluntad popular. La fórmula suena genérica, pero funciona como filtro: fija criterios que, leídos desde la política interna, equivalen a poner condiciones a la conducción nacional y a dejar asentado que en Morelos la coalición no se da por descontada.
Una alianza que la cúpula todavía defiende
El pronunciamiento llega en un momento incómodo para esa conducción. La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, se reunió con el dirigente petista Alberto Anaya y publicó que "la unidad ha sido y seguirá siendo nuestra fuerza". En paralelo, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, defendió mantener la coalición con un argumento pragmático: sin los votos del PT y del Verde no se habrían alcanzado mayorías calificadas en reformas constitucionales, y citó como ejemplo la reforma sobre doble nacionalidad. Monreal también respondió al líder petista en San Lázaro, Reginaldo Sandoval, quien advirtió que el PT podría costarle a Morena hasta 12 de las 17 gubernaturas en disputa: rechazó que el aliado tenga esa fuerza, pero dijo preferir la alianza antes que medir pesos en las urnas.
Mientras la cúpula insiste en la unidad, las estructuras estatales se mueven a distinta velocidad. En Baja California, la coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, Julieta Ramírez Padilla, informó que conversó con Jaime Bonilla, dirigente petista y exgobernador. En Guerrero, Beatriz Mojica se reunió con Montiel y con la alcaldesa con licencia de Acapulco, Abelina López, para "propiciar la unidad" tras el desconocimiento de López sobre el resultado del proceso interno. En esos casos, las coordinaciones estatales funcionan en la práctica como precandidaturas de facto, aunque ninguna sea todavía una candidatura registrada.
En Morelos no hay aspirante a gobernatura en juego ni precandidatura en disputa: hay un posicionamiento de estructura. El comité no propone nombres, propone condiciones sobre cómo se repartiría la boleta local si Morena decide ir en coalición.
La lectura política
El movimiento tiene una función de negociación antes que de ruptura. Las coaliciones no las aprueban los comités estatales: las resuelven los órganos nacionales y las registra la autoridad electoral dentro de plazos fijos. Por eso el valor del pronunciamiento no está en lo que decide, sino en lo que anticipa: coloca a la dirigencia nacional en la posición de tener que desautorizar públicamente a su propia estructura si quiere sostener la alianza con el PT en Morelos.
Quién gana margen: el comité estatal, que llega a la mesa con una postura pública y difícil de revertir sin costo interno; y el PT, que puede leer el episodio como evidencia de que la coalición no es automática y usarlo para elevar su precio. Quién pierde: la dirigencia nacional, que pierde la posibilidad de presentar la unidad como un hecho incontrovertido. El lenguaje elegido por el comité —lealtad al proyecto, respeto a las instituciones— es el mismo repertorio con el que se ha cuestionado a los aliados cuando incomodan, sin que eso implique necesariamente una acusación directa.
La evidencia disponible no permite establecer si la postura morelense responde a la advertencia de Sandoval sobre las 12 gubernaturas ni si existe coordinación con otras entidades. Lo verificable es la secuencia: primero el amago petista y el pragmatismo de Monreal, después el pronunciamiento estatal. Tampoco hay datos de encuestas locales en el material disponible que permitan sostener que el PT aporta o resta votos en Morelos. Ese dato falta y es justamente el que se discutirá en la mesa técnica Morena-PT acordada para revisar los estudios de opinión.
Qué sigue
La dirigencia nacional tendrá que resolver si en Morelos se compite en coalición, y hacerlo sin que su propia estructura estatal quede colocada como adversaria. La mesa técnica entre Morena y PT para revisar encuestas y perfiles estatales sigue pendiente y es el espacio donde este tipo de diferencias se procesan o se agravan. Falta también la respuesta del PT a la postura morelense y saber si otros comités estatales replican el gesto. El límite es claro: mientras no exista resolución de los órganos nacionales y registro ante la autoridad electoral, no hay ruptura, no hay coalición cerrada y no hay candidatura alguna.