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PAN Jalisco abre la puerta a alianza 2027, pero sin un solo personaje
Juan Pablo Colín condicionó cualquier coalición a que sirva para 'detener a Morena' y advirtió que no debe girar en torno a una sola figura. Él mismo aclaró que la decisión no es suya: la tienen el CEN y el consejo estatal.

Juan Pablo Colín, dirigente del PAN en Jalisco, dijo que su partido entraría a una alianza para 2027 si sirve para 'detener a Morena', siempre que no gire en torno a un solo personaje. Aclaró que la viabilidad la deben analizar la dirigencia nacional y el consejo estatal. No hay coalición, convenio ni candidatura formalizada.
El dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) en Jalisco, Juan Pablo Colín, puso dos condiciones a una eventual alianza de su partido rumbo a 2027: que no sea "una alianza en pro de un solo personaje" y que sirva para "detener a Morena". Lo dijo durante el acto con el que el panismo jalisciense conmemoró el 87 aniversario de su fundación y homenajeó a Efraín González Luna, uno de sus fundadores. En la misma intervención sostuvo que el partido "está listo para el 2027" y acusó que Movimiento Ciudadano (MC) es, a nivel nacional, "un partido satélite de Morena".
El peso del pronunciamiento no está en lo que autoriza, sino en lo que reparte. Colín preside el comité estatal, no define coaliciones: él mismo señaló que la viabilidad de cualquier alianza tendría que analizarla la dirigencia nacional y el consejo estatal. Es decir, fijó un criterio público de negociación sin tener todavía la facultad de cerrarla, y lo colocó en la conversación antes de que exista una mesa formal.
Un aniversario con mensaje electoral
El acto no era de coyuntura: era el cumpleaños 87 del partido, una fecha con la que el PAN suele ordenar su relato interno y su memoria. Colín la usó para dos cosas. Una, la arenga: el PAN como parte de "la cultura democrática del país", el rechazo a "un modelo de gobierno absolutista y mucho menos autoritario" y la meta declarada de "evitar que el país se vaya a un barranco de manera inevitable". Otra, el golpe a un vecino incómodo: afirmó que "los gobiernos naranjas no saben gobernar" y que no hay conflicto entre MC y Morena porque el primero funciona, desde su lectura, como satélite del segundo. Se trata de una acusación del dirigente, no de una resolución ni de una investigación.
Al responder sobre la posibilidad de una alianza con otros partidos, el dirigente añadió el matiz que da sentido a todo lo anterior: la alianza no debe construirse para un solo personaje, y sobre su viabilidad tendrían que pronunciarse la dirigencia nacional y el consejo estatal. Y ahí quedó el asunto: sin fecha, sin interlocutor y sin formato.
La lectura política
Hay tres cosas dichas y conviene separarlas.
La primera es un criterio de arquitectura. "No debe ser una alianza en pro de un solo personaje" funciona como advertencia contra las coaliciones construidas alrededor de un liderazgo o de una candidatura única, un modelo recurrente en la oposición mexicana. Colín no nombra a nadie, y con la evidencia disponible no es posible identificar a quién alude; atribuirle un destinatario concreto sería especulación.
La segunda es el piso del acuerdo: "si sirve para detener a Morena, claro que le entraríamos". La fórmula subordina el contenido programático al objetivo electoral. En la práctica convierte al PAN en socio disponible, incluso cuando en el mismo acto descalifica en público al aliado más obvio en Jalisco, que es el partido que hoy gobierna el estado. Es una señal doble: firmeza hacia las bases, puerta entreabierta hacia los posibles socios, con el costo de tocar la puerta cargado al otro.
La tercera es la derivación de facultades. Al remitir la decisión al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y al consejo estatal, Colín se blinda y mide: sondea la reacción sin comprometerse y traslada el costo a quien sí puede decidir. Eso también informa del equilibrio interno panista, donde un liderazgo territorial no define coaliciones, y decirlo en voz alta evita que la declaración se lea como línea oficial del partido.
Conviene ser preciso sobre el estatus de lo ocurrido: no hay candidatura registrada, ni precandidatura, ni convenio de coalición, ni plataforma común. Tampoco un aspirante local en el centro de la jugada, porque en 2027 Jalisco no renueva la gubernatura sino el Congreso local y los 125 ayuntamientos, además de los cargos federales de la elección intermedia. Lo que existe es posicionamiento de un dirigente partidista; nada más, y nada menos.
Qué sigue
Nada está formalizado. El primer dato verificable será si el CEN del PAN o el consejo estatal jalisciense fijan posición sobre coaliciones y cómo responden al criterio de Colín: respaldo, matiz o silencio. Un silencio dejaría la declaración como línea de facto, sin costo para nadie.
En el terreno local, la pregunta es si el PAN jalisciense traduce la apertura en contacto con MC, el partido que gobierna el estado, o si se queda como enunciado de aniversario. Cualquier acercamiento público, o su ausencia sostenida, será la señal.
Y en el calendario, las coaliciones no se anuncian: se registran. Requieren convenio, plataforma y el cumplimiento de los plazos que fije la autoridad electoral dentro del proceso. Mientras eso no ocurra, la alianza 2027 es, por ahora, una hipótesis de trabajo de un dirigente estatal.