RUTA 27 · MEDIUM
Morena Quintana Roo: Villegas no acata encuestas y deja la puerta abierta
La dirigencia estatal sostiene que la senadora desconoció el acuerdo que firmó para acatar el sondeo de la contienda interna. El Comité Ejecutivo Nacional no ha abierto ningún procedimiento de expulsión.

Johana Acosta Maldonado, dirigente de Morena en Quintana Roo, dijo que Marybel Villegas Canché no acató los resultados de las encuestas de la contienda interna que definió la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación rumbo a 2027, proceso en alianza con PVEM y PT. El CEN morenista no ha abierto expulsión formal. La disputa ordena (o fractura) la sucesión estatal.
La dirigente estatal de Morena en Quintana Roo, Johana Acosta Maldonado, afirmó que los estudios de opinión de la contienda interna para definir la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación reflejan "el trabajo territorial de cada aspirante" y sostuvo que la senadora Marybel Villegas Canché no acató los resultados del sondeo, pese a haber firmado el compromiso expreso de hacerlo. La declaración no es un trámite: traslada una diferencia de método al terreno de la disciplina partidaria y deja a la legisladora en una posición atípica a las puertas del ciclo de 2027, fuera de la ruta que el partido ya trazó, pero sin expediente formal que la expulse.
Cinco aspirantes, un acuerdo y una negativa
La contienda se realizó en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) y reunió a Gino Segura Vázquez, Ana Paty Peralta, Marybel Villegas Canché, Rafael Marín Mollinedo y Alexa Murguía. El mecanismo no fue una votación de militantes: fue una medición de opinión con acatamiento previo.
"Todos los compañeros firmaron un acuerdo expreso para acatar los resultados del sondeo, un compromiso que Marybel Villegas no está cumpliendo al desconocer el dictamen final", dijo Acosta Maldonado. La dirigente habló en el marco del segundo informe de actividades del diputado local Jorge Sanén Cervantes, donde defendió que la militancia se toma en cuenta de manera equitativa y colocó la unidad como un principio heredado del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sobre la salida, por ahora virtual, de Villegas del partido, la lideresa estatal dijo que el movimiento mantiene las puertas abiertas para quienes se queden "bajo el respeto a los acuerdos institucionales". El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena, encabezado por Ariadna Montiel Reyes y Citlalli Hernández Mora, no ha emitido hasta el momento resolución ni procedimiento formal de expulsión contra la legisladora. De acuerdo con el reporte sobre su salida, Villegas entregará el curul que ocupaba en la Cámara de Diputados a su titular.
La lectura política
El nombre formal del cargo suena a encargo organizativo, pero la función práctica del mecanismo es otra: ordenar la sucesión estatal de Morena y colocar a un perfil en posición de salida hacia 2027. No es una candidatura registrada ni una precandidatura formal en términos legales; es un posicionamiento con sello de resultado. La diferencia importa porque quien ocupe esa coordinación no habrá ganado una elección interna, sino una encuesta con firma de por medio.
El incentivo de la dirigencia es cerrar el proceso antes de que la disputa se convierta en plebiscito abierto. Para eso utiliza dos piezas: la encuesta como árbitro y el acuerdo firmado como prueba de lealtad. El costo de ese diseño es evidente: si el método es lo único que sostiene el resultado, la legitimidad del designado depende de que los perdedores lo acepten. La negativa de Villegas expone esa fragilidad y, al mismo tiempo, le da a la dirigencia un argumento difícil de refutar en público: ella firmó.
El incentivo de la senadora es conservar capital propio sin quedar atada a un resultado adverso. Su salida es "virtual" y no formal, lo que permite al partido no abrir expediente y a ella mantener margen de negociación. La fórmula de "puertas abiertas" opera como presión condicionada: el mismo día que reprocha la conducta, invita a quedarse. Y la apelación al principio heredado de López Obrador funciona como recurso de autoridad interna, no como norma estatutaria.
Hay un tercer actor con interés: PVEM y PT son socios de la alianza. Definir el cargo en coalición significa que el costo de una ruptura no lo absorbe solo Morena, y que sus aliados también presionan por una resolución rápida. La señal a militantes y adversarios es doble: los mecanismos internos se acatan, y quien no lo hace pierde acceso a la estructura, aunque por ahora no la militancia. Falta un elemento para sostener cualquier lectura sobre el futuro de Villegas: no hay evidencia pública de que busque registro por otra fuerza política.
Qué sigue
Queda por verificar si el CEN abre o descarta un procedimiento contra la legisladora, un paso que hoy no existe y que marcaría la diferencia entre un diferendo interno y una ruptura consumada. Falta también conocer cómo se formaliza la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación: quién la encabeza, con qué convocatoria y en qué fecha se protocoliza. En paralelo, la entrega del curul en la Cámara de Diputados a su titular es un indicador verificable de que la salida avanza. Y queda el calendario: cada semana que pasa acerca el arranque formal del ciclo de 2027, cuando la disputa por la candidatura deje de resolverse con encuestas internas.