RUTA 27 · MEDIUM
PAN de Nuevo León recibe a priista en su proceso y desata reclamo interno
Myrna Grimaldo reclamó no haber sido convocada por el dirigente estatal y recordó sus 19 años de militancia azul. En noviembre el Comité Ejecutivo Nacional definirá si el partido compite en coalición.

Policarpo Flores, dirigente del PAN en Nuevo León, se reunió con Lorena de la Garza, diputada del PRI que aspira a la alcaldía de Monterrey en el proceso interno panista. Myrna Grimaldo, también aspirante, reclamó no ser convocada. El episodio anticipa la discusión de 2027: si el PAN reparte candidaturas con el PRI o las resuelve entre sus militantes.
El dirigente estatal del PAN en Nuevo León, Policarpo Flores, se reunió el 22 de septiembre de 2026 con Lorena de la Garza, diputada local del PRI que figura como aspirante en el proceso interno panista para la alcaldía de Monterrey. El encuentro —más de 30 minutos en el lobby del Congreso local y otros 30 a puerta cerrada en la Biblioteca del Legislativo— no resolvió ninguna candidatura, pero dejó ver algo que el panismo estatal venía administrando sin decirlo: la definición por Monterrey puede terminar ocurriendo en la mesa de la alianza con el PRI, no en la militancia panista.
De la Garza explicó la reunión a partir del pacto de 2024. "Venimos trabajando de la mano desde hace mucho tiempo; aquí al interior del Congreso tenemos una alianza legislativa", dijo, y recordó que en su elección votaron por ella tanto la plataforma del PAN como la del PRI. Su argumento de viabilidad no es partidista: es coalicional.
Flores descartó trato preferencial. Dijo que se reunirá con Myrna Grimaldo, diputada local del PAN y también aspirante, y que ya se ha reunido con otros, aunque se negó a decir con quiénes. Grimaldo respondió que no fue convocada ni notificada de una posible rueda de prensa conjunta. "Yo hice mi registro y estamos trabajando para cumplir los requisitos... Lo único que puedo decir es que yo sí soy panista, y que las elecciones se ganan en la calle", señaló.
Su reclamo combina identidad partidista y territorio: subrayó que De la Garza y Marcelo Segovia tienen raíces priistas y que Fernando Margáin es un panista de San Pedro, mientras ella nació, creció y vive en Monterrey, con más de 19 años de militancia azul. Sobre Flores dijo que debería ser "más equilibrado". No acusó irregularidad alguna: reclamó acceso y reparto.
Formalmente, nada de esto es todavía una candidatura. Hay aspirantes registrados, requisitos en curso y actos de posicionamiento; la evidencia disponible no describe el método de selección ni el calendario que el PAN usará en Monterrey. Esa ausencia es parte del problema político: sin reglas publicadas, cada reunión privada se lee como señal.
Del pacto legislativo al reparto de candidaturas
PAN y PRI compitieron juntos en Nuevo León en 2024 y sostienen una alianza legislativa en el Congreso local. Flores anunció ese mismo 22 de septiembre que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN definirá en noviembre su candidato a la gubernatura y si compite en solitario o en coalición rumbo a 2027. Ese marco importa: si la coalición se confirma arriba, el reparto de alcaldías deja de ser un asunto local y se vuelve moneda de cambio.
La lectura política
Sentar a una aspirante con el dirigente estatal en el recinto legislativo, durante una hora y a la vista de todos, funciona en la práctica como reconocimiento de viabilidad. No es una precandidatura formal: no hay registro ante autoridad electoral, ni convenio de coalición, ni convocatoria de encuesta. Pero coloca a De la Garza en la posición más visible del proceso y manda un mensaje a dos audiencias a la vez.
Para el PRI, que la alianza de 2024 puede extenderse a la boleta más simbólica de Nuevo León. Para la militancia panista, que la identidad partidista no basta como criterio. Ahí está el costo: Grimaldo convirtió su reclamo en argumento de legitimidad —"yo sí soy panista"— y con eso presiona por reunión, método y reglas, no por una candidatura.
Los incentivos son claros. Flores necesita un nombre competitivo y orden interno; el PRI necesita conservar presencia en la capital estatal si quiere seguir siendo socio útil; De la Garza gana margen al aparecer como la opción que la coalición puede sostener. Grimaldo apuesta a que el territorio y la militancia pesen en un proceso cuya agenda no controla.
Rumbo a 2027, el episodio opera como ensayo: si el PAN resuelve Monterrey con un perfil externo, anticipa el método con el que se repartirán gubernatura, alcaldías y distritos. Lo que no puede afirmarse aún es que De la Garza sea la candidata: faltan el método, el calendario y, en su caso, el convenio.
Qué sigue
Flores dijo que se reunirá con Grimaldo, sin fecha ni formato. Ese encuentro, o su ausencia, será la primera verificación de si existe el equilibrio que ella reclama. En noviembre, el CEN panista definirá la gubernatura y el esquema de coalición, decisión que condiciona lo que ocurra en Monterrey. Y sigue pendiente lo más básico: la publicación del método de selección y la lista formal de aspirantes aceptados, que es donde se sabrá si el proceso se resuelve con encuesta, con designación o con negociación.