RUTA 27 · LOW
Movimiento Anti-Reeleccionista lleva a Morena el caso Chedraui rumbo a 2027
El colectivo poblano acudirá a la Comisión Nacional de Elecciones y a la CNHJ para que se reconsidere una candidatura del alcalde. Reconoce que no puede impedir su registro, pero busca elevar el costo político.

El Movimiento Anti-Reeleccionista de Puebla anunció que llevará ante la Comisión Nacional de Elecciones y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena su reclamo contra una eventual segunda candidatura del alcalde José Chedraui Budib. El colectivo, que cuestiona el proyecto Paseo San Francisco, admite que no puede frenar su registro: busca elevar el costo político rumbo a 2027.
El Movimiento Anti-Reeleccionista de Puebla anunció que llevará su reclamo contra el alcalde José Chedraui Budib ante dos instancias nacionales de Morena: la Comisión Nacional de Elecciones y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ). El objetivo declarado es que la dirigencia reconsidere la posibilidad de entregarle una candidatura rumbo a 2027.
El movimiento no presentó una impugnación electoral, ni podría: no hay proceso electoral en curso ni acto de autoridad que combatir. Lo que anunció es presión política dentro del partido, dirigida al espacio donde Morena concentra la definición de sus candidaturas. Ese es el significado del gesto: trasladar una disputa municipal al árbitro interno.
Ocho años después, el mismo blanco
El colectivo se presentó este 5 de octubre como un frente ciudadano reactivado, a ocho años de su creación, para impedir un segundo mandato de Chedraui. Su vocero, Armando Méndez Romero, calificó el trienio como "proyecto fallido" y enumeró pendientes: la reactivación del programa de parquímetros "Estaciónate Aquí", el crecimiento del comercio ambulante y la falta de servicios públicos.
El eje más visible es el desarrollo comercial e inmobiliario de Paseo San Francisco, anunciado el 1 de octubre por el alcalde y Grupo Carso con una inversión de 4 mil millones de pesos. Los opositores sostienen que la obra prioriza intereses privados, que no hubo consulta previa a los habitantes de la zona y que existe riesgo de gentrificación y de afectación a la declaratoria del Centro Histórico de Puebla como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El movimiento admite un límite relevante: no puede impedir que Chedraui se registre en el proceso interno de Morena. Lo que ofrece es no votar por él y sumar ciudadanos, dice, sin importar su ideología.
La lectura política
Las dos instancias a las que acude el colectivo cumplen funciones distintas. La Comisión Nacional de Elecciones organiza los procesos de selección de candidaturas y define criterios de elegibilidad; la CNHJ resuelve controversias internas. Dirigirse a ambas es una forma de instalar el tema en la mesa donde la dirigencia nacional decide, aunque ninguna de las dos tiene facultad para vetar a un aspirante por descontento social.
En términos estrictos, lo que existe hoy es un posicionamiento ciudadano, no una candidatura ni una precandidatura. Tampoco consta en la evidencia disponible que Morena haya convocado su proceso interno para 2027, que Chedraui haya manifestado públicamente su intención de reelegirse o que exista otro aspirante en disputa. Sin convocatoria y sin solicitud de registro, el movimiento carece de un acto concreto que impugnar: su fuerza es política, no jurídica.
Eso no la vuelve irrelevante. En un bastión urbano, la amenaza de voto diferenciado tiene costo, sobre todo si el rechazo a un proyecto inmobiliario específico logra agregar descontento no ideológico. La apelación a sumar ciudadanos "sin importar su ideología" sugiere una lógica de frente urbano más que de militancia partidista, y coloca a Morena en una posición incómoda: defender Paseo San Francisco puede convertirse en pasivo de campaña si el conflicto patrimonial escala.
Para Chedraui, la lectura depende de un dato que aún no está en el expediente público: si el reclamo queda como retórica de un colectivo sin contrapeso interno o si alguna corriente del propio Morena lo usa como moneda de cambio en la negociación de 2027. Para la dirigencia nacional, la señal es que la reelección en la capital poblana puede salir más cara de lo previsto.
Qué sigue
La primera prueba será formal: si el movimiento presenta un escrito ante alguna de las dos comisiones, con qué fundamento y si recibe respuesta. También importa el calendario interno de Morena. Cuando se publique la convocatoria y los criterios sobre reelección, se sabrá si el reclamo tiene cauce o si muere en la puerta.
Otra señal verificable es la postura pública de Chedraui sobre un segundo mandato: hasta ahora su nombre aparece en el centro del conflicto sin que la evidencia recoja una declaración suya sobre 2027. Y en el terreno urbano, resta ver si el rechazo al proyecto de Paseo San Francisco se convierte en eje de campaña o permanece como agenda local.