RUTA 27 · HIGH
Paro en módulos del INE pone en riesgo 5.4 millones de credenciales
Más de 5 mil trabajadores de atención ciudadana preparan suspensión de labores por salarios y jornadas; acusan que la presidencia del INE no respondió a sus solicitudes formales.

Más de 5 mil trabajadores de los 841 Módulos de Atención Ciudadana del INE alistan un paro nacional por bajos salarios y jornadas extenuantes. Acusan que la consejera presidenta Guadalupe Taddei ignoró sus exigencias. El paro pondría en riesgo 80 mil trámites diarios y 5.4 millones de credenciales, justo cuando arranca la ruta hacia 2027.
Más de 5 mil trabajadores de los 841 Módulos de Atención Ciudadana del Instituto Nacional Electoral (INE) alistan un paro nacional de labores. La demanda es concreta: aumento salarial y mejores condiciones de trabajo tras meses de jornadas extenuantes. El conflicto no es menor para el calendario electoral: la suspensión de actividades en los módulos pondría en pausa alrededor de 80 mil trámites diarios y la entrega de más de 5.4 millones de credenciales en todo el país, según las cifras difundidas por los propios trabajadores.
El malestar lleva meses acumulándose. Los empleados enviaron solicitudes formales a la consejera presidenta Guadalupe Taddei, según la versión de los inconformes, sin obtener respuesta. La falta de cauce institucional es lo que empujó la preparación del paro. En entrevista para Hechos AM, Mónica Garza resumió la lógica del reclamo: "Un funcionario del INE no es cualquier funcionario (...) Son la base que sostiene todo lo demás".
La credencial para votar no es un trámite administrativo cualquiera: es el documento de identidad más usado en México y la llave de acceso al padrón electoral. Un paro en los módulos no solo afecta a quien necesita su credencial; golpea la capacidad operativa del organismo en el año previo al arranque formal del Proceso Electoral Federal de 2027.
El descontento laboral se suma a otro flanco abierto: en días recientes, trabajadores del INE expresaron preocupación por la credibilidad del organismo de cara a 2027 y exigieron una presidencia sin vínculos políticos. Es decir, el mismo personal que sostiene la operación cotidiana del árbitro electoral cuestiona tanto sus condiciones de trabajo como la conducción institucional.
La lectura política
El paro, en términos formales, es un conflicto laboral. En la práctica, funciona como un pulso político entre la base operativa del INE y su presidencia. La demanda salarial es el detonante, pero el blanco del reclamo es la capacidad de respuesta de Guadalupe Taddei, cuya gestión ya carga con cuestionamientos sobre credibilidad institucional de cara a 2027.
El incentivo de los trabajadores es claro: los módulos son el punto de mayor visibilidad pública del INE y su parálisis genera costo político inmediato. El de la presidencia también: ceder a una demanda salarial sin marco presupuestal abre la puerta a exigencias similares en el resto del organismo; ignorarla, en cambio, traslada el costo a la operación electoral.
El movimiento envía una señal incómoda rumbo a 2027: el personal que debe garantizar credenciales, padrón y casillas expresa desconfianza hacia la conducción del organismo. No es una candidatura ni una precandidatura de facto; es presión corporativa interna con capacidad de afectar la logística del proceso electoral. Qué tan lejos llegue depende de si la presidencia abre canal de negociación antes de que el paro se materialice.
Qué sigue
- La definición de fecha para el inicio del paro, que los trabajadores describen como inminente. - La respuesta formal de la presidencia del INE a las solicitudes enviadas; hasta ahora, según los inconformes, no la hay. - El impacto en la entrega de credenciales y en los trámites programados en los 841 módulos. - El costo presupuestal de un eventual aumento salarial y su encaje en el marco de austeridad del organismo.
El expediente queda abierto: si la negociación no avanza, el primer semestre de 2027 podría arrancar con el árbitro electoral operando a media capacidad en su ventanilla más visible.
