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Morena y PVEM pactan ir juntos en Querétaro rumbo a los comicios de 2027

El acuerdo se selló el 9 de octubre entre dirigencias nacionales y locales, pero deja abierta la figura jurídica: coalición o candidatura común. En 2024 el PVEM aportó 5% de los votos al Senado y 6.3% en diputaciones federales en el estado.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre justicia y controversias electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Morena y el PVEM firmaron un acuerdo para competir juntos en Querétaro en 2027, mediante coalición o candidatura común, en una reunión encabezada por Citlalli Hernández y Santiago Nieto Castillo. Los votos del Verde fueron 5% y 6.3% en 2024. Falta el convenio legal y la eventual suma del PT.

Las dirigencias de Morena y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) cerraron el 9 de octubre de 2026 un acuerdo para competir juntos en Querétaro en 2027, mediante coalición o candidatura común. La consecuencia es doble: coloca a Santiago Nieto Castillo, coordinador estatal de la Defensa de la Transformación, en el centro de un armado que ya suma a un aliado con votos medibles, y deja abiertas las dos casillas que realmente importan: la fórmula jurídica y el Partido del Trabajo (PT).

La reunión fue encabezada por Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, y por Nieto Castillo, con la participación de la dirigencia nacional y local del PVEM: Karen Quiroga, Arturo Escobar y Ricardo Astudillo. Según lo expuesto en el encuentro, ambas fuerzas competirán unidas en la entidad y definirán "oportunamente" si lo hacen por coalición o por candidatura común.

Nieto enmarcó la suma en el "segundo piso de la Cuarta Transformación" y en el respaldo al proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum. También insistió en la necesidad de consolidar la unidad con el PT y recordó que en 2024 la falta de alianzas costó triunfos que, sostuvo, se habrían ganado en bloque. El dato que respalda su cálculo: en Querétaro el PVEM aportó 5% de la votación al Senado y 6.3% en diputaciones federales en ese proceso.

Como primer acuerdo operativo, Nieto y Astudillo desplegarán una agenda conjunta a partir de la próxima semana, que arrancará con encuentros con el sector empresarial queretano. "Vamos en unidad para seguir construyendo el segundo piso de la cuarta transformación en Querétaro", escribió Nieto en Facebook tras la reunión.

Una etiqueta que aún no se elige

Coalición y candidatura común no son sinónimos administrativos. La primera exige convenio y plataforma común, con reglas de reparto y votación que se cuenta en bloque; la segunda permite que cada partido conserve su emblema y sus tiempos, y que la suma se reconozca en la elección. La decisión define cómo se reparten candidaturas, cómo se contabiliza la votación y cuánto margen conserva cada dirigencia. Lo que hasta ahora existe es un acuerdo político entre cúpulas, no un acto jurídico electoral: no hay convenio ni registro ante el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ), y el proceso formal aún no arranca.

La lectura política

La figura de "Coordinador Estatal de la Defensa de la Transformación" no es una candidatura: no hay precandidatura registrada ni proceso electoral iniciado. En la práctica funciona como plataforma de posicionamiento: quien la ocupa recorre el estado, negocia con aliados y se convierte en el referente obligado de la eventual candidatura a la gubernatura. El contexto lo refuerza: de los 17 coordinadores estatales que Morena designó para las gubernaturas en juego en 2027, diez provienen del PRI, PAN o PRD, según un análisis difundido el 9 de octubre. El patrón sugiere que el partido privilegia perfiles de competitividad por encima del pedigrí de origen.

Para el PVEM, el acuerdo vale lo que valen sus votos: entre 5% y 6.3% es su precio de entrada y su moneda de cambio son diputaciones locales, ayuntamientos y espacios en la estructura de campaña. Para Morena, la alianza compra la recomposición de un frente que en 2024 compitió dividido, en una entidad que el PAN ha gobernado buena parte de las últimas tres décadas. La señal va en tres direcciones: a los adversarios, que enfrentarán un bloque; al PT, que queda invitado y presionado a subirse; y a los aspirantes internos, que ya tienen un eje y una lógica de reparto en marcha.

El límite es claro. En esta reunión no hubo acuerdo con el PT, ni método para elegir la candidatura a la gubernatura, ni reparto anunciado de posiciones. Tampoco se sabe si la alianza cubrirá solo la gubernatura o también diputaciones locales y ayuntamientos, aunque la convocatoria de Morena para las coordinaciones municipales —registro del 8 al 18 de octubre— anticipa que quienes resulten designados serán candidatos de la alianza oficialista.

Qué sigue

La agenda con el sector empresarial arranca la próxima semana, según el acuerdo operativo ya anunciado por Nieto y Astudillo. Después vendrán las definiciones que importan: si la fórmula es coalición o candidatura común, y en su caso el convenio que deberá registrarse ante el IEEQ dentro de los plazos legales. En paralelo corre el proceso interno de Morena para las coordinaciones municipales, que cierra el 18 de octubre y que definirá la base territorial del armado. Quedan pendientes la incorporación o no del PT y, sobre todo, la definición de la candidatura a la gubernatura de Querétaro, hoy sin método ni fecha anunciados.