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Morena, PT y PVEM cierran alianza en Sinaloa; falta el reparto local
Imelda Castro Castillo confirmó que los tres partidos irán juntos por la gubernatura y la mayoría de los distritos federales, pero los 20 municipios y el Congreso estatal siguen sin esquema definido.

Imelda Castro Castillo confirmó que Morena, PT y PVEM competirán unidos por la gubernatura de Sinaloa y los distritos federales en 2027. El candidato saldrá de una encuesta que midió sólo a militancia morenista; los aliados se sumaron después. Municipios y diputaciones locales se resolverán en unos 45 días.
Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) competirán unidos por la gubernatura de Sinaloa y en la mayoría de los distritos federales de 2027. Lo confirmó Imelda Castro Castillo, senadora con licencia y coordinadora estatal de Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional, quien buscó despejar las versiones de ruptura derivadas de los procesos de auscultación previa. El anuncio ordena al frente oficialista de cara al proceso, pero no constituye todavía una coalición: eso ocurre cuando se firma el convenio y se registra ante la autoridad electoral.
El acuerdo, según la versión de Castro, avanza a dos velocidades. En el plano estatal y federal la alianza opera como bloque homogéneo: gubernatura por coalición total y distritos federales por coalición en la mayoría de las demarcaciones. En el terreno municipal y en el Congreso local el esquema queda abierto, porque cada demarcación se resolverá como coalición parcial o candidatura común. La diferencia no es menor: la candidatura común permite registrar planillas conjuntas sin una transferencia rígida de votos, mientras la coalición distribuye porcentajes por partido según su peso territorial. La dirigencia se fijó un plazo aproximado de 45 días —un mes y medio— para publicar las definiciones.
Encuesta primero, reparto después
El orden de los factores importa. Morena organizó primero una encuesta estatal que, de acuerdo con Castro, evaluó de manera estricta a cuadros de su propio padrón. Sólo después los comités del PT y del PVEM determinaron sumarse formalmente. Ese ejercicio quedó como método vinculante para la gubernatura, y la dirigencia sostiene que reduce el margen de litigiosidad interna. En paralelo, la convocatoria para diputaciones federales sigue abierta: hay registros formalizados ante la Comisión Nacional de Elecciones, entre ellos el de José Antonio Ríos Rojo por el Séptimo Distrito y el del legislador Pedro Villegas Lobo por el Quinto, ambos en Culiacán. El despliegue territorial obliga a armonizar cuotas partidistas en los 20 municipios sinaloenses y en las diputaciones de mayoría relativa; para eso se instaló una mesa de trabajo permanente.
La lectura política
El nombre formal "Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional" no corresponde a ningún cargo previsto en los estatutos partidistas ni en la ley electoral. En la práctica funciona como coordinación territorial de la coalición en el estado y como mesa de negociación con los aliados. Quien la encabeza queda en el centro del reparto: Castro no es candidata ni precandidata —no hay registro ni convocatoria que la incluya—, pero su posición le da voz en la definición de quién lo será. Cualquier lectura más ambiciosa sobre su futuro requiere un elemento que hoy no está en la evidencia.
Los incentivos de PT y PVEM también admiten lectura. Entran a la boleta con estructura y presencia aseguradas en la gubernatura, pero llegan a la mesa después de que Morena fijó el método y midió únicamente a los suyos. Su moneda de cambio real son las alcaldías y el Congreso local, donde los tres partidos tienen cuadros, expectativas y capacidad de bloquear un acuerdo. Ahí se concentrará la fricción.
Hay un matiz que conviene subrayar: que la encuesta sea "vinculante" es un compromiso entre las dirigencias, no una obligación exigible ante el Instituto Nacional Electoral (INE) o el órgano electoral local. Su fuerza depende de que los tres partidos la reconozcan después del resultado, sobre todo si el margen es cerrado. El método traslada la disputa al diseño del ejercicio —quién pregunta, a quién y con qué cuestionario— antes que a la jornada.
Lo que aún no ocurre es preciso: no hay convenio de coalición registrado, no hay candidatura y no hay precandidatura formal. Existe un anuncio de alianza, un método de selección y un calendario. La señal hacia los aliados es que el frente no se rompe en lo estatal; hacia los adversarios, que el bloque llega ordenado en la gubernatura y en obra negra en lo municipal.
Qué sigue
- Publicación del padrón definitivo de registros y validación documental de perfiles por la Comisión Nacional de Elecciones de Morena. - Definición, en un plazo aproximado de 45 días, de las coordinaciones municipales y distritales federales mediante encuesta. - Resolución caso por caso, en la mesa técnica, de qué demarcaciones van por coalición y cuáles por candidatura común. - Firma y registro del convenio de coalición ante la autoridad electoral, ya dentro del calendario formal del proceso de 2027.