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RUTA 27 · MEDIUM

Morena toma protesta a 17 corcholatas con su Consejo a medio lleno

La sesión aprobó por unanimidad la política de alianzas para 2027 y dejó a los 17 coordinadores estatales en posición de salida. Ni la protesta ni los cargos equivalen todavía a un registro ante las autoridades electorales.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El Consejo Nacional de Morena tomó protesta a 17 coordinadores estatales rumbo a 2027, aprobó su política de alianzas con el PT y el PVEM y escuchó un regaño de Alfonso Durazo a los aspirantes. La sesión, con poco más de la mitad de los consejeros y nueve de 22 gobernadores, los coloca en posición de precandidatura de facto, sin registro electoral aún.

La VIII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena, celebrada el 11 de octubre de 2026 en la Ciudad de México, tomó protesta a 17 coordinadoras y coordinadores estatales rumbo a 2027, informó avances de su proceso interno y aprobó por unanimidad su política de alianzas. El acto ordena la sucesión en las entidades que renovarán gubernatura y, al mismo tiempo, deja ver las costuras de una coalición que apenas empieza a repartir candidaturas.

La sesión fue encabezada por Alfonso Durazo, gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional, con Ariadna Montiel, dirigente del partido, y Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, entre las más ovacionadas. El acuerdo central ordena a ambas dirigentes construir alianzas "amplias" con partidos afines a la 4T, tanto a nivel nacional como local, sin subordinación a intereses particulares ni pactos con "representantes del régimen neoliberal y sus partidos".

El regaño y las sillas vacías

La asistencia contradijo la solemnidad: acudió poco más de la mitad de los 340 integrantes del Consejo y solo nueve de los 22 gobernadores morenistas; cuatro más enviaron disculpas porque se quedaron atendiendo el huracán "Simón". Los mandatarios de Tlaxcala, Lorena Cuéllar, y de Nayarit, Miguel Ángel Navarro, faltaron a los dos eventos partidistas más importantes del año; en ambos casos, los aspirantes que impulsaban a la gubernatura perdieron. Ese dato admite más de una lectura y la evidencia disponible no permite establecer la causa.

Durazo subió el tono contra quienes, dijo, inflan su potencial electoral pagando medios en lugar de trabajar en la base: "No todos los que aspiran ganan, pero no todos los que ganan sirven a la causa fundamental de la transformación". A los perdedores del proceso interno les ofreció futuro: "En política no hay línea recta". Montiel advirtió que la unidad "no puede construirse sobre pequeños cálculos frívolos". Y el aliado también escuchó: tres consejeros de Michoacán, Nayarit y Baja California reclamaron que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) "ha crecido a costa de Morena".

La lectura política

Hay tres movimientos en una sola sesión. Primero, la protesta a los 17 coordinadores funciona en la práctica como una precandidatura de facto: coloca a esos cuadros en posición de salida, les da estructura y visibilidad, pero no constituye una candidatura registrada ni equivale, por sí misma, al registro oficial ante las autoridades electorales. Segundo, el regaño de Durazo opera como disciplina anticipada: fija un criterio —movilización territorial por encima de encuestas pagadas— antes de que arranquen las definiciones, y manda un mensaje a quienes construyen viabilidad con publicidad. Tercero, la política de alianzas no es un gesto hacia el Partido del Trabajo (PT) y el PVEM, sino una fijación de términos: Morena les dice que la coalición se negocia desde su marco. En esa línea va la advertencia de Durazo de que sería un error partir del supuesto de que el retiro de un aliado los haría perder.

Quien gana margen es la dirigencia —Montiel y Hernández quedan facultadas para negociar— y el propio Durazo, colocado como árbitro del reparto sin competir por un cargo. Quien lo pierde, por ahora, son los aspirantes que apostaron a la encuesta como moneda de cambio y los aliados que cotizaban su respaldo. El riesgo interno es visible: la definición de gubernaturas ya dejó perdedores en Tlaxcala y Nayarit, y el Consejo los convocó a la unidad sin ofrecerles una ruta explícita de reincorporación. Falta un elemento para sostener que la baja asistencia exprese un desafío coordinado: los ausentes por el huracán desmienten una lectura homogénea.

Qué sigue

El proceso avanza por debajo del calendario formal. En Tamaulipas, Morena abrió del 8 al 18 de octubre el registro para las coordinaciones municipales, con reglas que prohíben espectaculares, uso de recursos públicos y ataques entre aspirantes. En el plano de las alianzas, el PT amenazó con ir solo ante la exclusión de candidaturas a gubernatura, mientras el PVEM desistió de solicitar encuestas adicionales en Querétaro, Colima y Campeche y acordó respaldar a los perfiles morenistas. Lo verificable en las próximas semanas: la letra de los convenios de coalición, la conversión de las 17 coordinaciones en candidaturas y el registro que, en su caso, valide ante las autoridades electorales lo que hoy es, en los hechos, una precampaña en operación.