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RUTA 27 · MEDIUM

PAN abre la puerta a una priista en Monterrey rumbo a 2027

Policarpo Flores se reunió con la diputada del PRI Lorena de la Garza, inscrita en el filtro panista para la alcaldía. La definición de alianzas vence en noviembre.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El dirigente estatal del PAN, Policarpo Flores, se reunió con la diputada priista Lorena de la Garza, una de las cinco personas inscritas en el proceso panista para la alcaldía de Monterrey en 2027. Tres aspirantes son militantes y dos son perfiles externos. Como la alianza PAN-PRI se define en noviembre, el encuentro anticipa negociación, no candidatura.

El dirigente estatal del PAN en Nuevo León, Policarpo Flores, se reunió con la diputada local del PRI, Lorena de la Garza Venecia, una de las cinco personas inscritas en el proceso con el que Acción Nacional busca definir su candidatura a la Alcaldía de Monterrey en 2027. El encuentro no resuelve la candidatura ni la coalición, pero deja a la vista algo que los comunicados partidistas suelen maquillar: la conversación sobre Monterrey ya incluye a cuadros del PRI dentro del filtro panista, antes de que exista un acuerdo formal entre los dos partidos.

Flores confirmó que en la capital hay cinco aspirantes registrados: tres militantes de Acción Nacional y dos perfiles externos al partido. Por su filiación, la diputada priista cae en el segundo bloque. El dirigente describió el ejercicio como un asunto estrictamente partidista y evitó decir con quién ya se ha sentado. "Es un proceso muy interno que no me gustaría decir con quién hablé ni con quién me falta por hablar para no perjudicar a nadie", declaró.

La mecánica tampoco es un detalle menor. La definición del perfil para Monterrey contempla una encuesta del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y una encuesta espejo que se levantará en Nuevo León, mientras los aspirantes siguen cumpliendo requisitos y la etapa de recolección de firmas avanza entre quienes buscan encabezar los trabajos del partido en la capital. Flores añadió que el plazo para definir las alianzas vence en noviembre y que Monterrey sigue dentro de las negociaciones, sin municipios cerrados.

De la Garza, por su parte, sostuvo que continuará trabajando en territorio y que, si la alianza PAN-PRI se concreta, atenderá los lineamientos que fije su propio partido. Recordó que ambas fuerzas ya comparten coordinación legislativa en el Congreso local y un gobierno de coalición en Monterrey. "La mejor carta de presentación que yo puedo tener con ellos es mi trabajo", dijo sobre su recorrido con vecinos.

El flanco interno de la equidad

El argumento de Flores —no revelar con quién se reúne para no perjudicar a nadie— busca preservar la percepción de piso parejo. La versión de otra aspirante apunta en sentido contrario: Myrna Grimaldo declaró ese mismo día que no fue convocada. La reunión con una priista y esa queja, leídas juntas, describen el problema clásico de un proceso mixto: la discrecionalidad que protege la negociación también alimenta sospechas de trato desigual entre los propios panistas.

La lectura política

El movimiento de Flores funciona, en la práctica, como una medición de dos vías. Hacia fuera, coloca a De la Garza en posición de ser considerada abanderada de una eventual coalición en la ciudad más visible de Nuevo León. Hacia dentro, envía la señal de que el piso de competencia puede incluir perfiles que no militan en el PAN, lo que obliga a los tres aspirantes panistas a aceptar un arbitraje que no controlan.

Para la diputada, el cálculo es simétrico: mantiene abierta su inscripción en el proceso panista y, al mismo tiempo, subraya que acatará la línea de su partido. Eso es posicionamiento, no candidatura. No hay aquí una precandidatura registrada ni una coalición formalizada; falta convocatoria, método definitivo y acuerdo entre dirigencias.

Los incentivos son claros. El PAN necesita un perfil competitivo en una capital donde ya gobierna en coalición y donde la encuesta será el árbitro declarado. El PRI necesita cuadros colocados en la distribución de espacios que traería la alianza, y la coordinación legislativa local le da una mesa donde negociarlo. El precedente verificable es local, no federal: el gobierno de coalición en Monterrey y el trabajo conjunto en el Congreso estatal.

El flanco abierto es interno. Si la consulta a los cinco aspirantes se percibe como trámite de validación de un nombre ya elegido, el costo lo pagará el propio partido en la organización de la campaña. El silencio de Flores compra margen de negociación, no legitimidad automática.

Qué sigue

Noviembre concentra las definiciones: ahí vence el plazo para cerrar alianzas y el Comité Ejecutivo Nacional del PAN resolverá también la candidatura a la gubernatura y si el partido compite en solitario o en coalición. Antes de eso deben correr la encuesta nacional y la espejo en Nuevo León, y concluir la revisión de perfiles y requisitos.

Queda por verse si se repiten encuentros con los otros cuatro inscritos, si el PRI abre un proceso paralelo para sus propios cuadros y si la inscripción de De la Garza termina como abanderada panista, de coalición o de su partido. Sin convocatoria de coalición ni registro ante autoridad electoral, todo lo demás sigue siendo negociación en curso.