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RUTA 27 · MEDIUM

Nueva Constitución de Oaxaca, atada al calendario electoral de 2027

El Congreso recorrerá las ocho regiones antes de los foros de consulta, pero la presidenta de la Jucopo admite que los trabajos podrían detenerse si chocan con las campañas.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El Congreso de Oaxaca socializará su proyecto de nueva Constitución en las ocho regiones antes de abrir foros de consulta. La presidenta de la Jucopo, Caballero Navarro, admitió que los foros podrían suspenderse si coinciden con las campañas de 2027, año en que se renueva el Congreso local. La expectativa era tener el texto listo este año, pero no hay fecha límite: la consulta avanza al ritmo del

El Congreso de Oaxaca llevará el proyecto de nueva Constitución a las ocho regiones del estado antes de abrir los foros de consulta. La presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Caballero Navarro, sumó a ese plan la variable que ordena todo lo demás: si los trabajos se prolongan y coinciden con las campañas de 2027, los foros podrían suspenderse temporalmente. La consulta deja así de ser sólo un ejercicio de divulgación y queda atada a un calendario que el Congreso ya no controla.

El diseño tiene dos etapas. Primero, un recorrido por las ocho regiones para entregar y explicar el contenido de la propuesta a la ciudadanía, autoridades municipales y comunidades, de modo que tengan tiempo de revisarla. Después, los foros de consulta, donde se podrá expresar respaldo, desacuerdo, observaciones o propuestas de modificación. La convocatoria, dijo la legisladora, será abierta a toda la ciudadanía, con búsqueda explícita de comunidades indígenas y afromexicanas, especialistas, instituciones educativas y juristas. "Lo importante es que todas las comunidades sean consultadas, pero también puede participar toda la ciudadanía", sostuvo.

Caballero Navarro anunció además que el Poder Judicial, el Ejecutivo y los órganos autónomos serán incorporados a la socialización de la propuesta. Representantes del Poder Judicial fueron invitados luego de cuestionamientos sobre una supuesta falta de inclusión, y la diputada insistió en que el proyecto será público y no un documento cerrado: "Va a ser amplio para todas y todos". Su expectativa es que el texto esté listo antes de que concluya este año. No hay, en cambio, fecha límite para concluir los foros.

Dos relojes que no coinciden

Ahí aparece una tensión que el anuncio no resuelve. Si no existe plazo para terminar los foros y al mismo tiempo se espera el proyecto listo antes de que acabe 2026, entonces la consulta llega tarde al texto o el texto llega antes que la consulta. Tampoco se ha informado cuándo arranca el recorrido por las regiones.

El proceso electoral ya comenzó y la propia presidenta de la Jucopo reconoce que, por ahora, las actividades son informativas y no están dirigidas a promover personas, partidos ni candidaturas. Esa precisión no es menor: en 2027 Oaxaca renueva su Congreso local en una jornada concurrente con la elección federal intermedia, y cualquier acto legislativo que se prolongue hacia las campañas queda expuesto a la sospecha de ser un vehículo de promoción. La pausa anunciada funciona, en la práctica, como blindaje.

Conviene separar el nombre de la figura y su efecto real. Se le llama consulta ciudadana, pero el instrumento anunciado son foros sin reglas publicadas, y no hay elemento alguno que indique que el resultado sea vinculante. Quien aprueba una Constitución es el Congreso. La consulta opera, por ahora, como mecanismo de legitimación y socialización, no como referéndum.

La lectura política

Admitir por anticipado la posibilidad de una pausa no es un descuido: es administrar el riesgo antes de que lo administren los adversarios. Al poner por escrito que los foros pueden detenerse, el Congreso se dota de un argumento defensivo si alguien denuncia uso electoral del proyecto; también fija desde ahora el límite de lo que la Jucopo está dispuesta a conceder. Quien gana margen es la propia presidenta, que controla el ritmo de un proceso del que depende la agenda legislativa más ambiciosa de estos años. Quien lo pierde es cualquiera que apostara a un cierre rápido: si el proceso se estira, el texto que llegue al pleno no será el mismo que hoy se socializa, y la mayorías que una Constitución nueva exige —necesariamente más amplias que una sola bancada— tendrán que renegociarse con otro reloj encima.

La incorporación del Poder Judicial, del Ejecutivo y de los órganos autónomos amplía la base de legitimidad, pero también reparte responsabilidad: un proyecto con más firmas dentro es un proyecto más difícil de desacreditar por opaco. Es un movimiento defensivo con costo, porque cada actor incorporado llevará su propia agenda al texto.

Ocho regiones en vísperas de un proceso electoral son, inevitablemente, presencia territorial. La legisladora lo niega al encuadrar los actos como informativos y sin promoción de personas, partidos o candidaturas; el límite es nítido en el papel y difuso en la práctica. Y hay una apuesta de fondo: si el Congreso se renueva en 2027, el proyecto puede pasar a manos de otra legislatura. Cerrarlo antes de las campañas o dejarlo abierto como tema de campaña son dos rutas distintas, y decidir si los foros se suspenden es, en realidad, decidir cuál de las dos se toma.

Qué sigue

- El arranque del recorrido por las ocho regiones, sin fecha pública hasta ahora. - La entrega formal del proyecto a comunidades y autoridades municipales, paso previo a los foros. - La apertura de los foros de consulta: sedes, reglas de participación y destino de las propuestas. - La posible suspensión temporal si los trabajos coinciden con las campañas de 2027. - La meta declarada de tener el texto listo antes de que termine 2026, sin plazo para concluir la consulta. - Lo que falta precisar: el mecanismo legal del ejercicio, su carácter vinculante o no, y qué ocurre con la propuesta si la legislatura cambia.