RUTA 27 · LOW
Palomares busca acomodo en Morena tras quedarse sin candidatura
La diputada local reconoce que no le alcanzaron los tiempos para competir por una diputación o la alcaldía de Puebla y ofrece sumarse al proyecto de otros aspirantes. Su caso ilustra cómo se reacomoda el morenismo poblano rumbo a 2027.

La diputada local de Morena en Puebla, Graciela Palomares, no logró candidatura propia para 2027 y ahora ofrece sumarse al proyecto de compañeros que avancen en la contienda interna. Su caso muestra cómo el partido reacomoda cuadros tras un proceso marcado por la polémica de sus declaraciones sobre adultos mayores.
La diputada local de Morena en Puebla, Graciela Palomares, reconoció que no logró concretar una candidatura propia para las elecciones de 2027 y abrió la puerta para incorporarse al proyecto político de alguno de sus compañeros que avance en la contienda interna del partido. La legisladora dijo que está dispuesta a sumarse a las estructuras de otros perfiles morenistas que requieran apoyo, y aclaró que permanecerá en Morena.
Palomares aspiraba a una diputación local, una federal o la alcaldía de Puebla capital, pero no concretó ninguna de esas posiciones. Según su propio relato, el proceso interno de Morena quedó en pausa después de que se difundieran declaraciones suyas en las que se refirió a los varones mayores de 45 años con la frase de que "huelen a baúl porque ya se están pudriendo". La diputada atribuyó el freno a que "no le alcanzaron los tiempos" para buscar alguna de esas posiciones, y ahora apuesta por participar desde otra trinchera.
"Claro que sí, a quien nos invite con mucho gusto, son compañeros, esto es una rueda de la fortuna, si puedo apoyar a mis compañeros y el partido, está bien. Me quedo en Morena", declaró. La frase condensa el tipo de movimiento que suele ocurrir cuando un aspirante no alcanza lugar en la boleta: en lugar de romper con el partido, busca conservar capital político dentro de la estructura y quedar disponible para el equipo que gane.
La lectura política
El ofrecimiento de Palomares funciona, en la práctica, como un posicionamiento para conservar influencia dentro de Morena, no como una candidatura. No hay registro de que haya obtenido una precandidatura ni un cargo partidista; lo que existe es una aspiración que no prosperó y una declaración de disponibilidad. La diferencia importa rumbo a 2027: una candidatura formal supone un proceso, un registro y un respaldo; un posicionamiento como este solo mantiene a la legisladora en la conversación interna.
El episodio también revela cómo opera el costo político de las declaraciones desafortunadas en un partido que, en Puebla, enfrenta un proceso interno prolongado. La pausa del proceso morenista, mencionada en la propia evidencia, sugiere que la dirigencia está administrando tiempos y lealtades antes de definir posiciones. En ese contexto, quien no logra lugar busca acomodo en el equipo de otro aspirante, lo que a su vez fortalece a los perfiles mejor posicionados y reduce el riesgo de una ruptura abierta.
Para los adversarios de Morena, el caso ofrece material para cuestionar la disciplina interna del partido y la calidad de sus cuadros. Para los aliados de Palomares, en cambio, su permanencia puede leerse como una señal de que el partido conserva capacidad de contener conflictos sin expulsar a quienes cometieron errores públicos. Lo que no está claro, y la evidencia no permite sostener, es si su ofrecimiento responde a una negociación con algún aspirante específico o a una estrategia personal para mantenerse vigente.
Qué sigue
Palomares dijo que respetará las determinaciones de la dirigencia y que mantiene su interés en la actividad política. El siguiente paso verificable es la reanudación del proceso interno de Morena en Puebla, que definirá las candidaturas a diputaciones locales, federales y la alcaldía de la capital. Hasta entonces, su ofrecimiento queda como una declaración de disponibilidad, no como un acuerdo formal.
