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ECONOMÍA · HIGH

Pensiones consumen 41% de la recaudación del SAT y marcan récord desde 1990

El gobierno federal destinó 1.769 billones de pesos a pensiones entre enero y septiembre de 2026, la primera vez que esa carga supera el 40% de los ingresos tributarios.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre impuestos y recaudación
Ilustración editorial de Ruido Cero; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

En los primeros nueve meses de 2026 el gasto en pensiones llegó a 1.769 billones de pesos, el 41.20% de lo que el SAT recaudó por impuestos. Es el mayor desembolso para ese periodo desde 1990 y la primera vez que rebasa el 40% de la recaudación. De cada 100 pesos de impuestos, 41 se van a pensiones.

El gobierno federal destinó 1.769 billones de pesos a pagar pensiones contributivas y no contributivas entre enero y septiembre de 2026, el 41.20% de los 4.29 billones que el SAT recaudó por impuestos en el mismo lapso. Es el mayor desembolso para un periodo enero-septiembre desde 1990 y la primera vez que la carga de las pensiones rebasa el 40% de los ingresos tributarios, según cifras oficiales difundidas este martes.

El dato no es una curiosidad contable. De cada 100 pesos que el SAT cobra por impuestos, 41 se destinan a pagar pensiones; el resto se reparte entre educación, ciencia, infraestructura, obra pública, hospitales y atención a la ciudadanía. Esa proporción define el margen real del gobierno para atender cualquier otra prioridad sin recurrir a más deuda o a nuevos impuestos.

El gasto en pensiones totales creció 7.17% real anual frente a los 1.590 billones de enero-septiembre de 2025. Del monto total, 1.262 billones correspondieron a pensiones y jubilaciones contributivas, y 507,443 millones a las no contributivas, ligadas a los Programas del Bienestar. Dentro de estas últimas, la Pensión Mujeres Bienestar se disparó 204.14% real anual, al pasar de 13,395 millones a 42,278 millones de pesos; la Pensión para Personas con Discapacidad Permanente subió 11.32%, a 26,335 millones, y la Pensión para Adultos Mayores creció 6.56%, hasta 438,830 millones.

La lectura

El mecanismo es directo: el sistema de pensiones se paga con el presupuesto federal, no con un fondo separado que se autofinancie. Las pensiones en curso de pago del régimen de 1997 y del sistema anterior se cubren con recursos fiscales, de modo que cada nuevo jubilado compite por el mismo dinero que la educación, la salud o la seguridad. Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones en Skandia, atribuyó el alza al envejecimiento de la población, al aumento en el número de jubilados y a las actualizaciones anuales de beneficios establecidas por ley.

El contraste más visible está en salud. En el acumulado enero-septiembre de 2026, el gobierno destinó 20,800 millones de pesos a servicios de atención a la salud y vacunación: el presupuesto para pensiones fue 85 veces mayor que el destinado al cuidado sanitario de los ciudadanos. No se trata de un juicio sobre la legitimidad de las pensiones, sino de una restricción aritmética: con la recaudación actual, cada peso que se compromete a pensiones deja de estar disponible para otra función pública.

Julio Alejandro Millán, presidente de Consultores Internacionales, señaló que el problema no es exclusivo de México, pero aquí se agrava por la insuficiencia de las reservas técnicas que debían respaldar el sistema de beneficio definido y de los fondos de ahorro para el retiro acumulados en las cuentas individuales. El ajuste reciente a la Modalidad 40 corrige incentivos que elevaban artificialmente el salario base de cotización, pero no crea reservas: el problema no es la flexibilidad, sino la escala de millones de pensiones sin un fondo específico que las cubra.

El efecto cotidiano es comprobable en dos direcciones. Para los pensionados, el flujo de pagos se sostiene y crece en términos reales. Para el resto de la población, el espacio fiscal se estrecha: menos margen para ampliar servicios de salud, infraestructura o programas sociales distintos a los ya comprometidos. El gobierno conserva la opción de aumentar la recaudación, recortar otras partidas o endeudarse, pero cada una tiene costo político y económico propio.

Qué sigue

La pregunta relevante para el cierre de 2026 y el presupuesto de 2027 es si la proporción seguirá subiendo. Con el envejecimiento demográfico y el crecimiento de los programas no contributivos, la presión sobre el gasto no se detiene por sí sola. El gobierno no ha anunciado una fuente nueva de ingresos ni un fondo de reserva para pensiones, de modo que el margen para el resto del gasto público depende de que la recaudación crezca más rápido que la nómina de jubilados. Sin ese dato, cualquier promesa de mayor gasto social compite directamente con la partida que ya absorbe cuatro de cada diez pesos del SAT.