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RUTA 27 · MEDIUM

PRI minimiza nombramiento de Pérez Cuéllar y mantiene viva la alianza con el PAN

Un dirigente estatal priista sostiene que la designación del coordinador de la 4T no altera la negociación con Acción Nacional, en un ciclo donde Chihuahua renueva la gubernatura junto con la elección federal.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Arturo Medina, del PRI de Chihuahua, afirmó que el nombramiento de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador estatal de la 4T —reconocido por Morena— no afecta la alianza con el PAN y que las negociaciones para una coalición rumbo a 2027 continúan. Su declaración busca contener la inquietud interna y mandar una señal a Acción Nacional: la oposición sigue coordinándose en el estado.

Arturo Medina, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Chihuahua, afirmó que el nombramiento de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador estatal de la 4T no afecta una alianza con el Partido Acción Nacional (PAN) y que las negociaciones para una coalición rumbo a 2027 siguen en curso. La declaración llega después de que Morena Chihuahua reconoció a Pérez Cuéllar en ese encargo, y tiene dos destinatarios: hacia dentro del tricolor, contiene la inquietud de una militancia que ve al partido en desventaja; hacia fuera, recuerda al PAN que el PRI se asume como socio necesario de la oposición en el estado.

Medina agregó que Morena no representa una amenaza para el PRI. Conviene separar el registro: se trata de una valoración política de un dirigente, no de un resultado electoral. En la evidencia disponible no hay encuestas ni cifras que la respalden. Lo verificable es más acotado: un dirigente estatal priista minimizó públicamente el movimiento organizativo de su adversario y confirmó que la conversación sobre una coalición continúa.

Sobre el nombramiento en sí, la evidencia no precisa si se trata de un cargo partidista formal, de una coordinación territorial o de un encargo sin estatuto orgánico definido. Esa ausencia importa: de ella depende cuánto puede operar como plataforma de posicionamiento. La cobertura local vinculó la designación con la discusión sobre Ciudad Juárez, sin detallar si implica dejar alguna responsabilidad previa.

El calendario explica la prisa. Chihuahua renueva la gubernatura en 2027, en la misma jornada que la elección federal intermedia, y la fórmula de coalición no le es ajena: en 2021 el PAN y el PRI compitieron juntos por la gubernatura. El precedente da verosimilitud al escenario que Medina describe, pero no lo garantiza; en aquel ciclo el reparto de candidaturas y la correlación de fuerzas eran otros. Mientras tanto, el PAN estatal sigue definiendo candidaturas municipales, y el debate sobre una reforma electoral mantiene abierta la pregunta de bajo qué reglas se competirá.

De la coordinación a la posición de salida

En el vocabulario de la política mexicana, "coordinación" no equivale a candidatura. Es, en el mejor de los casos, una plataforma: un encargo que permite recorrer el territorio con bandera partidista, concentrar la interlocución y aparecer en las decisiones donde se reparten posiciones. Una coordinación estatal de la 4T puede funcionar como precandidatura de facto si se acompaña de despliegue sistemático, estructura y financiamiento; hoy no hay candidatura registrada, precampaña reconocida por la autoridad electoral ni proceso interno resuelto.

El límite también es formal. Una coalición no nace de una negociación verbal: requiere convenio, definición del método de selección y registro ante la autoridad electoral en los plazos que fije el calendario. Lo que Medina describe son conversaciones, no un acto jurídico.

La lectura política

El movimiento de Morena y la respuesta del PRI cuentan la misma historia desde dos trincheras. Al reconocer a un solo coordinador estatal, la 4T ordena su interlocución en Chihuahua, reduce el ruido interno y coloca a un nombre por delante del resto. Es una operación de disciplina antes que de campaña.

El PRI responde con lo que tiene: la alianza. Su margen de maniobra en el estado depende de que el PAN lo necesite, y eso explica por qué Medina no confrontó el nombramiento sino que lo desactivó. Decir que Morena no es amenaza es también decirle al PAN que no hay urgencia para renegociar términos. Quien gana terreno con el nombramiento es el bloque de la 4T: gana un rostro y una estructura. Quien pierde margen es el PRI, que llega a la mesa de negociación sin haber resuelto su propia oferta electoral.

La consecuencia electoral es directa: si la coalición opositora se concreta, 2027 en Chihuahua se ordena en dos bloques. Si no, el voto contrario a la 4T se fragmenta y el oficialismo compite contra varios frentes. Esa disyuntiva —no el nombramiento por sí mismo— es lo que está en juego.

Qué sigue

Faltan piezas verificables. No se conoce la postura pública de la dirigencia estatal del PAN sobre el nombramiento ni sobre los términos de la alianza; tampoco hay convenio registrado ante la autoridad electoral local. Habrá que observar si el PRI modula o corrige la declaración de Medina, si Morena Chihuahua formaliza el encargo con funciones y acta, y si el PAN define candidaturas municipales, paso que suele anticipar el reparto mayor. El calendario del proceso local de 2027 y el desenlace de la discusión sobre la reforma electoral fijarán los plazos reales.