RUTA 27 · MEDIUM
Morena y PT abren mesa técnica para salvar la alianza rumbo a 2027
Ariadna Montiel, Citlalli Hernández y Alberto Anaya acordaron revisar inconformidades tras dos días de señalamientos cruzados. El fondo del conflicto es el reparto de candidaturas estatales, no el programa.

Las dirigencias de Morena y el PT se sentaron a negociar tras dos días de señalamientos por la definición de candidaturas estatales. Ariadna Montiel y Citlalli Hernández se reunieron con Alberto Anaya para instalar una mesa técnica que revisará inconformidades. La señal rumbo a 2027: la coalición sigue, pero su precio se negocia.
Después de dos jornadas de señalamientos, amagos y descalificaciones cruzadas, la dirigencia nacional de Morena —Movimiento Regeneración Nacional— y la del Partido del Trabajo (PT) se sentaron en la misma mesa. Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, y Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión de Elecciones del partido, se reunieron con Alberto Anaya, dirigente del PT, para instalar una mesa técnica que revisará las inconformidades del aliado y, según ambas, fortalecerá la coalición rumbo a las elecciones de 2027. El encuentro no resuelve el conflicto: lo reubica en un espacio donde el reparto de candidaturas a los gobiernos estatales puede negociarse sin que la alianza se rompa en público.
El origen del roce es el que suele estar detrás de casi todas las crisis de coalición: quién encabeza qué. El diputado Reginaldo Sandoval advirtió que sin el PT, Morena podría perder hasta 12 gubernaturas; Ricardo Monreal respondió que "el PT no tiene fuerza". La escalada duró dos días y terminó, por ahora, en una reunión.
Montiel dijo que el encuentro se celebró para reforzar la unidad y sostuvo que la integración de sus fuerzas ha sido fundamental. Hernández reconoció "la valía del debate" en la vida democrática, afirmó que pese a las tensiones no hay ruptura y aseguró que la oposición se va a quedar "con las ganas". Ambas subrayaron que la coalición Sigamos Haciendo Historia está construida sobre principios y compromiso con el pueblo, y confirmaron que se instaló la mesa técnica que pidió el PT.
De la escalada pública a la mesa cerrada
"Revisión de inconformidades" es el nombre formal del mecanismo; su función práctica es otra: fijar el precio del aliado antes de que arranquen los procesos internos. Una mesa técnica de coalición no produce documentos programáticos, produce criterios: cuántos estados se ceden, con qué método se eligen los perfiles y qué espacio de salida recibe quien no encabece. La evidencia no precisa qué gubernaturas están en disputa ni cuántos espacios se discutieron, y ese hueco es central: sin lista de estados y sin criterios, la mesa puede ser un acuerdo real o un aplazamiento.
La lectura política
El PT juega con una carta conocida. La diferencia entre ganar y perder en un puñado de distritos puede no ser enorme, pero basta para condicionar una negociación, y su dirigencia necesita posiciones que justifiquen su supervivencia como partido y su presencia territorial. De ahí el amago de las 12 gubernaturas: más una advertencia que un pronóstico verificable. Morena necesita dos cosas a la vez: no ceder más de lo que tolera su militancia y no regalar a la oposición el relato de una coalición quebrada. La frase de Monreal cumplió esa doble función: marcó límite hacia fuera y tranquilidad hacia dentro.
La mesa también opera hacia dentro de Morena. Cualquier reparto con el PT implica que cuadros propios con aspiración a una gubernatura queden fuera, y eso exige una instancia capaz de presentar la decisión como acuerdo de coalición y no como imposición de la dirigencia. La "unidad" funciona así como lenguaje de cohesión y "la defensa de la Cuarta Transformación" como fórmula de disciplina, no como contenido de lo negociado.
Conviene precisar términos: no hay ruptura formal, no hay coalición registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) por este motivo, no hay candidatura alguna ni convocatoria interna publicada en la evidencia disponible. Lo que existe es posicionamiento y negociación. Para algunos cuadros, la mesa puede funcionar como una precandidatura de facto en tanto coloca a alguien en posición de salida; eso no equivale todavía a precandidatura en términos legales.
Qué sigue
La mesa quedó instalada y su primer producto verificable debería ser un calendario y un método de selección. Habrá que ver si Sandoval sostiene los amagos o los baja, si el PT respalda a los perfiles que resulten y si Morena publica convocatorias internas sin excluir a su socio. La evidencia no ofrece fechas: los próximos hitos serán los que fije cada partido y, en su momento, el registro de los convenios de coalición ante el INE. Por ahora, lo único confirmado es que se sentaron a negociar.