RUTA 27 · MEDIUM
Olga Romero descarta dejar Morena Puebla y no cierra su ruta a 2027
La dirigente estatal negó una renuncia al Comité Ejecutivo Estatal y, en la misma declaración, dejó abierta una posible candidatura. Las protestas en Tehuacán, el único territorio que aparece en su versión, las atribuyó al PAN.

Olga Lucía Romero Garci Crespo, dirigente estatal de Morena en Puebla, descartó renunciar al cargo y dejó abierta la posibilidad de buscar una candidatura en 2027, sin decisión pública. También minimizó las protestas en Tehuacán contra una posible postulación y las atribuyó al PAN. El episodio anticipa la disputa interna por las candidaturas poblanas y cuánto poder conserva la dirigencia estatal.
La dirigencia estatal de Morena en Puebla seguirá en manos de Olga Lucía Romero Garci Crespo, al menos por ahora. La propia dirigente descartó este 6 de octubre las versiones sobre una renuncia al Comité Ejecutivo Estatal (CEE) y, en la misma conversación con medios, dejó abierta la posibilidad de buscar una candidatura en el proceso electoral de 2027. Las dos frases, dichas juntas, son el hecho político del día: negar la salida para evitar el costo de un relevo anticipado y, al mismo tiempo, mantener su nombre en circulación sin pagar el precio formal de anunciar una aspiración.
Romero Garci Crespo calificó de especulaciones las versiones difundidas en algunos medios y sostuvo que permanece firme al frente del partido. Lamentó que la pregunta sobre su eventual salida reaparezca con recurrencia justo cuando el escenario político se ordena rumbo a 2027 y se comprometió a informar públicamente si decide participar por alguna postulación. "Con mucha responsabilidad informaré si hay alguna decisión, en su momento", declaró, y añadió que "siempre hay las formas y los momentos".
El único territorio concreto que aparece en su versión es Tehuacán. Ahí se registraron protestas contra la posibilidad de que busque la candidatura de Morena a la presidencia municipal, movilizaciones que minimizó y cuyo origen atribuyó al Partido Acción Nacional (PAN) y, en particular, a una persona identificada como "Juan de Dios", a quien responsabilizó de organizarlas y de no pertenecer al partido. La acusación es suya: se trata de un señalamiento en disputa que, hasta ahora, no viene acompañado de pruebas públicas.
Timón partidista y aspiración en la misma mano
En la política mexicana, presidir un comité estatal no es un cargo de trámite. Quien lo ocupa controla la estructura territorial, la relación con los ayuntamientos, la conducción de las asambleas y buena parte del método con el que el partido resolverá sus candidaturas. Combinar esa responsabilidad con una aspiración personal es una figura conocida, y también una fuente predecible de conflictos: el dirigente queda como juez y parte del proceso que él mismo administra.
Conviene distinguir lo que hay de lo que no hay. Lo que existe hoy es una aspiración expresada y un posicionamiento público: no una candidatura, ni una precandidatura registrada, ni siquiera un cargo objetivo definido. La propia dirigente lo enmarcó como algo abierto. Si esa aspiración avanzara, la pregunta obligada —cuándo y bajo qué condiciones se separaría del cargo directivo— sigue sin respuesta pública.
La lectura política
El movimiento cumple una función doble. Por un lado, cerrar la puerta a la renuncia desactiva un escenario de vacío interno y conserva intacto su margen de maniobra sobre el aparato estatal. Por otro, dejar viva la candidatura mantiene su nombre en el mercado político sin asumir los costos de una definición anticipada: no desgasta, no se compromete con un cargo específico y no entrega ventaja a quienes esperan su salida.
La respuesta a las protestas también envía señal hacia adentro. Atribuir las movilizaciones a un actor externo, el PAN, y a alguien presentado como ajeno a Morena es una operación política conocida: desplaza el conflicto interno hacia una disputa con el adversario y, de paso, deslegitima a los críticos propios sin nombrarlos. Funciona como blindaje, aunque no resuelve el fondo, que es la inconformidad local con una posible candidatura.
El calendario aprieta. En 2027 Puebla renovará ayuntamientos y Congreso local, en la misma jornada de las intermedias federales, con las definiciones internas de Morena concentradas en los meses previos. Si la dirigente termina compitiendo, la imparcialidad de la selección interna quedará bajo sospecha y la oposición tendrá material para impugnarla; si no compite, el episodio habrá servido para recordar que su nombre sigue vigente en la conversación poblana.
Qué sigue
Los próximos pasos son verificables: si Romero Garci Crespo mantiene el silencio hasta que exista convocatoria interna, si su equipo impulsa o frena su posicionamiento en Tehuacán, si las protestas en ese municipio escalan o se apagan, y si el PAN responde a la acusación. También hay que observar el método con el que Morena definirá sus candidaturas locales —encuesta, asamblea o designación— porque de eso depende cuánto poder real conserva la dirigencia estatal en la decisión. Ella dijo que informará "en su momento"; la fecha de ese momento es, por ahora, el dato que falta.