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Pedro Lozano domina encuesta en Nuevo Laredo; su ventaja aún no es candidatura
El sondeo de IE360, levantado del 2 al 4 de octubre con 500 llamadas automatizadas, deja a los otros cuatro aspirantes en un empate estadístico por el segundo lugar.

Pedro Lozano Martínez encabeza las preferencias para la Alcaldía de Nuevo Laredo con 43.2%, según la encuesta de IE360 difundida el 11 de octubre de 2026, 21.8 puntos arriba de Carlos de Anda. A más de un año de la votación de 2027, el sondeo posiciona a Lozano y deja un empate técnico por el segundo lugar.
A más de un año de la votación municipal de 2027, Pedro Lozano Martínez aparece con 43.2% de las preferencias para la Alcaldía de Nuevo Laredo, 21.8 puntos porcentuales arriba de Carlos de Anda, que registra 21.4%. El dato, difundido el 11 de octubre de 2026 por la encuestadora IE360, no describe una elección en curso: no hay candidaturas registradas ni campañas sujetas a las reglas del proceso local. Mide reconocimiento de nombre y produce, sobre todo, un activo político: la impresión de que la contienda ya tiene dueño.
Detrás de Lozano el campo está partido: Ninfa Cantú Deandar registra 19.8%, Sergio Ojeda 11.4% y Liliana Arjona 4.2%; entre De Anda y Cantú median apenas 1.6 puntos.
El levantamiento se hizo del 2 al 4 de octubre con llamadas automatizadas, 500 casos efectivos y una base de 7 mil registros. El diseño importa: ese tipo de sondeo suele sobrerrepresentar hogares con teléfono fijo y votantes de mayor edad —los de mayor propensión a acudir a las urnas— y subrepresentar a los jóvenes que engrosarán el padrón en 2027.
Lo que el sondeo no dice
Primero: las cinco cifras suman exactamente 100.0%. En una contienda con cinco nombres, un año antes de la votación y con reconocimiento desigual, ese cierre perfecto es atípico. Sugiere que los indecisos y los "no sabe / no contesta" se excluyeron o se repartieron proporcionalmente, una decisión que suele inflar al puntero.
Segundo: con 500 casos, el margen de error de una proporción como la de Lozano ronda ±4.3 puntos; para la de De Anda, ±3.6 puntos (cálculo aritmético sobre las cifras publicadas, 95% de confianza). La diferencia de 1.6 puntos entre el segundo y el tercero cae dentro de ese rango: el cierre por el segundo lugar es, hasta ahora, un empate estadístico.
Tercero: la evidencia no indica la filiación partidista de ninguno de los cinco, ni si compiten dentro de un mismo partido o en el escenario general. Sin ese dato no puede saberse si el sondeo mide una disputa interna, una elección constitucional o una mezcla de las dos.
La lectura política
En el sistema mexicano las encuestas no solo miden: se usan. Cuando el método para elegir candidato es la encuesta —o cuando una dirigencia necesita justificar una designación—, publicar un sondeo favorable con un año de anticipación opera como argumento anticipado en la negociación interna. En la práctica, la posición de Lozano funciona como la de un aspirante con derecho de prioridad: disuade competidores, ordena la conversación en su partido y lo presenta ante los adversarios como el rival a vencer. El límite es preciso: no hay precandidatura registrada, método de selección anunciado ni plazo abierto; nada de esto equivale todavía a una candidatura.
El incentivo de los otros cuatro apunta en sentido contrario. El 56.8% restante está repartido entre ellos y, en una elección municipal —sin segunda vuelta, donde gana la mayoría relativa—, quien consolide ese bloque se vuelve el rival real. La negociación de los próximos meses no será contra Lozano en las urnas, sino por decidir quién lo enfrenta. Y como los cinco están lejos de su techo de conocimiento, la cifra de octubre es un piso, no un pronóstico.
Qué sigue
IE360 anunció que dará seguimiento a la evolución de las preferencias. El dato más informativo no será el nivel absoluto de Lozano, sino cuánto se mueve cada nombre entre la primera y la segunda ola, y cómo se manejan los indecisos en cada medición. Conviene revisar la ficha técnica completa —margen de error, tasa de respuesta y cuestionario—: con 500 casos sobre 7 mil registros, la tasa efectiva ronda 7%. Quedan además por verificar las piezas que este sondeo no aporta: la filiación de cada aspirante, el método con el que los partidos definirán la postulación y el calendario del proceso local, de la convocatoria a los plazos de precampaña y registro.