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RUTA 27 · MEDIUM

PAN acusa simulación en gira presidencial y mira impulso a Morena en 2027

Rubio Valdez sostuvo que la visita de Sheinbaum a Sinaloa podría colocar a cuadros de Morena en posición de salida rumbo a 2027. La dirigencia estatal exige evaluar la Alerta de Violencia de Género y aún no decide si acudirá al evento.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre seguridad del proceso electoral
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

La diputada local del PAN en Sinaloa, Roxana Rubio Valdez, afirmó que la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum al estado podría servir para impulsar a funcionarios de Morena rumbo a 2027, no para dejar compromisos concretos. La dirigencia panista exigió resultados en seguridad y evaluar la Alerta de Violencia de Género. El PAN aún no decide si acudirá al evento.

La diputada local del Partido Acción Nacional (PAN) Roxana Rubio Valdez afirmó el 18 de septiembre que la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en Sinaloa podría tener como finalidad impulsar políticamente a funcionarios de Morena rumbo a 2027, en lugar de traducirse en compromisos concretos para el estado. El señalamiento no describe un acto irregular específico: describe un uso político del calendario. Cada visita presidencial coloca a los cuadros locales en primer plano justo cuando Sinaloa se prepara para renovar gubernatura, Congreso y ayuntamientos.

La acusación se presentó en conferencia de prensa junto con la dirigente estatal del blanquiazul, Wendy Barajas Cortés, quien calificó la gira como una posible simulación. Barajas sostuvo que Sinaloa no requiere visitas para presentar informes o avances de gobierno, sino cambios en la estrategia de seguridad, y afirmó que en 2026 se han contabilizado 98 mujeres asesinadas en la entidad. Recordó que la Alerta de Violencia de Género rige desde 2017 y pidió evaluarla, reforzarla con presupuesto y ampliar su alcance a municipios como Escuinapa. También exigió que la Presidenta se reúna con madres buscadoras y familias de víctimas. Esa cifra y esas demandas provienen del propio PAN; la evidencia disponible no incluye el contraste con registros oficiales.

La visita presidencial aparece asociada en el posicionamiento panista a actividades del Informe de Gobierno. Hasta ahora no hay nombres, aspirantes registrados ni actos de precampaña formalizados: lo que existe es el reclamo opositor de que el escenario oficial opera como plataforma. El PAN informó además que analiza acudir al evento para plantear sus exigencias directamente, sin haberlo decidido.

La lectura política

En términos legales no hay candidatura ni precandidatura: nadie ha solicitado registro ante el órgano electoral local y el PAN tampoco señaló a un funcionario concreto. En términos políticos, en cambio, la acusación nombra algo verificable: una presidenta en ejercicio que visita un estado con elección local al año siguiente concede visibilidad, validación y jerarquía a quien la recibe y la acompaña. Esa capacidad de repartir atención es un recurso de poder real, aunque no constituya por sí misma una conducta sancionable. Para acreditar actos anticipados de campaña la autoridad exige llamados expresos al voto o promoción partidista; el PAN describió el contexto y la sospecha, no documentó esos elementos.

El cálculo panista tiene dos capas. La primera es temática: instala la seguridad y la violencia feminicida como eje del debate en un estado donde Morena gobierna desde 2021 y donde el costo de la estrategia federal se mide en cuerpos. La segunda es de posición: si el PAN logra que la gira se lea como campaña, gana terreno aunque la visita transcurra sin incidentes; si no lo logra, al menos queda registrado como el partido que exigió resultados. El riesgo es simétrico: la denuncia de simulación sin propuesta alternativa se agota rápido y puede leerse como trámite opositor.

Rumbo a 2027 el mensaje corre en ambas direcciones. A sus aliados, el PAN les dice que peleará cada acto oficial como acto proselitista. A Morena, que sus cuadros serán observados cada vez que aparezcan junto a la Presidenta. Ninguno de esos movimientos define todavía la sucesión, pero ambos empiezan a fijar las reglas con que se leerá.

Qué sigue

El primer punto verificable es si la dirigencia y la bancada panistas acuden al evento presidencial y con qué formato plantean sus exigencias. Después, si la demanda de reforzar con presupuesto la Alerta de Violencia de Género se traduce en una solicitud formal ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos o el Congreso local, y si el gobierno estatal responde a la cifra de 98 homicidios de mujeres que el PAN atribuye a 2026.

Falta también el elemento que convertiría la acusación en expediente: un nombre, un acto de precampaña o el uso documentado de recursos públicos con fines partidistas. Si en las próximas semanas no aparece ninguno, el episodio quedará como posicionamiento. Si aparece, el debate migrará del micrófono a la autoridad electoral y el calendario de Sinaloa 2027 empezará a marcar los plazos.