RUTA 27 · LOW
Paloma Sánchez se destapa en Sinaloa y abre carrera interna en el PRI
La senadora priista dijo que buscará la candidatura a la gubernatura en 2027 y que será la dirigencia la que decida. Mario Zamora ya está en la misma ruta y el partido no tiene reglas ni calendario públicos.

La senadora del PRI por Sinaloa, Paloma Sánchez, expresó en entrevista con Ciro Gómez Leyva su interés en contender por la candidatura de su partido a la gubernatura en 2027, donde ya suena el diputado Mario Zamora. Condicionó el resultado a la decisión de la dirigencia nacional y estatal, y advirtió que sin alianza con otros partidos el PRI pierde la oportunidad de gobernar el estado.
La senadora del PRI por Sinaloa, Paloma Sánchez, se destapó como aspirante a la candidatura de su partido a la gubernatura en 2027 y trasladó la decisión final a la dirigencia nacional y estatal del tricolor. En entrevista con Ciro Gómez Leyva, la legisladora originaria de Mazatlán fijó la seguridad como su prioridad —recuperar la paz en un estado que, dijo, lleva dos años en “narcoguerra”— y condicionó la competitividad priista a una alianza con otras fuerzas políticas. El anuncio no es una candidatura: es un posicionamiento anticipado que abre la conversación interna de un partido que todavía no define método, reglas ni calendario de selección.
El cuadro ya tiene al menos dos nombres. Mario Zamora, diputado de 51 años, había manifestado antes su intención de buscar la gubernatura; Sánchez, de 40, aparece ahora con el mismo objetivo. La senadora sostuvo que no ve en Zamora a un rival y que, de no ser elegida, se sumará al proyecto: “Iremos con la persona más competitiva por Sinaloa. Sé que soy un cuadro a crecimiento, puedo ser la que más aporta”, dijo, y pidió que el partido “tome en cuenta esas mediciones”. Aludió así a encuestas internas del PRI que, según lo referido en la propia entrevista, colocan a ambos como cuadros competitivos; los datos no fueron publicados.
Sinaloa: seguridad y alianza como ejes
El mensaje de Sánchez se articula en dos piezas. La primera es la violencia: “Cuando atacan tu casa no te vas de lado, al contrario, te vas de frente”, dijo sobre la situación del estado. La segunda es la aritmética electoral. Al hablar de “la unidad de todos los partidos” para “recuperar la paz” y “poner orden”, remató con una frase de campaña: “No manda Morena, no manda Rocha”, en referencia al gobernador Rubén Rocha Moya. Y cerró: “Sin alianza nos quitamos una gran oportunidad para gobernar el estado de Sinaloa”.
Esa apuesta no flota en el vacío. En el mismo paquete informativo se reporta que el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, respaldó candidaturas comunes PRI-PAN y que el partido apuesta por una alianza con PAN y Movimiento Ciudadano para enfrentar a Morena en 2027. Si esa vía avanza, la definición de Sinaloa deja de ser un asunto exclusivamente estatal.
La lectura política
En términos formales, aquí no hay nada aún: no existe precandidatura ni candidatura registrada, y no puede haberla porque el proceso electoral local de 2027 no ha iniciado. La propia senadora lo reconoce al dejar la decisión en manos de la dirigencia nacional y estatal. En la práctica, el destape funciona como una medición de fuerza: Sánchez no pide que la nombren, pide que el partido use sus números. Ese es el movimiento, colocar los sondeos internos como árbitro y presionar a que el método —encuesta, convención o designación— se explicite antes de que el calendario lo obligue.
Para la dirigencia nacional, contar con dos cuadros competitivos en un estado gobernado por Morena amplía su margen de negociación: hacia adentro, porque puede elegir sin quedarse con un solo aspirante; hacia afuera, porque la alianza con PAN y Movimiento Ciudadano cambia la ecuación. En un escenario de coalición, el abanderado priista podría no encabezar la boleta, lo que reduciría la utilidad de un destape estrictamente estatal. De ahí el tono disciplinado de Sánchez: no confronta a Zamora, no amenaza con ruptura y ofrece sumarse. Es un destape que busca ordenar, no fracturar.
El eje de seguridad tampoco es neutral. Llamar “narcoguerra” al estado y decir que “no manda Rocha” implica una crítica directa al gobierno estatal de Morena, formulada como frase de campaña y no como acusación formal. Es, al mismo tiempo, agenda de gobierno y posicionamiento frente al partido en el poder.
Lo que la evidencia no permite saber es decisivo: si existe fecha o reglas para la selección, quién controla las encuestas internas y si la alianza PRI-PAN-MC ya tiene un acuerdo de reparto. Sin esos tres datos no puede determinarse si esto será una contienda abierta o una designación controlada en la que el destape sirve para medir lealtades y llegar con el partido ordenado.
Qué sigue
La definición quedará, según la propia senadora, en la dirigencia nacional y estatal, sin fecha pública conocida. El proceso electoral local de 2027 aún no arranca, de modo que cualquier precandidatura formal llegará después. En el horizonte inmediato hay tres puntos verificables: si el PRI publica el método de selección y sus reglas; si avanza la alianza con PAN y Movimiento Ciudadano y cómo se repartiría Sinaloa; y si Mario Zamora responde con un posicionamiento propio que convierta el destape en competencia abierta o en reparto negociado.