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PAZ fija meta de 300 mil votos en CDMX con 16 campañas locales
Hugo Eric Flores pidió a la nueva dirigencia capitalina diseñar 16 estrategias, una por alcaldía. Romy Barberi Gómez, quien dirigió un fondo público en la administración de Marcelo Ebrard, asumió la presidencia local del partido.

El partido PAZ renovó su dirigencia en la Ciudad de México con Romy Barberi Gómez al frente. El dirigente nacional, Hugo Eric Flores, fijó una meta de 300 mil votos para 2027 y pidió 16 estrategias distintas, una por alcaldía, para llegar al Congreso capitalino y a los concejos. La cifra funciona más como meta organizativa que como pronóstico electoral.
El partido PAZ renovó su dirigencia en la Ciudad de México y con el relevo fijó la cifra que ordenará su trabajo interno rumbo a 2027: 300 mil votos. Hugo Eric Flores, presidente nacional de la organización, pidió a la nueva dirigencia capitalina diseñar "16 estrategias electorales diferentes", una por alcaldía, porque, dijo, "no son las mismas necesidades en Álvaro Obregón o Gustavo A. Madero que en Tláhuac o Milpa Alta". Con esa votación, sostuvo, el partido alcanzará representación en el Congreso de la Ciudad de México y presencia en los concejos de las 16 alcaldías. Romy Barberi Gómez, exdirectora del Fondo para el Desarrollo Económico y Social de la Ciudad de México durante la administración de Marcelo Ebrard, asumió la presidencia local en el mismo acto.
La meta de 300 mil votos es, por ahora, una meta. Flores no la acompañó con encuestas ni con el porcentaje que representa del listado nominal capitalino, dato indispensable para calibrar si es una aspiración realista o una consigna interna. Su propia formulación revela el punto de partida: habló de "cuando tengan Grupo Parlamentario" en el Congreso local. En futuro. PAZ no tiene hoy bancada en la capital.
Al pedir 16 estrategias, el dirigente también repartió tareas y responsabilidades. Cada plan supone un responsable territorial, un diagnóstico propio y una lista de candidatos por construir. Eso convierte a la dirigencia de Barberi en una estructura de campaña antes de que exista campaña, y le da a cada alcaldía un espacio de negociación interna: quien coordine una estrategia tendrá voz en la definición de las candidaturas a los concejos.
El diagnóstico detrás de las 16 estrategias
El argumento de la heterogeneidad es difícil de refutar. Gustavo A. Madero es una de las alcaldías más pobladas de la ciudad; Milpa Alta, la menos poblada, con otro electorado y otra geografía. Pero el vocabulario del acto también dice algo: Flores habló de "concejalías" y de "exdelegaciones". Los órganos formales son los concejos de las alcaldías, vigentes desde 2018. Una fuerza que se propone competir en 2027 y sigue nombrando el territorio con el mapa anterior sugiere una estructura local en construcción, no consolidada.
La lectura política
Los 300 mil votos se explican menos por la ambición de ganar una alcaldía que por aritmética institucional: la vía proporcional es el camino más corto para que un partido pequeño pase de la boleta a la tribuna y a la nómina. Un grupo parlamentario y lugares en los 16 concejos significan recursos, personal y plataforma hacia 2030; sin ellos, la organización queda reducida a su militancia y a su financiamiento público. La apuesta, en el fondo, es de supervivencia y visibilidad, no de gobierno.
La segunda señal es el perfil de la dirigente. Barberi Gómez llega desde la administración de un fondo público del gobierno de Ebrard, no desde una carrera partidista. Ese reclutamiento sugiere que PAZ busca cuadros con experiencia de gestión y redes administrativas antes que militantes de origen. También le permite presentarse como opción fuera del oficialismo capitalino mientras su dirigencia local carga credenciales del gobierno que administró la ciudad entre 2006 y 2012.
El tercer elemento es el encuadre de "David contra Goliat". Al anticipar "una gran inequidad durante el proceso", Flores prepara la explicación de cualquier escenario: si al partido le va mal, fue la asimetría de recursos; si crece, fue mérito propio. Es un recurso legítimo de una fuerza pequeña y, a la vez, una forma de bajar expectativas antes del primer resultado.
Lo que aún no puede verificarse: si el partido irá solo o en coalición, con qué presupuesto sostendrá las 16 estrategias y si la meta es sólo local o parte del cálculo federal, donde el umbral del 3% define la continuidad del registro. Ese dato falta y cambia por completo la lectura.
Qué sigue
La dirigencia capitalina debe traducir el encargo en 16 planes concretos, con responsables y calendario. El proceso electoral local arranca en el segundo semestre de 2026 y los plazos de precampañas, coaliciones y registro de candidaturas se concentran en la primera mitad de 2027. Antes, PAZ tendrá que definir si compite solo o acompañado, quiénes encabezan las 16 candidaturas a alcaldías y cómo se integran las listas de concejales. La primera prueba de si los 300 mil votos son una meta o una consigna será la lectura interna que el partido haga de sus propias estructuras territoriales.