RUTA 27 · LOW
Pérez Ricart: el reto de Morena en 2027 vive dentro de su coalición
Morena lleva 10 de 17 coordinaciones estatales definidas y siete pendientes; el PT se retiró de la mesa de selección sin romper la alianza. El analista ubica ahí, y en el peso de los gobernadores, la disputa que puede complicar el año electoral.

El analista Carlos Pérez Ricart sostuvo en MVS Noticias que el desafío de Morena rumbo a 2027 ya no está en el PAN o el PRI, sino en negociar con el PVEM y el PT y en el peso creciente de los gobernadores. Morena ha definido 10 de 17 coordinaciones estatales y el PT se salió de la mesa de selección sin romper la alianza.
El analista político Carlos Pérez Ricart planteó el 22 de septiembre de 2026, en entrevista con Ana Francisca Vega en MVS Noticias, que el principal desafío de Morena rumbo a 2027 ya no está en el PAN o el PRI, sino en las negociaciones con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), y en el creciente peso de los gobernadores. La tesis reordena el mapa: la disputa capaz de complicar al partido gobernante no ocurre en la vereda opositora, sino dentro de la coalición que gobierna. "La oposición que sí importa está dentro de casa", resumió.
El reparto a medio camino
El diagnóstico no flota en el aire. Morena ha definido 10 de sus 17 coordinaciones estatales —figuras que funcionan, en la práctica, como antesala de las candidaturas a las gubernaturas que se votarán en 2027—, mientras siete siguen pendientes. En junio, las tres fuerzas habían unificado sus convocatorias para seleccionar aspirantes: un intento de evitar fracturas en un proceso que llegó a registrar 277 interesados. Tres meses después el problema cambió de forma. Ya no es solo elegir perfiles competitivos, sino lograr que quienes pierdan acepten el resultado y que los aliados consideren suficiente su parte.
La inconformidad ya es pública. El PT se apartó de la mesa de selección tras denunciar falta de inclusión y cuestionar las encuestas, sin romper formalmente la alianza. El detonante más visible fue Zacatecas, luego de que Morena designara a Verónica Díaz como coordinadora estatal. El Verde y el PT analizan desde hace semanas competir por separado en algunas entidades; la convocatoria original fijó un mecanismo común de encuestas, pero dejó la decisión definitiva sobre cada coalición a una negociación posterior. Según Pérez Ricart, los petistas presionan de manera particular en Baja California Sur y Nuevo León.
El analista describe el conflicto como una disputa por espacios y atribuye el fenómeno al propio éxito del oficialismo: reducir el peso del PAN y del PRI tuvo como contraparte el fortalecimiento de sus dos aliados. "El costo de haberlos desbaratado [...] llevó a darle un poder completamente desmesurado a sus dos aliados", dijo. Su expresión más provocadora —que Verde y PT operan como "extorsionadores de Morena"— es una interpretación sobre la negociación interna, no una acusación de tipo penal. En la misma línea, otro análisis divulgado ese mismo día y firmado también por Pérez Ricart junto a Ivabelle Arroyo coincidió en que la negociación por las candidaturas de 2027 se encarece sin llegar todavía a una ruptura.
La tensión no se limita a las candidaturas. Las diferencias con el Verde y el PT introdujeron además incertidumbre sobre la reforma constitucional promovida por el gobierno de Claudia Sheinbaum para restringir la doble nacionalidad de presidentes y gobernadores, un cambio que requiere votos de los aliados.
La lectura política
La distinción importa: una coordinación estatal no es una candidatura registrada. Es un posicionamiento que ordena la sucesión interna y mide lealtades, y en ese sentido opera como precandidatura de facto sin serlo ante la ley. Ahí está el incentivo central del PVEM y el PT: si su aporte electoral resulta indispensable, su precio sube; si no obtienen espacios, la amenaza de ir solos gana credibilidad sin necesidad de ejecutarse. Para Morena, el costo de sostener la coalición no se mide solo en votos, sino en el margen de maniobra que cede en cada entidad.
En paralelo, los gobernadores emergen como árbitros locales. Pérez Ricart los compara con "virreyes": mandatarios que mantienen lealtad al gobierno federal mientras conservan amplio control sobre las decisiones de sus estados. Su descripción del poder presidencial —un "queso suizo, repleto de hoyos"— apunta a lo mismo: mayorías legislativas y presencia territorial extensa no eliminan la necesidad de negociar con grupos internos y aliados.
La señal rumbo a 2027 es doble. Hacia adentro, advierte que el reparto de las 17 gubernaturas será el termómetro real de la cohesión oficialista. Hacia afuera, sugiere que una oposición debilitada no capitaliza automáticamente: la competencia se mudó al espacio donde el gobierno decide. El límite también es claro: no hay ruptura formal, ni candidaturas registradas, ni confirmación de que el Verde o el PT competirán separados. Lo que existe es una negociación abierta con costo creciente.
Qué sigue
El primer paso verificable es el cierre de las siete coordinaciones estatales que Morena mantiene pendientes. El segundo, la definición de las coaliciones por entidad, que la convocatoria dejó explícitamente diferida. El tercero, la ruta del PT: si regresa a la mesa de selección o si concreta aspirantes propios en Baja California Sur y Nuevo León. Y el cuarto, la votación de la reforma sobre doble nacionalidad, donde los votos de ambos aliados resultan indispensables. La evidencia disponible no precisa fechas ni calendarios para ninguno de estos puntos; su desenlace es el indicador más próximo de cuánto poder real conserva la coalición o cuánto ya se repartió.