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Nahle confirma dos renuncias y retiene a Ahued rumbo al 2027
Los dos funcionarios salientes buscarán una coordinación de Morena en el proceso interno. La gobernadora advirtió que nadie sale de su gabinete sin que ella acepte la renuncia.

Rocío Nahle confirmó que solo dos integrantes de su gabinete renunciaron —Margarita Santopietro, ex Desarrollo Social, y Eduardo Vega Yunes, ex funcionario de Sedecop— para buscar una coordinación en el proceso interno de Morena rumbo a 2027. Descartó aceptar la salida del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued. La gobernadora conserva así el control del ritmo de los despegues en el año en que Vera
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, confirmó el 5 de octubre que solo dos integrantes de su gabinete le han presentado su renuncia: Margarita Santopietro Peralta, extitular de la Secretaría de Desarrollo Social, y Eduardo Vega Yunes, exfuncionario de la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario. Ambos, dijo, buscarán participar en el proceso interno de Morena para elegir a sus coordinadores de la defensa de la soberanía y la transformación, luego de que el partido emitió la convocatoria correspondiente rumbo a las elecciones de 2027.
El dato importa menos por lo que confirma que por lo que niega. En la misma conferencia, Nahle descartó aceptar —por ahora— la renuncia del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, a quien versiones periodísticas colocaban entre los funcionarios que dejarían el cargo para sumarse a la contienda interna. "No, no le acepto la renuncia", respondió la mandataria, y fijó la regla con la que piensa administrar los siguientes meses: "Nadie me ha pedido a mí permiso; a mí sí me lo presentan; ya les aceptaré o no les aceptaré la renuncia".
Con ese enunciado, el gobierno estatal deja de operar como trampolín automático. La renuncia se vuelve un trámite que la gobernadora concede o retiene, y no una decisión unilateral del funcionario que aspira.
Una nomenclatura que ordena aspiraciones
La figura de "coordinador de la defensa de la soberanía y la transformación" es la nomenclatura con la que Morena ha nombrado, desde el ciclo electoral anterior, a quienes todavía no tienen candidatura formal pero ya operan como tales. En 2027 Veracruz no renueva la gubernatura —Nahle tiene mandato hasta 2030—, pero sí sus 212 ayuntamientos y el Congreso local, además de la elección federal concurrente. La convocatoria abre, en la práctica, la puerta de salida para quienes aspiran a encabezar planillas municipales o diputaciones locales.
El límite es igual de claro: una coordinación partidista no equivale a una candidatura registrada ante la autoridad electoral, y el proceso interno de Morena no sustituye las etapas legales que apenas comenzarán en los próximos meses.
La lectura política
El movimiento funciona como una precandidatura de facto envuelta en lenguaje organizativo. Renunciar al cargo no es un requisito legal para competir, pero sí resuelve tres problemas de una vez: despeja la sospecha de usar recursos públicos para hacer campaña, libera agenda para recorrer el territorio y manda una señal de compromiso al partido. Quien se queda, en cambio, conserva el cargo pero queda expuesto a que se le atribuya operación electoral desde el escritorio.
En ese equilibrio, la retención de Ahued es la pieza más relevante. El secretario de Gobierno es el operador de mayor peso del gabinete y su eventual salida no sería un trámite: sería el arranque de una negociación. Al frenarla, Nahle evita un vacío en la operación política cotidiana y se reserva una carta que puede canjear más adelante, cuando el partido defina posiciones. La señal hacia dentro es de disciplina: el gabinete no es pasarela libre. La señal hacia fuera es de control del calendario.
Para Morena, la convocatoria cumple otra función: ordenar lealtades y medir capital político antes de repartir posiciones. Quien controle la selección de las planillas municipales controla también la estructura territorial que operará el mismo día de la elección federal, y eso explica por qué la disputa interna pesa más de lo que sugiere el trámite.
Lo que la evidencia disponible no permite sostener es que exista una lista cerrada de salidas acordada con la dirigencia, ni que los dos nombres confirmados correspondan a posiciones ya definidas. Tampoco hay información pública sobre qué cargo buscaría Ahued si finalmente se separa. Para afirmar cualquiera de esas cosas faltaría, al menos, el calendario completo de la convocatoria y los registros formales.
Qué sigue
Los plazos de la convocatoria —registro, requisitos, mecanismo de definición— son el documento que revelará si vienen más renuncias o si el gabinete se estabiliza con estas dos salidas. Habrá que observar si Ahued presenta formalmente su renuncia y si la gobernadora la acepta, además de cómo se reacomodan las áreas que quedaron acéfalas. Después vendrá lo sustantivo: quién gana las coordinaciones, con qué método se resuelven las diferencias internas y si el partido logra cerrar su mapa antes de que arranque formalmente el proceso electoral de 2027.