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Morena Tamaulipas: renuncias de funcionarios abren la puja por 2027

Illoldi Reyes y Pérez Sánchez encabezan las salidas y apuntan a la Alcaldía de Ciudad Victoria, donde se concentran al menos cuatro aspirantes. La convocatoria es interna: todavía no hay un solo candidato registrado.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Cuatro funcionarios de Morena en Tamaulipas dejaron sus cargos para cumplir la convocatoria que exige separarse de la función pública y poder competir en 2027. El reporte menciona al menos ocho nombres, varios aún en trámite, concentrados sobre todo en la Alcaldía de Ciudad Victoria. Importa porque la selección interna definirá si Morena recicla cuadros de gobierno o los pierde.

Cuatro funcionarios de alto nivel de Morena en Tamaulipas dejaron sus cargos —unos con baja temporal, otros definitiva— para cumplir la convocatoria del partido que exige separarse de la función pública a quienes aspiren a competir en las elecciones de 2027. El trámite parece administrativo, pero su significado es otro: la estructura de gobierno de la coalición gobernante en el estado empieza a desarmarse por la puja municipal, y lo hace antes de que exista un solo candidato registrado y sin que se conozca el método con el que Morena elegirá a los suyos.

Entre los salientes están Luis Gerardo Illoldi Reyes, ex titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, y Rómulo Pérez Sánchez, ex subsecretario de Enlace Legislativo, ambos con intención de postularse a la Alcaldía de Ciudad Victoria. La lista es más larga que el conteo: la secretaria de Economía, Ninfa Cantú Deándar, está en proceso de renuncia; Tomás Gloria Requena, subsecretario de Gobierno, busca la coordinación territorial municipal en San Fernando; Marcelo Olán Mendoza, director de Oficinas Fiscales y Bebidas Alcohólicas, manifestó su deseo de renunciar para registrarse en Reynosa; Luis Eduardo García Reyes, titular de la Comisión de Parques y Biodiversidad, apunta a la Alcaldía de Victoria; Miguel Ángel Valdez García, secretario de Educación, se perfila hacia una diputación sin confirmarlo; y Hugo Reséndez Silva, secretario del Ayuntamiento de Victoria, anunció su renuncia para la próxima semana.

El reporte habla de cuatro bajas de alto nivel, pero enumera al menos ocho nombres en etapas distintas —consumadas, en trámite, anunciadas o apenas manifestadas— y no precisa cuáles cuatro ya se concretaron. La distinción no es un detalle de forma: quien toma licencia conserva la puerta de regreso si el proceso interno no le favorece; quien renuncia de plano apuesta todo al resultado.

Una regla que no obliga a todos

La convocatoria pide a servidores públicos federales, estatales y municipales separarse del cargo "al momento de registrarse"; a los legisladores locales no. La asimetría tiene consecuencia: los diputados conservan tribuna, presupuesto y visibilidad, y los funcionarios entregan su plataforma administrativa sin garantía alguna. Conviene subrayar el límite: se trata de una regla interna del partido, no de una resolución de autoridad electoral. La ley fija sus propios plazos de separación según el cargo, así que renunciar hoy no acredita elegibilidad ni sustituye requisito legal alguno.

Varios de los mencionados no buscan una candidatura, sino una "coordinación territorial municipal". Ese es el nombre formal de una tarea organizativa que, en la práctica, coloca a quien la ocupa en el centro de la operación territorial del partido. No es candidatura registrada ni precandidatura formal, pero tampoco es un puesto neutro.

La lectura política

El primer dato duro es la concentración geográfica: al menos cuatro de los mencionados apuntan a la misma alcaldía, Ciudad Victoria. Cuando varios cuadros de un mismo partido renuncian al mismo tiempo para disputar el mismo puesto, el filtro decisivo deja de ser la urna de 2027 y pasa a ser el método con el que la dirigencia resolverá la selección: encuesta, designación, consenso o asamblea. La información disponible no precisa cuál. Ese hueco es, en los hechos, el activo principal de quien controla la dirigencia estatal y de las instancias nacionales que suelen validar el resultado.

El segundo dato es el costo. Salir antes de que exista calendario interno implica aceptar un riesgo asimétrico: si el proceso se retrasa o el criterio cambia, el funcionario queda fuera del gobierno y sin candidatura. Que sean tantos los dispuestos a pagar ese costo admite dos lecturas, ambas comprobables a futuro: o la dirigencia ya dio señales de que el registro se abrirá pronto, o permanecer en el cargo se percibe como desventaja frente a quienes se mueven primero.

El tercero es la señal que el movimiento envía hacia adentro y hacia afuera. Para los adversarios en Tamaulipas, el mensaje es que Morena reciclará cuadros de la administración estatal como oferta electoral, con el desgaste de vaciar áreas sensibles —Trabajo, Economía, Educación y Enlace Legislativo, esta última la bisagra cotidiana con el Congreso local—. Hacia el interior, obligar a elegir entre el cargo y la aspiración es una forma de medir lealtades antes de repartir posiciones.

Qué sigue

El registro formal en el proceso interno todavía no ocurre: las renuncias son el requisito previo, no el registro. En el corto plazo habrá que ver si se concreta la salida anunciada de Hugo Reséndez Silva para la próxima semana y qué resuelven quienes están "en proceso", empezando por Ninfa Cantú Deándar. Falta lo esencial: método de selección, calendario, reglas de paridad y la precisión de cuáles de las cuatro bajas son temporales y cuáles definitivas. Sin ese método a la vista, cualquiera puede llamarse aspirante; nadie es todavía candidato.