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Presupuesto 2027 llega a la Cámara con Educación y Ciencia rechazadas

La Comisión Mixta despachó el proyecto tras una sesión que terminó pasada la 1:30 de la madrugada. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, prometió reponer fondos para Educación y Salud, pero admitió que otras partidas rechazadas probablemente no se repondrán.

Ilustración editorial de Ruido Cero sobre Congreso y proceso legislativo
Ilustración editorial de Ruido Cero.
EN 30 SEGUNDOS

La Comisión Mixta de Presupuestos despachó el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 a la Cámara con las partidas de Educación y Ciencia rechazadas. La de Educación contemplaba cerca de $17,3 billones y cayó con dos votos a favor, 11 en contra y 11 abstenciones, en su mayoría oficialistas. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, prometió reponer fondos para Educación y Salud. El plazo máximo de despa

La Comisión Especial Mixta de Presupuestos despachó el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 a la Cámara de Diputadas y Diputados con dos de sus capítulos más relevantes rechazados: Educación y Ciencia. La sesión se extendió hasta cerca de la 1:30 de la madrugada de este viernes, tras votar las 33 partidas y el articulado. El Ejecutivo sufrió un revés en la instancia clave que debía ordenar el gasto del próximo año: la partida de Educación, que contempla cerca de $17,3 billones, fue rechazada con dos votos a favor, 11 en contra y 11 abstenciones.

El resultado no es un detalle procedimental. Las abstenciones, en su mayoría de parlamentarios oficialistas, dejan a la vista las dudas dentro del propio sector sobre los recortes propuestos. Los reparos se concentraron en la educación superior, las becas, la eliminación del programa “Yo elijo mi PC” y los recursos para los Servicios Locales de Educación Pública, la educación parvularia, la Junji y los programas de alimentación y salud escolar de la Junaeb. La partida de Ciencia corrió una suerte similar: había sido rechazada antes en la subcomisión respectiva y el Ejecutivo no la repuso para su revisión en la Mixta.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, valoró el avance del proyecto y lo definió como un presupuesto “de ajuste moderado”, con énfasis en seguridad, niñez, reactivación económica, empleo y obras públicas. Sobre los rechazos, anunció que el Ejecutivo repondrá “ciertas partidas, desde luego, especialmente en Educación y en Salud”, aunque admitió que otras, votadas en contra, probablemente no se repondrán. Esa frase abrió una incertidumbre entre gremios y legisladores sobre qué áreas quedarán sin el respaldo del Gobierno en la próxima etapa.

Conviene precisar que el rechazo no deja a esos ministerios sin financiamiento de forma automática. El proyecto aún debe completar su paso por el Congreso y el Ejecutivo tendrá nuevas instancias para revertir las votaciones. La mayor parte de los recursos propuestos fue aprobada, y también recibieron luz verde las partidas de Medio Ambiente, Cultura y Obras Públicas, entre otras. La de Salud fue aprobada, pero quedó fuera el programa de atención primaria de Fonasa. Algo parecido ocurrió con Interior, cuyos fondos fueron aprobados sin el capítulo de Senapred, y con Cultura, donde se mantuvo el rechazo a la Subsecretaría del Patrimonio Cultural.

La lectura política

El oficialismo queda con menos margen de maniobra del que sugiere el despacho del proyecto: la abstención mayoritaria en Educación no es un apoyo silencioso, sino una señal de que los recortes no tienen respaldo interno suficiente. El Gobierno conserva la iniciativa formal —puede presentar indicaciones y buscar votos—, pero deberá decidir si insiste en los montos originales o ajusta sus propuestas para destrabar diferencias. La oposición, por su parte, logró instalar el rechazo a Educación y Ciencia como un cuestionamiento concreto al diseño del gasto, no como una objeción genérica.

El episodio también muestra un cambio institucional relevante: la Comisión Mixta dejó de ser una instancia de ratificación y se convirtió en un filtro real sobre prioridades sectoriales. La promesa de reponer fondos para Educación y Salud, sin compromiso equivalente para Ciencia, sugiere una jerarquía política en la que la ciencia queda en un lugar secundario dentro de la negociación. Esa inferencia se sostiene en el hecho de que el Ejecutivo no repuso la partida de Ciencia en la Mixta, pero no permite concluir que la excluya definitivamente del presupuesto.

Qué sigue

La Sala de la Cámara discutirá el proyecto entre el lunes 9 y el jueves 12 de noviembre, donde el Gobierno podrá presentar indicaciones y buscar los votos necesarios. Después pasará al Senado y, si hay diferencias entre ambas cámaras, deberá resolverse en una nueva comisión mixta. El plazo máximo para despachar la iniciativa es el 30 de noviembre, a 60 días de su presentación, el pasado 30 de septiembre.

El desafío inmediato para La Moneda es decidir si insiste en los montos originales o si ajusta sus propuestas para destrabar las diferencias con los parlamentarios. Para los gremios de educación y ciencia, la pregunta abierta es qué partidas quedarán sin respaldo del Gobierno en la próxima etapa. El expediente no permite aún determinar el alcance final de las reposiciones anunciadas; eso dependerá de las indicaciones que el Ejecutivo presente en la Sala.