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RUTA 27 · LOW

PRI de Durango apuesta a diciembre para amarrar alianza con el PAN

La militancia priista pide coalición para medir su voto propio; la decisión, sin embargo, será de los comités nacionales, y el PAN aún no fija postura pública.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Daniela Soto Hernández, dirigente del PRI en Durango, dijo que en diciembre podrían reunirse los comités nacionales del PRI y el PAN para decidir si van juntos en 2027, cuando se renuevan cuatro diputaciones federales y 25 escaños locales. Si no hay coalición, queda marzo para registrar candidaturas comunes.

La presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en Durango, Daniela Soto Hernández, ubicó en diciembre el momento en que se sabrá si el tricolor y el PAN vuelven a competir juntos. Ese mes, dijo, es probable que se reúnan los Comités Ejecutivos Nacionales de ambos partidos para definirlo. No anunció una coalición ni un acuerdo cerrado: confirmó que la decisión no se toma en Durango, sino en las dirigencias nacionales, y que el PRI local trabaja con dos escenarios a la vez.

El calendario obliga. El 6 de junio de 2027 se renovarán las cuatro diputaciones federales de Durango y los 25 escaños del Congreso local —el estado no elegirá gubernatura—, y cada figura jurídica tiene plazos y costos políticos distintos. Soto recordó que, si no se concreta una coalición a finales de año, el marco legal permite registrar candidaturas hasta marzo bajo la modalidad de candidatura común. El matiz es relevante: la coalición exige convenio y plataforma comunes con anticipación; la candidatura común permite compartir candidato sin fusionar proyectos ni identidades. Es el paracaídas que evita que una negociación fallida deje a alguno de los dos fuera de la boleta.

Coalición o candidatura común: una preferencia con matices

Según su dirigente, la militancia priista pidió priorizar la coalición sobre la candidatura común con un argumento concreto: que el logotipo del PRI aparezca de forma independiente en la boleta y permita medir la aportación real de votos de cada partido, en lugar de repartir porcentajes con base en resultados previos. La petición revela desconfianza hacia los convenios de reparto, no solo una preferencia estética.

La afirmación merece un matiz que la dirigente no desarrolló: en las coaliciones totales de los procesos recientes el emblema en la boleta ha sido el de la alianza, mientras la contabilidad por partido se ha asociado más a la candidatura común. La figura que la militancia prefiere y el efecto legal que se le atribuye no necesariamente coinciden; el punto quedará en lo que pacten los partidos y resuelvan las autoridades electorales.

Soto apuntó el otro nudo: hay suficientes cuadros en ambos partidos y una alianza reduce los espacios disponibles para la militancia. Por eso, dijo, la selección se hará por aceptación ciudadana y posibilidades de victoria, aun cuando desplace a cuadros tricolores. En la Comarca Lagunera, donde los resultados han sido adversos, respaldó el trabajo de liderazgos locales como Raúl Meraz, de Gómez Palacio, y puso la unidad como condición para competir.

La lectura política

La declaración funciona como reloj, no como registro. Fijar diciembre hace tres cosas: da certeza a los cuadros locales de que la definición no se posterga por indecisión, traslada la presión a los comités nacionales —los únicos facultados para pactar la alianza federal— y le dice al PAN que el PRI duranguense está disponible, sin comprometerse todavía a nada.

Con esa ambigüedad, Soto conserva margen: si la coalición se concreta, aparece como promotora del acuerdo; si no, ya anticipó que existe la ruta de la candidatura común. Ambos desenlaces son presentables. Es el cálculo de una dirigencia que no controla la decisión pero pelea por la narrativa.

El mensaje interno es más filoso. Al advertir que la alianza reducirá espacios y que los perfiles se elegirán por competitividad, prepara a la militancia para una negociación en la que no todos cabrán. La mención pública a un liderazgo de la Comarca Lagunera se leerá como señal de posicionamiento antes de que existan reglas; eso no es una candidatura ni una precandidatura formal, y conviene no confundirlo.

Falta, sin embargo, el otro lado: no hay pronunciamiento público del PAN de Durango ni de las dirigencias nacionales que confirme la reunión de diciembre. Por ahora, la fecha es expectativa de una sola de las partes.

Qué sigue

- La probable reunión de los comités ejecutivos nacionales del PRI y del PAN en diciembre, donde se definiría la vía. - Si no hay coalición, el registro de candidaturas bajo candidatura común con plazo hasta marzo; las fechas exactas dependerán de los calendarios que aprueben el Instituto Nacional Electoral (INE) y el organismo electoral de Durango. - El convenio de coalición, en su caso, debe registrarse antes que las candidaturas y acompañarse de plataforma común. - La definición de perfiles por competitividad y el reparto de 29 posiciones: cuatro federales ante el INE y 25 locales ante la autoridad electoral estatal. - La atención sobre la Comarca Lagunera, en particular Gómez Palacio, donde el tricolor buscará evitar una fractura.