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Muciño se registra por Atlixco y deja su cargo en el Congreso de Puebla
Siete nombres compiten ya en el proceso interno de Morena por el ayuntamiento. La diputada local apuesta a que su trabajo territorial y el respaldo de Unidad de las Izquierdas pesen más que el criterio de género que ella misma admite como riesgo.

Guadalupe Muciño, diputada local de Morena en Puebla, anunció su registro en el proceso interno del partido para buscar la candidatura a la alcaldía de Atlixco rumbo a 2027 y dijo que ya inició el trámite para dejar su cargo en el Congreso. Con ella suman al menos siete aspirantes. El movimiento ordena la sucesión municipal de Morena y mide fuerzas de cara a la renovación de ayuntamientos.
Guadalupe Muciño, diputada local de Morena, anunció este lunes en el quiosco del parque Colón, en el centro de Atlixco, que se registró en el proceso interno de su partido para buscar la candidatura a la presidencia municipal rumbo a 2027. El anuncio no es una formalidad administrativa: convierte a una legisladora en activo en aspirante declarada dentro de un municipio donde el partido ya acumula al menos siete nombres y donde, según su propio planteamiento de que la izquierda "recupere" el gobierno municipal, esa fuerza no lo ostenta hoy.
Muciño, que se presenta como coordinadora estatal de Mujeres en Movimiento por Puebla, dijo que está preparada para competir y que será respetuosa de los demás contendientes, tanto en la interna como en la elección. A ellos dirigió su frase más política: recordó a quienes ya se registraron que "el enemigo está afuera y no dentro", y llamó a trabajar en equipo. Añadió que cuenta con el respaldo de grupos como la Unidad de las Izquierdas, que, afirmó, representa las raíces de la Cuarta Transformación.
También anticipó el escenario que más puede costarle: si el criterio de género no la favorece en la selección, se sumará, junto con su equipo de mujeres, al trabajo de quien resulte elegido o elegida. Y anunció que ya realizó el procedimiento para renunciar a su cargo al interior del Congreso del Estado de Puebla, con el fin de dedicarse por completo al proceso interno.
El alcance de esa renuncia no quedó precisado en el anuncio. La evidencia disponible no permite distinguir si se trata de la diputación o de una posición interna dentro del grupo parlamentario, y es un dato verificable ante el propio Congreso. Esa ambigüedad importa porque de ella depende la lectura: dejar una coordinación es un gesto de disponibilidad; dejar el escaño es una apuesta con costo irreversible.
Los otros nombres que han anunciado registro son Miguel García, Jesús Rodríguez, Arturo Solano, José Luis López Portillo, Jesús Luévano y Arturo Lira. De ese conjunto saldrá quien represente a Morena en la contienda por la presidencia municipal, sin que la evidencia precise todavía el método de selección ni el calendario.
La lectura política
El registro de Muciño funciona, en la práctica, como una precandidatura de facto, no como una candidatura. No hay convocatoria formal consumada, no hay método de selección definido y no hay registro ante autoridad electoral: eso ocurrirá, si acaso, en 2027. Lo que sí existe es un posicionamiento anticipado con tres funciones identificables.
La primera es ordenar la sucesión local. Un partido que no gobierna el municipio necesita un mecanismo para que la competencia interna no se convierta en fractura, y la lista de siete aspirantes sugiere que ese mecanismo está bajo presión. El "enemigo está afuera" de Muciño debe leerse en ese registro: es un llamado a la unidad que, en la política mexicana, suele aparecer cuando la competencia interna ya está en curso y el riesgo de ruptura es real.
La segunda es medir lealtades y acumular fuerza organizativa. Muciño no se presenta como individuo: se presenta con el respaldo de Unidad de las Izquierdas y con una estructura de mujeres. En un proceso donde el partido decidirá con criterios que aún no se hacen públicos, el peso demostrable en territorio y la capacidad de movilizar grupos pesan tanto como la encuesta. Su argumento explícito —que los años de trabajo territorial, a diferencia de su etapa legislativa, la hacen sentirse preparada— es precisamente un mensaje dirigido al selector, no al elector.
La tercera es enviar señal de contención. Al admitir que el criterio de género podría no favorecerla y comprometerse por anticipado a sumarse al resultado, Muciño no renuncia a competir: reduce el costo de una eventual derrota interna y se coloca como pieza de coalición para quien gane. Quien se compromete a respaldar el resultado conserva margen para negociar posiciones en la campaña y en el futuro ayuntamiento.
El límite de esta lectura está en lo que falta: sin método, sin fecha y sin padrón de participantes conocido, no es posible saber si el proceso interno de Atlixco será una encuesta, una designación de dirigencias o una combinación. Tampoco está confirmado el alcance de su salida del Congreso. La renuncia, si es al escaño, eleva el costo político de no considerarla; si es a una coordinación, apenas señala disponibilidad.
Qué sigue
La definición del método y del calendario del proceso interno de Morena en Puebla, que hasta ahora no se ha precisado públicamente. La verificación, ante el Congreso del Estado de Puebla, de la renuncia anunciada y de su alcance exacto. La eventual integración de la lista final de aspirantes y la aplicación del criterio de género que la propia Muciño puso sobre la mesa. Y, más adelante, el registro formal de candidaturas ante el organismo electoral local, que es el único acto que convierte una aspiración en candidatura.